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A B C JVUEJRCQ 1 FS DE i 9 o5 PAG. 6 bles Í 5o.000 peseteps imped rán la realización de tamaño proyectos La misión comercial camina rápida, veloz, hacia el doloroso fracaso. Padece furiosamente de un terrible mal de origen, la ignorancia; de un lamentable defecto de organización, la impaciencia. Yo recuerdo la palabra llana, suave, convincente de un inteligente anciano, oven por sus arrestos briosos, fervoroso creyente en la bondad de los nuevos mercados. Las Repúblicas sudamericanas, decía, son el mercado del porvenir para Cataluña. Allí encontrarán nuestros artículos franca, pronta, segura colocación, y la continuada relación del comercio sellara on fuerte sello el afecto que une a la gran familia hispano- amencana. E 1 gran error de nuestros fabricantes consiste en querer ser vendedores antes que técnicos, en querer imponer la mercancía al comprador, cuando es éste quien ha de imponerla al vendedor. Yo he visto- -añadía- -á un mancebo de comercio con pujos de orador tribunicio, desdoblar enfáticamente los clásicos pañuelos de seda catalanes ante tas narices impacientadas del dueño de un gran establemiento mejicano, y sin que en él hicieran mella las observaciones, las protestas de éste, que cortésmenre trataba de convencerle de la inutihdad de sus esfuerzos, ya que en aquel país se desconoce el uso de tales tocados, soltaba el chorro de su charlatanería insufrible: He aquí, señor, un pañuelo, un bello pañuelo, un magnífico pañuelo, un soberbio y espléndido pañuelo! E 1 tal mancebo, de vuelta á Cataluña, ponía de imbéciles y acéfalos á los mejicanos porque no habían querido cambiar sus usos y costumbres, su manera de vestir, adoptando el pañuelo catalán, del que era preclaro y excelso portador el impeitinente joven. El fabricante que quiera obtener resultarlos positivos con la exportación, ha de PARÍS. LA REVISTA M LITAR DE 1 4 DE JULIO. LA TRIBUNA PRESIDENCIAL EN LONGCHAMPS hot (hiissf ni) a ici Rambla, ni los enormes pesados toldos de las lujosas tiendas. A pesar del bochornoso calor, dejando de lado por breves momentos al enojoso tanto por ciento, olvidando las complicaciones del interés compuesto, acuden á los círculos comerciales, á los centros mercantiles, cuantos en sus justas aspiraciones desean abrir campo á la industria catalana, hoy amenazada de muerte ante la desproporción abrumadora que entre la producción y el consumo existe, aparte de Jas mil remoras, trabas y gabelas que hoy entorpecen la vida comercia 1, abriéndole profundas heridas. Y en los amplios salones los grandes comerciantes, los poderosos industriales, los temibles fabricantes, murmuran reproches, suspiran desconfianzas, deslizan temores. Y ninguno de ellos se atreve á gritar la amaiga, dolorosa verdad. La titulada Misión Comercial presta esta, y con ella los anhelados muestrarios, que por esta vez no obligarán, por lo exiguos y pobretucos, á que paguen sus portadores exceso de equipaje. ¿Qué falta, pues, para que, cesando la horrible música de bombo y platillos que de un tiempo á esta parte nos inquieta, aturde y marea, comience la arriesgada empresa, la épica travesía, la hercúlea obra de pasar el charco? Es que la no concesión de las misera- AR 1 S EL PRESIDENTE M. LOUBET SALUDANIDO A LA MUCHEDUMBRE QUE LE ACLAMO EN LA ÚLTIMA REVISTA MILITAR DE SU PRESIDENCIA o