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A B C LUNES 1 7 D E J U Í J O DE ÍC; O5. PAG. Nació, pues, Don César de Bazán tras una laboriosa gesta ion de seis días justos, y nació paia vivir tres cuartos de hora. Pero yo no hago trampas. Bien sabe Dios que puse en el músculos, nervios y sangre suficientes para llegar á una edad avanzada y caerse de viejo. lo que digan éstos no debe de ser interesante, porque si lo fuera, no lo dirían éstos y se pone á pensar en las musarañas y no atiende como es debido. Así fue que, aunque Ontiveros no interpretaba mal el principal personaje y había estudiado el papel de veras, y aun cribiente, un ordenanza... ¡qué sé yo cuántas cosas! Redacte circu ares, hablé á los empresarios, escribí á medio mundo, y antes de una semana empezó a funcionar ¡a Administración nueva. Sustituyó á la cuota fija un impuesto del tres por ciento sobre los sueldos, ASAMBLEÍ KHPU 8 L 1 CANA, INAUGURADA ANTEANOCHE EN MADRID I ot. A B l onstituye la acción de la obra uno de los episod os del J uy Utas, de Víctor Hugo, modificado de manera que ni el nvsmo gran poeta francés lo conocería, y queda como protagonista el noble arruinado, pendenciero y rufián, que sólo descubre la nobleza, oculta en la mugre de sus harapos y el cieno de sus vicios, cuando el honor comprometido de una dama lo requiere. M e di un hartazgo de clásicos para empaparme en el espíritu de la época y para que el diálogo no se tirara á las paredes; versifiqué la obra con cariño, como si de aquellas escenas, destinadas á perderse en el vacío, dependiese mi reputación literaria; un músico novel, ¡infeliz! puso las folias correspondientes, y representaron todo aquéllo las segundas partes del teatro de Apolo una tarde de Marzo de 1901, fastidiosa y desapacible. Y lo hicieron las segundas por evitar á las primeras una molestia inútil, y porque demasiado sabía yo que la noticia de que tenían que ensayar una zarzuelita mía para una tarde les iba á sentar como un tiro. Pero el público, que se pasa de avisado cuando no ve en escena las que el llama primeras figuras, se dice: jTate! que los demás actoies cas hicieron prodigios, Don Cesar de Bazan no le importó un comino al resto de la compañía del teatro en quí se representaba, ni á la escasa concurrencia que se metió allí por no saber dónde ir en un día tan desagradable, ni a mis compañeros de profesión, que se fueron al café tranquilamente sin pretender averiguar lo que yo hab a hecho con aquel Grande de España venido á menos. Es decir, que á mi Don Cesar no le conoce nadie absolutamente, y ha quedado para que yo me lo lea sólito y me relama de gusto... p x c u s a d o es decir que con el producto de la función no salió de apuros la Asociación de constas. Pero esto excito mi amor propio de presidente honorario; pasé dos ó tres noches en vela haciendo números, saqué de mis ahorros una cantidad relativamente respetable, alquilé un piso, compré muebles, y en un santiamén quedaron instaladas las oficinas con un lujo asiático Los humildes artistas del montón tuvieron sala de juntas, gabinetes de lectura, salón de recepciones con butacas, divanes y sillas modernistas, unos aparatos de luz eléctrica que ni los del palacio de la Infanta, un gerente, un es- que se comprometieron á abonar casi todas las empresas fot males a cambio de las debidas compensaciones, y como para ser socio no se exigsa desembolso alguno, aquello fue como la espuma y en la caja había dinero siempre. Íbamos a escape á fundar la agencia de contratación, a dar título de coristas para que no So fueran los que no debían serlo, á socorrer enfermos y desvalidos, á mejorar los sueldos, a asegurar el cumplimiento de los contratos y... á la realización rápida de una porción de sueños, que se evaporaron como la niebla. ¿Por qué? Porque por nosotros ho pasan años, á Dios gracias, y aunque un español gr te á pleno pulmón ¡Viva la libertad! no le crean ustedes. Por dentro está diciendo: ¡Vivan las caenas! p i l o fue que no tardaron los asociados en decirse unos á otros: ¡Caramba! Este nuestro presidente honorario es un métome en todo: mangonea en la sociedad de autores, anda en tratos con la de actores, y á nosotros nos dirige á rajatabla con el ordeno y mando... -Pues ya somos mayores de edad. -Eso; y ya esta visto que tenemos fuerza propia.