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ABC. TEATRO. M 1 DON CESARCAPITULO V. DE BAZAN LUNES i 7 DE JULIO DE i 9 o5. PAG. Orfeón, y eché yo el discurso, k consecuencia del cual me nombraron presidente honorario, haciéndolo constar en un diploma pintado á la aguada, que conservo como santa reliquia. Y no paró ahí la cosa. Tenía yo entonces una fama de organizador y de financiero que daba envidia, y una comisión vino á pedirme que interviniera directamente en los asuntos de la Asociación, dándola cuantas vueltas fuesen precisas para lograr aquello de la abolición de la esclavitud y la dignificación de la clase. Bullíame en la imaginación un vasto plan que se explicará en ocasión oportu- para felicitarse de que se unieran también, para conseguir la libertad, los obreros ar- No es posible tolerar un día más tistas, los trabajadores intelectuales... Ayer- -decía el compañero Paque los infelices coristas anden corriendo la farándula por esos pueblos de Dios, blo- -los autores dramáticos se emancipani más ni menos que los pobres diablos ron de la tutela de los editores, hoy los del carro de la Muerte, explotados por coristas ansian redimirse, mañana tal vez logreros que prometen y no cumplen, los esclavos de la Prensa romperán sus abandonando los equipajes en sustitución argollas... ¡Saludemos á este brillante de la nómina no satisfecha, y organizan- ejército que viene á ayudar al proletariado, olvidados y sin recursos, vergonzo- do de todos los oficios para cambiar la sas funciones de beneficio para pedir li- faz del mundo, acabando con el odioso mosna, mientras el mercachifle que á su capital y con la explotadora burguesía... ¡Sí, sí! ¡Buenas y gordas! costa probó fortuna, huye muy lejos á engañar á otros desgraciados. Ignoraba el jefe del socialismo espa- P P i 11- j j 1 vfr S Aii J íZT? W S W lMi S 3 Í 1 ll T- v: w- jta- M ff VÍ 5 i S wfií MJM áw ÁÍÍ? l i J i i SÍ. ífcftf áfei f tw tXPOSIClON DEL CADÁVER DE D RAÍ HUNDO FERNANDEZ Y 1 LLAVERDE EN L ROTONDA DEL CONGRESO DE L O Í DIPUTADOS Hay que acabar con los préstamos escandalosos de usureros y prenderas que chupan con escaso riesgo el producto del trabajo de toda la semana, y hay que dignificar la clase, expulsando de ella á los perdularios que la desacreditan... Estos parrafitos, que revelan su origen parlamentario á tiro de ballesta, formaban efectivamente parte de un discurso que tuve la honra de pronunciar, en uno de los últimos días del siglo pasado, en el Centro de sociedades obreras de la calle de Relatores. ¿Que á santo de qué? Pues á santo de un festival que celebró la Asociación genera de coristas de España, en el cual cantó un orfeón, dirigido por Chapí, unos aires montañeses de Calleja, y lució su magnífica voz Lucrecia Arana. Después que yo, hablo Pablo Iglesias ño! y yo no lo sabía tampoco entonces, na, y acepté el encargo, decidido á que que los obreros intelectuales son mucho sirviera de algo mi concurso. más arrimados á la cola que los otros. Lo primero que se me ocurrió, ¡y cómo Es más fácil convencer á un albañil ó no! fue la función de beneficio, agarráná una cigarrera de Madrid de que no de- dome al clavo ardiendo de que he hablaben comer en un mes para que logren do en otra parte. Pero como los coristas aumentar diez céntimos al jornal los car- no tienen público suyo, ni influencia para pinteros de Pontevedra, que hacer com- reunir tres ó cuatro compañías que trabaprender á un escritor insigne que si las jen gratis, ni facilidad para formar un obras de Calderón se representan gratis programa que lleve gente á una función y las de Echegaray cuestan el dinero, de tarde en día de trabajo... lo menos Echegaray sale perjudicado. que se les podía dar era un estreno. Y por si alguien lo duda, tengo los Y ¿quiér! es el guapo que se echa á papeles. pedir á un libretista y á un músico acreA Igunos coristas de buena voluntad ha- ditados que hagan una zarzuela magnífica bían formado la Asociación con fines para una sola representación... y perdomuy laudables. Pero la cuota mensual se nando los derechos? pagaba cada vez con mayores dificultades De aquí que yo no pensara en ello siy aquello iba de capa caída. quiera y me decidiera a coser de balde, Para animarlo cantaron la Arana y el ooniendo el hilo.