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StAÑO TRES. NUMERO 185. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. 5 íMADRID, 14 DE JULIO DE J 905. NÚMERO SUELTO, 5 CENT S. cfti al padrino, sin reparar en si siembran la discordia en las propias filas ministeriales, si ocasionan agravios que suenan á llamamientos á la guerra civil, si ejecutan todo lo contrario de lo que los ministros quieren que hagan. Caminan con anteojeras, y no perciben otros objetos sino los que penetran en su estrecho ángulo visual. Existe en los partidos una clase de gentes que suelen ser de influencia más efectiva, y más perturbadores; gentes que dejan la parte más teatral de la colectividad á que pertenecen á los hombres de superiores condiciones, mientras ellas se contentan con lo más positivo y práctico. N o son oradores, ni escritores, ni pensadores, sino vivos y cucos. Estos tales saben prestar servicios útiles á los hombres de mas valía; halagar sus pasiones en la obscuridad; llevar al seno del hogar de aquéllos sus favores y sus obsequios, y sacar, sin que se percate nadie, una cantidad de fuerza, la cual, aplicada á intereses y deseos que permanecen en la sombra, desconcierta á los más avisados y destruye las mejor y más altamente pensadas combinaciones. Por ese lado viene el golpe que amenaza quebrantar la situación. Si el Gobierno no revela resolución en ello, la guerra civil entre los liberales habrá tenido principio. MANUEL TROYANO Crónica política I AG PRIMERAS PARTIDAS Poco dura, según el reirán, la alegría en casa del pobre, y poco perdura entre políticos españoles la armonía. Aun antes de formarse la presente situación liberal, los augurios de inteligencia y cordialidad e n t r e elementos q u e habían acampado, desde la muerte de Sagasta, en terrenos distintos, eran adversos. Se pronosticaba gran número de disgustos y perturbaciones, fuese Mcret el encargado de formar Gabinete, ó fuese Montero Ríos. Recibida tal misión por el segundo de los citados señores, tuvo el primero la abnegación de renunciar el mando de su crecida hueste y declarar que de todas las huestes liberales no había más jefe que aquel que ocupaba ¡a presidencia del Consejo de ministros. El ejemplo tonificador produjo el natural efecto en los restantes primates del partido, y la turbulenta oligarquía anunciada apareció enfrenada, hasta cierto punto, por una racional é indispensable disciplina. Espectáculo tan inesperado tuvo beneficiosas consecuencias. Lasituacióij, política fue mirada con más simpatía y menos recelo que cuanto se había podido presumir. La opinión pública en expectación benévola; la Prensa discreta y sjiave; los pareceres buscando el acuerdo; todos los signos, favorables al Sr. Montero Ríos y su política, significaban un principio admirable de la historia de un Ministerio, aquí donde los obstáculos y dificultades suelen salir á la superficie desde los primeros momentos. ¿Por dónde reventará la mina? -se preguntaban los que no creían extinguidos los antagonismos, ni satisfechos los ánimos por la ponderación de fuerzas en el Gabinete, ni establecida la unidad de criterios ni halagada la interior satisfacción de la generalidad de los liberales. El primer golpe ha venido de donde suelen venir aquí esos acontecimientos, mal apreciados de las gentes que no andan entre bastidores. Un gobernador ó dos ó tres de esos funcionarios, incapaces de darse clara cuenta de los móviles que impulsan á los hombres que se hallan á la cabeza del Gobierno, han bastado y sobrado para romper la armonía, en términos que, de perseverar y extenderse, harán imposible todo concierto. Ese gobernador ó esos gobernadores no han percibido más que los deseos particulares de la persona ó personas que los recomendaron para el cargo. En su cabeza no caben otros motivos ú otros fines. La alta misión que les está encomendada, máxime en un difícil período electoral, no abre delante de sus miopes ojos mayores horizontes. Y allá van, sirviendo rios, se arrojaban á la victoria. La inconsciencia en la masa militar no es ya un arma, como lo fue en otros tiempos. Bueno será adquirir material. Mejor, adquirir moral. Y la moral del soldado, embrión de la moral del ciudadano, del gobernante, del hombre maduro y útil de mañana, la procura, en primer término, la instrucción; en segundo, la certidumbre de una igualdad absoluta y de una severa justicia en el servicio militar, y en último, la fe en el presente y en el porvenir. N o dejemos á Don Quijote que batalle otra vez llevando el lanzón viejo, la adarga rota y el feble Rocinante, pero tampoco, para procurarle unas armas flamantes y útiles, le vayamos á dejar sin Dulcinea. ENE ANARQUISTA DETENIDO Trabajos del juzgado. E) juez especial, Sr. Rubio Contreras, y el actuario, Sr. Víllanueva, continuaron ayer trabajando en la causa formada al anarquista Pérez Leira. Recibieron declaración al médico militar señor Reyes, y éste confirmó que Leira estuvo á su servicio observando buena conducta. No supo que profesara ideas anarquistas. También manifestó que á primeros de Junio estuvo á visitarle y que al ver el estado en que se encontraba le recomendó para que fuera admitido en el hospital Provincial. Declaró después el dueño de la posada del Peine, donde Leira sirvió hace diez años. Los informes del declarante fueron buenos. A las seis de ayer tarde el Juzgado se constituyó en la Cárcel Modelo, ampliando la declaración del procesado, especialmente en aquellos extremos que hacen referencia á las fechas de la última decena de Mayo. Sobre este punto se guarda gran reserva, hasta que se logre precisar los sitios donde estuvo Leira en dichos días. ENTRESIJOS p L LANZON DE DON QUIJOTE Según dice un periódico, el general Weyler se ha propuesto poner mano en el lanzón viejo del caballero andante. Quiere dotar de material de guerra bue- no y nuevo al ejército español. Sabe que al Ingenioso hidalgo no le apalearon ni le vencieron porque le faltase corazón, sino porque su lanza era endeble, su adarga vieja y Rocinante flaco. Compremos, pues, la lanza fuerte, la adarga nueva y el ardido corcel, pero... El general Weyler sabe muy bien que hacer ejército, como dicen, no es dotarle de material solamente. Se ha dicho mil veces, pero conviene repetirlo. Hacer ejército es hacer patria, imbuir en los corazones é infiltrar en los cerebros un grande y ardiente amor que á todos, generales y soldados, conduzca al sacrificio. N o ha triunfado Nogi en Puerto Arturo por su material, igual ó inferior al de la plaza: ha triunfado por la fe suya, por la abnegación de sus soldados, por la impertérrita confianza de cada hombre en sí mismo y en que su muerte sería una parte de la futura vida de la patria y de la raza. Esta confianza nace, antes que del cuartel, de la escuela ó, en todo caso, del cuartel- escuela. N o pueden existir ya esos ejércitos de analfabetos que, á ciegas y por impulsos ó instintos pecua- I ndignación de Leira. Parece que en la madrugada de anteayer, cuando el gobernador civil salió del hospital Provincial para ir al Juzgado de guardia, dejó una pareja que vigilara a! detenido, y a marcharse los guardias en la hora de) relevo, Leira intentó escaparse del hospital. Sus compañeros le aconsejaron que no lo hiciera, porque le prendería otra pareja que había en la puerta de salida. Esto le hizo desistir de su propósito. Ouscando detalles. Ayer celebraron una extensa conferencia el fiscal de la Audiencia, el juez instructor de la causa, el gobernador civil y el ministro de Estado. Se dirigieron varios telegramas al extranjero y uno muy extenso al embajador de España en París para que confirmara varias citas de Leira referentes á su estancia en la capital de la República francesa. Desumen. Siguen las dudas y vacilaciones, y la impresión general es de que, ó se trata del anarquista auc arrojó la bomba en la calle de Rívo-