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I ABC- JUEVES i3 DE JU ¿IO DE i 9 o5. PAG. papeies que Jos entregados, y negó en absoluto que tuviese bombas. En vista de las declaraciones que hemos referido, el gobernador preguntó al médico de guardia si el enfermo podía ser trasladado á la cárcel, contestando el facultativo que no había inconveniente en ello, si se hacía con las necesarias precauciones. Numerados los documentos, marchó el señor Ruiz Jiménez al Juzgado de guardia para dar cuenta de lo sucedido al Sr, Rubio y Contrer? s y después se trasladó al Gobierno para redactar el atestado. buscaba, sin fruto, ocupacipn; esto me decidió á trasladarme á París con el designio de perfeccionarme en mi oficio de chauffeur. Llevé á la capital de Francia cartas de recomendación para anarquistas correligionarios míos. En París presénteseme a tuberculosis; hace un año ingresé en el hospit ¡1 Richard; al salir de este establecimiento, me era imposible dedicarme al trabajo; viví de socorro que rae procuraban mis amigos y correligionarios Como en los días que precedieron al viaje á Francia de D Alfonso se extremó en París el rigor contra los anarquistas, fui detenido- en unión de Palacios y Navarro. Recobré mi libertad y, temeroso de nuevas persecuciones decidí volver á España. Me facilitaron auxilios 1 pecuniarios en la Embajada; y llegué á San Sebastián, donde permanecí dos días. El tren que me condujo de París á Irún cruzóse con el tren Real. Intenté en San Sebastián, sin conseguirlo, ingresar en el hospital. Entonces emprendí mi regreso á Madrid, donde no hubiera llegado sin el auxilio que recibí de las autoridades de algunas capitales del tránsito. Llegado á Madrid me hospedé en la posada del Peine. Visité á muchos correligionarios y amigos en solicitud de socorros. El Dr. Castell, por quien fui reconocido, me ptoveyó de recomendaciones que facilitaron mi ingreso en el hospita! Provincial. 1 as ideas y los trabajos de Leira. Leira, lo mismo ante el gobernador que ante el juez, declaróse, comta ya hemos dicho, anarquista de ideas, pero np de acción; por el contrario, asegura el detenido que nunca ha intentado hacer el menor daño á las personas, y que del atentado de Parísi sólo conoce el relato hecho por los periódicos, porque él, en aquella sazón, encontrábase en San Sebastián. Insistió en lo dicho al gobernador, afirmando que conoce á muchos anarquistas y que tiene relaciones de amistad con Vallina, Malato y otros de París y Madrid. La amistad con ellos dice que le ha servido de mucho en las poblaciones donde ha estado. Todas las reuniones anarquistas á que el detenido asistió fueron de carácter público: así lo ha manifestado. 1 os documentos. -El gobernador hizo ejntrega al Juzgado de los documentos que habían sido ocupados á Leira; dichos documentos fueron glosados á la causa y transcritos por el actuario. Ninguno de los papeles, áegún nuestras referencias, comprometen ai detenido: son cartas sin importancia de anarquistas conocidos; notas y sobres con nombres de personas á quienes Leira pensaba visitar, certificados de fábricas donde éste prestó servicio, todos ellos laudatorios, y pases justificativos del tránsito por varias poblaciones y de los socorros que al detenido le pre taron; varios números del semanario Tierra y Libertad, que dice Leira que es su periódico favorito, y algunas tarjetas, entre ellas una de D. Francisco Silvela. También se ocupó á Leira! un plano de Pa- rís, que ha llamado la atención de cuantas personas le han visto por el modo singular de que el detenido se valía para orientarse en aqueiJa ciudad desconocida. a salud del detenido. Leira está en el último grado de tisis pulmonar. Tiene en el pecho las cicatrices de los 72 botones de fuego que Ise le han aplicado. El médico de la Cárcel Modelo le mandó dar un caldo, que tomó mientras estuvo declarando. usted al hospital Provincial, y en la cama numero 33 de la sala núm. 3o le enconcrará. Se llama Francisco Pérez Leira uez especial. Terminado el interrogatorio de Leira, el juez, Sr. Rubio y Contreras, y el fiscal, Sr. Becerra del Toro, se trasladaron desde la Cárcel Modelo al ministerio de Gracia justicia, donde conferenciaron detenidamente con el ministro, para darle cuenta de la diligencia practicada. Ayer tarde fue nombrado juez especial para la causa, el de la Latina, Sr. Rubio y Contreras, que es el mismo que ha intervenido en lo actuado en un principio. p I Juzgado de guardia. A las seis de la mañana, el juez de guardia, acompañado del actuario Sr. Rivas, del oficial Sr. Rocamora y del alguacil Sr. López, fue al hospital y, sin más trabajos, dispuso que el enfermo fuera conducido á la Cárcel Modelo, anunciándoselo así por teléfono al director de la misma, Sr. Millán Astrayí para que personalmente recibiera al preso y le mantuviera en una incomunicación absoluta. Se opuso Leira á que se le trasladara en una camilla, alegando que se asfixiaba y necesitaba aire para respirar Entonces se llamó á un coche de punto y, acompañado de dos guardias de Orden público, se condujo en el vehículo al detenido á la prisión celular. El Juzgado fue en seguida á dar cuenta al fiscal de la Audiencia, Sr. Becerra del Toro, y después al señor presidente, dejando á éste una nota detallada por no encontrarle en su casa. El Sr. Becerra del Toro se encaminó con el Juzgado á la cárcel. D eserva. Las autoridades guardan absoluta reserva sobre este asunto. Anoche no dijeron una palabra. Ahora sólo falta saber si la cosa tiene la importancia que se la ha dado. El tiempo lo dirá. EJ veraneo de la Corte POR TELEFONO SAN SEBASTIÁN, 1 3 3 M. evo automóvil de S. M. El Rey salió á las dos de la tarde en dirección á Tolosa; allí se enteró de que un tren que había en la estación conducía el nuevo automóvil que tenía pedido; lo mandó descargar allí mismo y, subido en él, regresó á San Sebastián. I OS maestros. La comisión de maes- p n la Cárcel Modelo. A las siete y cuarto de la mañana llegó Leira á la prisión celular, recibiéndole en la puerta el Sr. Millán Astray, que, con las debidas precauciones, por el estado en que se encontraba, le condujo á la enfermería, donde ocupó la celda núm. 53 del piso tercero, que es una de las más ventiladas Leira, que se vistió sin ayuda de nadie en el hospital, se puso un traje negro y gorra de badana de las que usan los chauffeurs. En seguida que entró en la enfermería de la cárcel se desnudó y se metió en la cama. El médico del establecimiento le pulsó y le encontró con fiebre, que tiene constantemente á causa de la tisis Es Leira un hombre de regular estatura, moreno, de barba larga, redonda y muy cuidada, ojos grandes y expresión simpática. Su color es pálido y se observa en su rostro la demacración de la tuberculosis A las siete llegó á la cárcel el Juzgado, en compañía del fiscal de la Audiencia, y se constituyó en la celda para tomarle indagatoria. 1 eirá ante el juez. Impide el secreto del sumario conocer cuál haya sido la declaración de Leira ante el juez. Nuestros informes, puramente oficiosos, nos permiten reconstruir, sin embargo, las manifestaciones del detenido. La tos pertinaz que Leira sufre á consecuencia de la enfermedad que padece impídele hablar durante mucho tiempo sin fatigarse. Interrogado el anarquista, parece que dijo así: Pertenecí durante veinte meses á la brigada de ferrocarriles. Soy licenciado del Ejército desde hace diez años. Mi profesión es la de mecánico; he ejercido el cargo de chauffeur. A 1 salir del servicio militar entré en la casa del Sr. Reyes, que vivía en la calle del Almirante. Fui luego a) Ferrol. Pasé algún tiempo dedicado á guiar los automóviles que hacen el servicio de viajeros entre Coruña y Santiago. Después fui á Valencia, y más tarde á Barcelona: en ambas ciudades trabajé en algunas fábricas. Pero en Barcelona llegó un momento en que tros, con el inspector provincial de enseñanza, han visitado al Sr. Mellado. El ministro se lamentó de la instabilidad de las disposiciones referentes al ramo, añadiendo que se proponía dictar medidas que tiendan á corregir dichos defectos, para lo cual piensa presentar á las Cortes el oportuno proyecto de ley. A ccidente ferroviario. En la estación del Norte ha ocurrido esta tarde un suceso que podía haber revestido gravedad. El tren mixto que, procedente de Irún, llega á ésta á las tres y cuarenta y cinco estuvo á punto de chocar con una máquina; el maquinista dio contramarcha, pero no pudo detener el tren, y así llegó hasta la estación de Hernani, donde hubiera chocado nuevamente con un tren que estaba á punto de salir si, afortunadamente, no hubiese logrado parar á tiempo. Wíaje de Loubet á España. El mí nistro de Instrucción Pública ha ultimado con el Rey el programa de fiestas para obsequiar al presidente de la República francesa. M r Loubet llegará el día 23 de Octubre y estará cuatro días. Habrá funciones de gala en el Real y en el Español, banquete en Palacio, excursiones á El Escorial y Toledo, cacerías en La Granja y El Pardo, revista militar, recepciones populares, corrida Real y otros actos que correspondan dignamente á los celebrados en París cuando fue el mes pasado don Alfonso. tylonumento á N umancia. El Rey irá este verano á Soria para inaugural el monumento erigido sobre las ruinas de Numancia. El viaje se hará en ferrocarril, y la estancia en aquella capital castellana será solamente de algunas horas. T éPOUlede. M r Dérouléde ha pedido audiencia á los Reyes para manifestar su gratitud por las deferencias de que ha tilo ob jeto en España durante los cinco años y medio que ha permanecido desterrado en nuestro territorio. 1 as próximas regatas. El Gobierno p se ha descubierto t) do. El descubrimiento del anarquista Leira se debe á una delación anónima recibida por el gobernador y que dice así: Señor gobernador: Si quiere usted saber auién es el autor del atentado de París, vaya francés ha ordenado que venga á San Sebastián un contratorpedero para asistir á las próximas regatas. Es muy posible que envíe también un torpedero. Hasta ahora ascienden á 43 los yates inscriptos.