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A B C JUEVES i3 DE JULJO DE jgo 5. PAG 6 iódico oficioso, publicó anoche una cara interesantísima del canciller Príncipe de Bülow al embajador de Alemania en París, que á continuación traduzco litetaimente: jaerhn, 5 de Julio. Por la Prensa corre la noticia que el señor jaurés piensa hablar en una reunión en Berlín el 9 de Julio. Contra la persona del Sr. Jaurés no tengo yo nada que decir. Le aprecio como orador, íespeto sus opiniones sobre política exterior, y frecuentemente suelo estar de acuerdo con ellas; no puedo menos de celebrar que en muchas ocasiones haya procurado fomentar las re ¡aciones amistosas entre Francia y Alemania. Pero no se trata aquí de mi estimación petsonal por el Sr. Jaurés, sino del p 2 pel pci íico que en estas circunstancias se le quiere hacer jugar. E 1 órgano principal del pa tido socialista impedirlo, pues de otro modo contribuiría á aumentar la arrogancia de un partido que aspira á derribar las instituciones legales en Alemania. E 1 Gobierno de la República Francesa ha ejercitado siempre el derecho que tiene de oponerse, cuando le ha parecido oportuno, á que oradores extranjeros expongan sus doctrinas en Francia en reuniones públicas. Así lo hizo en su tiempo con los miembros del Reichstag, Bebel y Bueb. El año pasado se le prohibió al miembro del Reichstag, Belfor, hablar en Luneville. En varios casos el Parlamento francés aprobó el proceder del Gobierno de la República. Sobre todo en el caso del abate Belfor, si mi memoria no me es infiel, aun los mismos socialistas franceses no encontraron improcedentes esas medidas. Aunque es de esperar del tacto del señor Jaurés que evitaría todo aquello que pudiera crear dificultades á los Gobiernos de Alemania reconciliación con Alemania, y que en elocuentísimos discursos ha combatido con innegahje valor el alarde patriotero y toda idea de revanche, Jaurés, digo, no podrá menos de sentirse profundamente ofendido y mortificado, tanto más cuanto que el ridículo en Francia, más que en ninguna otra parte, mata. Nacionalistas y reaccionarios le pondrán de vuelta y media, y sus propios amigos, que se habían opuesto á tal aventura, no dejarán de amonestarle con amarga ironía. Todo eso solamente por no conocer al Kaiser, cuyo corazón no late de amor tierno por los socialistas, y á quien, naturalmente, no le puede gustar que le vengan á armar barullo en su propia casa. Sin embargo, no es de buena política, Y con eso no hago sino repetir ío aue EL CRUCERO AUXILIAR RUSO DNIÉPER EN V 1 GO Fot. Gil y de su propio país, no se puede confiar, desgraciadamente, en que los organizadores de la Asamblea proyectada tengan igual discreción. E 1 Sr. Jaurés puede haberse convencido, hace poco más ó menos un año, en Amster Más clara aún se nota esa excitación pro- dam, de la diferencia que existe entre las ideas vocativa en la JVeue- Gesellschaft, órgano del contraproducentes, doctrinarias y anticuadas que se llama Socialismo científico. Entre otras de los socialistas alemanes y las tendencias práccosas, se dicen en él: ticas y patrióticas de sus correligionarios. La revolución ha dinamitado la alianza fran En vista de tales circunstancias y de los co- rusa; ahora debe ser la misión histórica dei resultados de la Asamblea que son de prever, socialismo alemán dar á la República francesa es de temer que no ganarían nada los senti 10 que ésta esperó en vano encontrar en sus mientos de buena armonía entre ambas na. ¡liados rusos, es decir: protección contra provo- ciones. cac ones y pretensiones exageradas de poder de la Por consiguiente, considero conveniente o tica imperialista alemana. que no llegue á verificarse la anunciada confe Esto revela el carácter que se le piensa dar rencia del Sr. Jaurés. í las manifestaciones proyectadas. Lo que busPor cortés que haya sido la forma en can los socialistas alemanes es aprovecharse de que Radolin, directa ó indirectamente, le 11 presencia del Sr. Jaurés en Berlín para hahaya hecho entender á Jaurés que mejor cer propaganda, cubiertos por su personalidad, n pro de sus aspiraciones, contrarias al Esta- sería... etc. etc. al fin y al cabo, lo que en síntesis se le ha dicho es: jchitón! o y á los intereses nacionales. Y Jaurés, que ha sido en Francia uno EI Gobierno imperial no puede renunciar hacer uso de los medios de que dispone para de los partidarios más convencidos de la proyectada sera el principio de una influencia directa del socialismo en la política exterior y de la propagación de la lucha de clases sobie una base internacional. lemán, el Vorwarh, afirma que la Asamblea dice esta Prensa, indisponer y desairar á los amigos sinceros con quien Alemania cuenta en Francia, dando además á los adversarios políticos de éstos armas con que atacarles. EDUARDO H A H N I D E A S Y NOTAS MILITARES. 1 UNO DE N U E S T R O S AGREGADOS MILITARES E N EL JAPÓN La llegada á Madrid de uno de nuestros agregados militares en el ejército japonés, el capitán del cuerpo de Estado Mayor D. Eduardo Herrera de la Rosa, ha causado lógica y vivísima expectación entre el elemento militar, que ha seguido con creciente atención é interés el desarrollo de esa gigantesca lucha armada que aún sostienen en el extremo Oriente el Imperio moscovita y el del Sol naciente. El afán de escuchar de labios del capi- inmir- mrir