Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C MARTES u DE JULIO DE i9o P c, 5 zurea, excitando nuestros nervios al escuchar los mismos tropezones en los piep os pasajes dificultosos. jCuánta será nuestra emoción al encontrar, en el momento más culminante de la obra, la frase que nos hizo palpitar antaño! ¡A que recuerdos nos llevará quiza la remembranza de tales ó cuáles compases, siempre repetidos y nunca limpiamente tocados que se grabaron entonces en nuestra imaginación hasta la manía, y que olvidamos después con el pasar de los añosl odas las ventajas que apuntadas quedan se compendian en Chapín, ópera en cuatro actos, con música del propio conpositor y argumento basado en la vida del mismo. No vaya á creerse que se trata de una partitura descubierta ahora por que no se arriesgó, sino en contadas ocasiones, a afrontar al público grande, á quien no logró conquistar porque hay que dominarle imponiéndosele; se disputaban, en cambio, su presencia las casas ar stocraticas, las reuniones intimas, en donde el ambiente perfumado e. ia propicio a su arte elegante é impreso de vaga melancolía La principal ocupación de su vida, fuera de ia de componer música, fue la enseñanza, tarea prosaica y nada dramatizable. Se ha basad o, pues, el autor del poema en hechos que ocurren á todos los mortales- -sean ó no compositores célebres, -y ha imaginado unos amores juveniles- idílicos y casi inmateriales, de Cbopin con Stella, formando sobie esta O,i el empresario del Teatro Real no está reñido con sus intereses, no dejará de atender un consejo que, gratis et amore, voy á darle, por lo mismo que no me lo ha pedido. La primera ópera que debiera estrenar apenas comenzada la temporada, ó quizás en la inauguración de la misma, es la que se titula Chapín. Difícilmente se encontrará otra obra que reúna más condiciones para entrar de lleno, y desde la pnmera audición, en el gusto de nuestro público. Ei argumento es poético, delicado, tierno, romántico, conmovedor. Las decoraciones fingen bellísimos panoramas, verdes lagos, procelosos mares, frondas MV ft v t PAMPLONA. LAS FIESTAS DE SAN FESMI LOS CHUM- CHU WEROS Y LOS GIGANTONES Plie, 0 amenas; hay efectos de luna llena, de sol naciente, de plácido atardecer; hay tempestad, con sus truenos fragorosos y sus relámpagos refulgentes; cuanto pueda apetecer el escenógrafo más pedigüeño y los autores, músico y poeta, que más gusten de apoyar sus producciones para darlas mayor relieve y colorido, en todos esos artilugios plásticos. El vestuario también es simpático, pues la acción se desarrolla entre los años 1826 al 49. La tal ópera tiene, á más de estos alicientes, el inmenso de que su música nes es familiar. Todos tuvimos, allá en nuestros juveniles años, una novia que nos expresara su dilatado querer por medio de un nocturno ó de una balada chopiniana, ó bien una vecina que atormentó nuestras vigilias con el teclear de un impromptu, de una polaca de concierto ó de una ma- cualquier rebuscador de papelotes viejos. Tratase simplemente de un á modo d. e mosaico, cuyos diversos componentes los constituyen las obras que escribió el malogrado Federico Francisco C h o p í n adaptadas por el Sr. Orefice á un poema de Angiolo Orvieto. Es decir, que la personalidad del eminente músico ha suministrado la palabra y la armonía, la letra y el acompañamiento. Difícil de idealizar es el carácter del auténtico personaje, el cual, sin duda por la carencia de salud que le aquejó desde la infanaa, era un ser nervioso, reconcentrado en sí mismo, impresionable hasta el extremo, sin la energía necesaria para hacer cosas, buenas ó malas, cuyo conjunto de hechos formase la novela de su vida. N o fue un luchador: más bien fue un abúlico. Buena prueba de ello es poética trama el primer acto, titulado Navidad. En el acto segundo, Abril, nos transportamos á las cercanías de París, en donde vive el maestro con Tlora, á quien ama con locura, y que da aliento á su inspiración; Chopin está entonces en el apogeo de la celebridad y de la gloria. El acto tercero, La tormenta, se desarrolla en Mallorca, adonde el músico ha ido buscando alivio á la tuberculosis que le consume. Le acompañan Tlora, su amada; Elio, su amigo, y una niña, Grazia, protegida de Flora, y que, según el autor, representa para los amantes la flor de la vida, la expresión del amor y del arte. Chopin, gravemente enfermo, sufre alucinaciones y terrores que le atormentan y contribuyen á agotar su ya escasa vitalidad. Viene á complicar la situación la