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A B C. DOMINGO o DEjULIO DE i 9 o5. PAG. 7 dilatar, que hay que ensanchar ¡a esfera de acción de ese Colegio ó Academia, no en el sentido de hacer oficiales, sino en el de prepara niños y seleccionar muchachos para conseguir un plantel de hombres que estén en condiciones físicas y morales para recibir la educación profesional o intelectual qu ha de convertirles en oficiales. Es decir, que creemos nosotros, ¡os del segundo grupo, en el orden en que acabamos de enumerarlos, que el Colegio general militar debe ser criba que separe lo inútil ó dañino de ¡o bueno y conveniente, y crisol donde se funda la personalidad moral de la futura oficialidad y su verdadero espíritu militar. ¡as armas, preciso y necesario es también no realizar actos ni reformas que puedan directa ó indirectamente cerrar las puertas, ó por lo menos dificultar extraordinariamente el ingreso de los hijos de paisano en los centros militares docentes. Venga, por lo tanto, el Colegio general mii tar como se nos dice que le proyecta el general Weyler, para hijos áz nvlitares y de paisanos, dando más facilidades en el orden económico, como es consiguiente, á aquellos que á éstos, y venga, como esta concebido, con su plan de estudios racional y sencillo, con mu cha gimnasia, con una vida rigurosamente militar, que será siempre la verdadera base de la disciplina, la subordinación y CRÓNICA ILUSTRADA L P H U ELosG A D E T Iy Ó G R A F O Sde la tipograros maquinistas imprenta del Faro de Vigo se declararon en huelga porque los propietarios no quisieron concederles la subida de dos reales de jornal. Los propietarios de las imprentas y periódicos diarios JSolicteio de Vigo, ¿a Concordia y los semanales La Justicia y El Restaurador y la Litografía Comercial, hicieron causa común con los del Taro, despidiendo á los tipógrafos y acordando publicar un periódico bajo el título de Taro, Concordia y JARDIN- ESCUtL DE MOAB 1I (E E R L I S) LOS ALUMNOS PRACTICANDO FAENA AGRÍCOLAS. Los músculos y el alma de la oficialidad del Ejército hay que prepaiarlos y educarlos desde la infancia, para seleccionarlos antes de que lleguen á la juventud. Y esa doble misión, la de educar y segregar, es la que creemos corresponde al Colegio general militar; las Academias de aplicación, que instruyan y sirvan á la vez de verdaderas escuelas prácticas. No es, por lo tanto, el Colegio general militar en que soñamos muchos, lo que las Escuetas preparatorias francesas de los llamados enfanls de troupe, establecidas en Rambouillet, Montreu 1- sur- Mer, Andelys, etc. etc. ni tampoco lo que el Priianeo militar, déla misma nación, establecido en La Fleche. N o La inmensa mayoría de los profesionales creen- -á nuestro juicio con ra on- que si es preciso dar facilidades á los hijos de militar para que sigan la carrera de el espíritu militar; y para que el muchacho que por su propia voluntad ó con a reglo al reglamento salga del Colegio no haya perdido el tiempo, dése validez académica á los estudios en él cursados y aprobados. Obtenida así una juventud útil y bien pieparada, en lo físico y en lo moral, para la carrera de las armas, entregúesela entonces á las Academias especiales o de aplicación. Pero no olvidemos nunca, al tratar de cuestiones de reclutamiento de oficiales, que si algún día llegásemos a tener en nuestro Ejército una mayoría abrumadora de oficialidad formada por hijos de militares, de hecho estaríamos en el trance mas terrible en que puede verse un pueblo: habríamos llegado al divorcio absoluto entre el Ejército y el resto del país. FERNAMDO ALCAZARREÑO Noticieio de Vigo, que confeccionan ellos mismos, sus redactores y corresponsales de la Prensa de Madrid, como se puede ver por la fotografía que publicamos, en la que figuran los diputados provinciales, directores del Taro y Lcz Concordia, señores D Eladio Lema y D Miguel Fernández Lema, y sus redactores y copropietarios el concejal D Antonio Lema y D Ángel Lema; el administrador de JVohciero, Sr. Sola, y redactores del mismo y corresponsal de A B C Sres. Várela y Martínez de Escauriaza; el propietario y redactor de LaJusticia, Sr. González; el redactor del Taro, Sr. Elias; el corresponsal del Diario Universal Sr. Gómez y los señores Pascual y Pereira, que, como periodistas, le mismo manejan la pluma que el componedor, dando todos ellos gallarda prueba de lo que son capaces de hacer para servir al público.