Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SEAÑO TRES. NUMERO 179. CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. BSMADRID, 8 DE JULIO DE J 9O5. NUMERO SUEL- Crónica política j Q E VIAJES. El viaje del Rey hace pensar en otros, anunciados antes de ahora para el otoño. Desde luego, en esa fecha tendremos la visita de monsieur Loubet, que ha de estrechar los lazos de las dos naciones, hermanas por la raza, vecinas por el territorio. Después se verá si aún queda tiempo dentro del corriente año para que D Alfonso XIII visite en us capitales á los Monarcas del centro de Europa. E s de suponer que el Gobierno liberal se habrá preocupado con estos viajes y con los probables resultados diplomáticos que los mismos pueden tener. Dadas la complicada situación internacional que los asuntos de Marruecos originan y la posición difícil y delicada de España en esas cuestiones, hay que preverlo todo, que prevenirlo todo, y esto se ha de efectuar contando con el tiempo. De otra manera podría suceder que, por falta de oportuna precaución, nos encontráramos metidos en grave compromiso. Seguramente que los actuales ministros, y sobre todo su jefe, se habrán preguntado ó se preguntarán: ¿No complicará la situación diplomática el viaje de D Alfonso Xi J á Berlín, en las actuales circunstancias? N o quiere esto decir que la renuncia de la visita á la capital del imperio germánico sea resolución definitiva. N o hay causa fundada para semejante desvío, ni conveniencia que lo aconseje. Se trata sólo de la oportunidad y utilidad de un aplazamiento, que al orgullo más vidrioso no puede saber á mortificación ni á desaire. Mientras la incógnita de la conferencia de Marruecos no se despeje, será peligroso introducir un nuevo término que para nosotros complique la ecuación. Habrá que repetir lo que ya se dijo en estas mismas columnas. Dada la depresión, más bien moral que física, del espíritu patrio español, habrá que cultivar, hasta que salgamos de ella, la amistad de los más fuertes, es decir, de los más fuertes para nosotros Alemania, poderosa, poderosísima en el continente europeo, está demasiado lejos respecto de esta Península nuestra, y de dicha Potencia no podemos temer graves riesgos ni esperar grandes auxilios La prudencia más elemental aconseja no contraer compromisos por ese lado. El temperamento del Kaiser, las manifestaciones de su absorbente voluntad inducen á inevitable recelo. Cierto que si la política germánica en Marruecos trajese alguna ventaja á nuestros intereses, no provocada ni pedida por nosotros, no estamos ni estaremos en el caso de rechazarla; pero, sin comprometernos á lo que nos puede costar demasiado caro. Y esto es lo que importa mirar bien, desde lejos, y estudiar con madurez para no encontrarnos luego sorprendidos. El Gobierno liberal dispone de tiempo y espacio suficientes para la fina labor. Después ya no podría llamarse á engaño ni sacudirse las responsabilidades. Es natural que al Ministerio preocupen vivamente los asuntos electorales; es lógico que atraigan su atención aquellas cuestiones de naturaleza interna, descuidadas por la situación anterior y amalignadas por el íbandono; pero no debe desatender, ni aun aplazar, estas otras que tan hondamente tocan al porvenir y á la seguridad de España. Estos son asuntos d gobierno, absolutamente de gobierno, y piedra de toque donde se han de contijastar la prudencia de un Gabinete y la energía con que el mismo se halla penetrado de sus deberes constitucionales. Ahí recogerá la opinión datos ciertos r sus juicios. MJINUÍL TROYANO bía de ser premio después, es destreza de grandes políticos. Favores antes de méritos, son prueba de hombres de obligación. El favor así anticipado tiene dos eminencias, que con lo pronto del que da obliga más al que recibe. Un mismo don si después es deuda, antes es empeño. Sutil modo de transformar obligaciones, que la que había de estar en el superior para premiar, recae en el obligado para satisfacer. Esto se entiende con gente de obligaciones, que para hombres viles, más sería poner freno que espuela anticipando la paga del honor. ¿Tendrá el Sr. García Prieto la sutilidad necesaria para distinguir los que Gracián dice hombres viles de los que llama gente de obligaciones? En esto ha de consistir todo su acierto. ENE 1 ALOGOS D E A C T U A L I D A D EL KILOMÉTRICO- ¿De suerte que ha sacado usted ya su kilométrico? ¡Y quién no! En Madrid no hay más que dos clases de personas: las que tienen automóvil y las que tienen kilométrico. Aunque en substancia vengan á ser lo mismo, porque el kilométrico es el automóvil de los que no poseen otro. La diferencia estriba, si acaso, en que unos dicen: -Yo tengo un veinticinco caballos y nosotros decimos: -Yo tengo un ocho mil kilómetros; pero así estamos ahora todos los madrileños: echando caballos y kilómetros por Ja boca. -Cierto; y con los automovilistas y los kilometristas que salen diariamente de estampía por la carretera y la estación del Norte, dentro de pocos días no nos vamos á quedar en Madrid más que el alcalde, seis ó siete peatones y la banda del Hospicio. Hasta los mendigos y los golfos desaparecen de la vía pública. Bien es verdad que aunque las autoridades no los aventaran, ellos se hubieran eclipsado. ¿A quién iban á pedir los mendigos? ¿Qué colillas podrían recoger los golfos? ¡Vaya un momento oportuno para iibrar de molestias á los transeúntes, cuando no hay transeúntes! ¿Por supuesto, que para sacar el kilométrico se habrá usted retratado? -Naturalmente. Un grupo precioso: mi mujer, mis dos hijas, mis dos yernos y yo en medio. -Hombre, parecerá usted Montero Ríos. -Ahí tiene usted otra ventaja indubitable de los nuevos sistemas de viajar. El kilométrico, con su imprescindible fotografía, estrecha los lazos familiares, agrupando en la misma placa á todos los indiv dúos. ¿Dónde verá usted, más que en los kilométricos, suegras y yernos sonrientes y en grupo? AVISOS SUELTOS P LOS PEDIGÜEÑOS DE HOY La corte, y singularmente el ministerio de la Gobernación, que es hoy lo más cortesano de la corte, nunca ha visto tan grande muchedumbre de pedigüeños y pretendientes como ahora. Quién solicita puesto en el encasillado electoral, quién bebe los vientos porque le nombren alcalde de allá ó de aquí, otros quieren tragarse alcaldes y Ayuntamientos á dos carrillos. Pocos son los que saben pedir con discreción y mesura. Tal vez ninguno ha leído a Gracián, que fue el cacique de los filósofos y debía de ser el filósofo de los caciques. Saber pedir- -dice fi Hombre incomparable. -No hay cosa más dificultosa para algunos, ni más fácil para otros. Hay unos que no saben negir; con éstos no es menester ganzúa. Hay otros, que el no, es su primera palabra á todas horas. Con éstos es menester la industria y con todos la sazón; un coger los espíritus alegres, ó por el pasto antecedente del cuerpo ó por el del ánimo. ¿Sajben pedir de esta manera los pedigüeños de hoy? ¿Se hallan seguros de coger los espíritus alegres (reparad cuan beila y exs cta expresión) en el Sr. García Prieto en sus colegas de Gabinete? Sospecho, y acaso el Sr. García Prieto, con su natura) sagacidad, lo sospeche también, que muchos de estos pedigüeños y solicitantes no saben lo que solicitan y piden. En cuanto al ministro de la Gobernación, no será malo queL si le dejan tiempo, dé también un repasito á su Gracián. Lea este consejo, que del divino M a quiavelo parece: Hacer obligación antes de Jo que ha-