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A B C VIERNES 7 DE JULIO DE 1905. PAG, 5 GOLFOS Y. MENDIGOS 1 a inteligencia y la voluntad, casadas, forman el supremo y más feliz maridaje de los dones del espíritu humano. Pero si, divorciadas, hubiera de escogerse entre una y otra, elíjase sin vacilación la voluntad, sobre todo para ios usuales menesteres de la política, que. no es ciencia puramente especulativa de problemas supraterrenales, sino arte práctico de casos y cosas de la vida terrena. Quede, pues, proclamada la soberanía de la voluntad sobre la inteligencia, y después la de la inteligencia sobre la his- Pero la santificación del privilegiado no santifica el privilegio. Y ya se está advirtiendo, por señales claras, cómo el andar entre maestros y escuela? y e) ganar premios en ejercicios intelectuales, suele ser más útil á gobernadores y alcaldes que el andar entre caballos y automóviles y ganar premios en el Tiro de Pichón. La voluntad activa dejdos funcionarios sin altos timbres, consigue en pocos días lo que no pudieron en imuchos años de buen deseo otros funcionarios con gloriosa historia... de sus ascendientes. Han comprendido que tenían que hacerse su historia y se ponen en camino un programa de higiene social, y si 5 a obra comenzada en la sentina sube á los pisos principales de! a casa. No sólo hay golfos recostados en los umbrales de las puertas, y mendigos parados en las aceras de las calles. Hay golfos que se duermen junto á las mamparas dejos despachos ministeriales, y mendigos que pordiosean en los salones oficiales. Golfo es aquel que, sin oficio intelectual ni manual, vive del acaso y á la ventura de la política. Golfo es aquel que pasa las horas muertas en el o d o de la tertulia del personaje ó en la holganza del círculo político, esperando la colilla BARCELONA. ENTIERRO DE DOS MARINEROS DEL ACORAZADO INGLES FORMIDABLE EL 5 DEL CORRIENTE Fot. Merletti toria, especialmente cuando la historia no es la nuestra sino la de nuestros antepasados. Y dígase ya que el Ministerio liberal ha tenido, por contrapeso de otros errores, un acierto: el de democratizar ciertos cargos, desvinculándolos de ciertas jerarquías que los disfrutaban por hechos tan repetidos que casi constituían un derecho consuetudinario. El gobierno y la alcaldía de Madrid eran considerados como oficios palatinos, prolongación de la servidumbre de cámara. Esto, practicado por selección y en concurso de méritos entre aristócratas y plebeyos, no sería absolutamente censurable. Madrid ha sido administrado por excelentes gobernadores y alcaldes aristócratas, cuando los aristócratas poseían títulos personales además del heredado. de ella. Madrid les agrjadece que lo limpien de golfos y mendigos. Cuando la opinión pública receló de la insignificancia de casi todos los nuevos gobernantes, dijimos, quizá para calmar nuestro propio recelo, que si trajeren grandes obras, lo de mfenos sería lo menudo de los nombres. Dos de ellos presentan ya sus obras. Saludémoslas con júbilo desde e s t e nuestro coto crítico, donde habrá siempre veda para la caza menor de personas, pero donde encontrará rincón- sereno la ¡justicia, apartada de sugestiones amigas jó enemigas y de todas las parcialidades y miserias que conturban y escandalizan el campo político. Y alabemos con doble hosanna la firme voluntad, si en vdz de ser gallardía de dos nobles ambiciones, es muestra de del empleo que ha de arrojarle el protector. Golfo es aquel que convierte la representación popular en agencia de negocios de corporaciones ó particulares, y cobra su propina como el golfillo que hace un mandado. Mendigo es aquel que importuna al ministro en Madrid y al gobernador en la provincia, pidiendo y rogando casi de rodillas el acta electoral, el destino ó la comisión lucrativa. Mendigos son esos caciquillos y muñidores de distritos que en turba bulliciosa invaden estos días las calle? de la corte asediando á los ministros y candidatos con sus pretensiones de conveniencias rurales. Alendigos y golfos que, por aseados v