Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C JUEVES 6 DE jULtO DE 1905. PAG. 5 Ante todo, tenga e! lector en cuenta que una inflexible y radical separación ha sido mantenida siempre, por todos los maestros, entre el verso y la prosa; mas una separación que afecta no, como es natural, á la rima, sino á Jas palabras, á las imágenes, á las figuras qus pueden emplearse en la poesía, y á las que pueden ser llevadas á la prosa. ¿Se creerá que es doctrina corriente en los viejos preceptistas, que tales inversiones, tales metáforas que cuadran en un posma, deben tener prohibida la entrada en un libro de prosa? Este exclusivismo llega hasta el mismo siglo xix. En 1793, el autor anónimo de una notabilísima Declamación contra ios abusos introducidos en el castellano, presentada y no premiada por la Academia Española, examina minuciosamente el estilo de D. Antonio de Solís. Solís- -dic; el autor- -enervó y debilitó la verso han desaparecido; lajs barreras han sido destruidas; un orador- -Castelar, -con su prosa correcta y magnífica, acaba de realizar la gran revolución; todo se hace y está permitido ya en la poesía y en la proisa. El poeta Rubén Darío no tenía que destruir! ni renovar nada en este sentido; están en un error los que así pien san, y aun él mismo- -ignorando así el alcance de su propia obra- -lo está también al hablar en el prólogo de su libro de un movimientode libertad iniciado por él en América. Es preciso ahondar un poco n ás: la novedad y el tras. cendentalísmo de su poesía no están en las audacias retóricas- -que nojlas hay en su libro, -sino en la psicología que traducen y nos muestran sus versos. El po eta Rubén D- irío es un visionario novísimo; hasta ahora, en la esfera de las artes literarias, había imperado u: i método de congruencia seguido por todos los minación, esa vaguedad que da á sus versos un aire de un deseo que no sabemos lo que es, ó de un ensueño, grato y doloroso, que no podemos precisar. Yo siento no poder extenderme en esta crónica. En La dulzura del ángelus y en Canción de otoño en primavera- -las dos más hermosas, más características poesías del libro, -podría dar al lector afirmación de lo que llevo expuesto. En ¡a primera comienza el poeta hablando de las ingenuas campanas provinciales de rosales, de plegarias, de trinos de ruiseñor; un crepúsculo suave aparece después en el correr de los versos, traídos por sus tenues reflejos- con honda, inefable asociación de ideas; -viene la tela inconsútil de nuestros males y esta atroz amargura de no gustar de nada El poeta, á seguida, hace ver nuestro pobre esquife perdido, zozobrando en la noche LA GRANJA. EXPEDICIÓN DEL DOMINGO. S. M. EN EL PEDESTAL DEL GRUPO CENTRAL DE LAS OCHO CALLES Fot. J. Duque lengua castellana, llenándola de imágenes sólo tolerables en poesía estas imágenes- -añade el autor- -son como la siguiente, una de tantas que pueden ser recogidas en La conquista de Méjico: Llegaron á un promontorio ó punta de tierra introducida en la jurisdicción del mar, que, al parecer, se enfurecía con ella sobre cobrar lo usurpado, que estaba en continua inquietud, porfiando con la resistencia de los peñascos ¿Se comprende toda la nimiedad y estrechez de la doctrina? Años más tarde, ya entrado el siglo xix, Hermosilla, en su Arte de hablar (tomo II, capítulo titulado Diferencias entre el lenguaje y estilo de la prosa y el verso enumera varias inversiones y dice que no son permitidas en prosa Y este libro de Hermosilla puede decirse que es el último reducto de la antigua preceptiva; desde entonces acá todas las pretendidas diferencias entre la prosa y el artistas; para dar una sensación se encadenaban, se encuadraban los detalles escrupulosamente, minuciosamente, con arreglo ala lógica conocida; en la última obrai del Sr. Blasco Jbáñez, v. gr. en las primeras páginas, hay una extensa descripción que puede ser citada como ejemplo de la modalidad antigua; todo está allí cogido, ordenado, catalogado; no puede darse nada ni más lógico, ni májs metódico, ni más congruente. Y bien: esta congruencia, Rubén Darío- -y otros como él en otros géneros- -la altera, hace tabla rasa de elía; ya es distinta la lógica de que el artista usa; no coge para dar la sensación todos los detalles; echa mano únicamente del sugestivo, del ¡representativo, del que presta á la cosa su esencia. Y de ahí, de este acercamiento de detalles- tipos tan sólo, una aparente incongruencia... que es la congruencia de mañana. Y de ahí también- -y esto es esencial en la poesía de Rubén- -esa indeter- cerrada, y cuando ya ha acabado el poema con un desvanecimiento tenue, el poeta, entre paréntesis, añade este verso: ¡Oh, suaves campanas entre la madrugada! Y estas breves palabras, sin relación, al parecer, con lo ya escrito, acaban de imbuirnos la sensación intensa, trágica, misteriosa, de un mundo de luces y de sombras que se abre un momento para nosotros... AZORÍN LOS SOLARES Ci entre nosotros dominaran ideas fundámentales y el concepto de la ley fuera claro, lejos de ser materia de una continua infracción, se comprendería pronto el absurdo que supone la existencia de eso que se llama solares, y que