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A B C MIÉRCOLES 5 DE JULIO DE i 9 o5. PAG. 8 nuevos refuerzos de mendigos. El regidor D Pedro de Velasco, encargado de acabar con aquella epidemia, cada vez más creciente, puso el dedo en la llaga prohibiendo la limosna en las calles, mientras prevenía á los caritativos que podían entregar aquélla en las parroquias y conventos, para aumentar las comidas que daban á los necesitados y mejorallas en justicia... Otrosí disponía que los ciegos, tullidos ó leprosos, fuesen llevados á los hospitales y Recogimientos, tanto de la corte como de provincias... Pues no es de equidad, ni mucho menos de razón- -decía el buen Velasco, -que siendo toda la católica España la más fiel guardadora de la Santa Caridad cristiana, viéndose toda poblada de Santos Hospitales y obras pías, acudan á la corte los necesitados de otras provincias, bien dotadas de Recoximientos y muy piadosa clerecía, haciendo imposible la atención de aquellos, con gran pesar de nuestras almas, y en menosprecio destos Reinos... Otras observaciones hacía el regidor Velasco en este Informe que elevó al Real Consejo de Castilla en 14 de Octubre de 1695, viniendo todas como anillo al dedo ahora que los Sres. Ruiz Jiménez y Vincenti tratan de limpiar de mendigos á nuestra villa y corte. Y lo digo, porque si bien los vagos ó golfos ya han sido destinados á tocar pito ó flauta en las proyectadas charangas matritenses, por ahí anda aún el típico mendigo á la usanza española, representado por legiones de ciegos que son linces, mancos de manos largas, y las tan conocidas madres de seis hijos de otros, soplonas ó mecheras, y coi- BANQUETE DEL GUFRPO Y AL RECIÉN NOMBRADO SR. DUQUE DE B 1 VONA (2) DE CORREOS AL DIRECTOR GENERAL SALIENTE S S R E N D U E L E S E- ot Muño de Baena ve en las revistas más cultas sus retratos publicados; ve que son considerados como personas adultas; que les dan habitación y que les dan de comer, y unos trajes de buen ver y una miaja de instrucción. No extraño, pues, que Rodolfo, que tiene mucho talento, exclame á cada momento: ¡Mamá, yo quiero ser golfo Anoche leí en el tren: García Prieto, que el puesto de ministro llena bien, ayer estaba indispuesto. ¿Pero tan pronto? ¿Con quién? En Rusia van los sucesos cada vez siendo mas graves. Por eso una amiga mía, (según me ha dicho su padre) igual cuando piensa en Rusia que cuando va por la calle de la Cruz, exclama siempre: ¡Virgen santa, qué de sastres! JUAN P É R E Z ZUÑ 1 GA y otros, los más, sanos y amenazadores, invadían toda la villa y corte, hasta el punto de tener muchas veces que abrirse paso entre ellos á cintarazo limpio... Había clamado el vecindario y el comercio, que era constantemente víctima de la legión de hampones, contra esta creciente oleada de miseria; y el Concejo, en su vista, adoptó algunas disposiciones tan enérgicas como las de encarcelar á los mendigos que fingían lacras, amén de completar ia fiesta con sendos azotes sobre los lomos de los pedigüeños. De poco ó nada sirvieron los rigores, pues los zurrados volvían á la reincidencia, en tanto llegaban de toda España mas casi siempre de nuestros más distinguidos y estimables ladrones... M. SALETA AC NOTA POLÍTICA C URIOSIDADES MADRILEÑAS. LA MENDICIDAD EN i695 Siempre fue la Villa y Corte tierra de promisión ó Jauja para los que, huyendo del trabajo, buscan en la limosna el rico mantenimiento de la holganza. España, que en todas las épocas tuvo sus típicos mendigos, había llegado en las postrimerías de D Carlos II á ser un vastísimo campo de pedigüeños mendicantes tan lacerados y famélicos como estaba la nación exánime por calamidades y desastres. Ya no era Madrid la villa divertida y ahita del buen Felipe IV, habiendo en pocos años cambiado de tal modo, que no era conocida de los mismos que vivieron de sus abundancias. Sus calles desiertas- -dice el francés Luis Dubois en su libro Tfecuerdos de la corte de D. Carlos 77- -sólo eran recorridas por procesiones y rosarios ó por verdaderas hordas de pedigüeños y mendigos que no dejaban en paz al viandante. Cojos, VERÁN USTEDES CÓMO RESULTA QUE EL ÚLTIMO QUE MONTA ES EL QUE MEJOR mancos, tullidos, nauseabundos leprosos SE ACOMODA... AUNQUE LE TOQUE A ALGUIEN APEARSE POR LAS OREJAS