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A B C MIÉRCOLES 5 DE JULIO DE P G 6 CtNTRO DEL IJEiiClT Y DE LA Al MADA. LOS TIRADORES AFROD 1 I i (1 J Y REBFLLO 2) EN UN ASA LTO DE L A líe ADA CELEBRADA ANTE NOCHE i- ot ABC Declarada la ciudad de Odessa en estado de sitio, son grandísimas ¡as precauciones adoptadas por las autoridades, pues bajo la aparente calma que ha seguido á los últimos sucesos, late un estado de agitación amenazadora. La dureza de la represión, que causó tantas víctimas en las calles de Odessa, inspira al elemento revo ucionario ideas de terribles represalias, y se asegura que tratan de incendiar la ciudad. Coincidencia ó propósito deliberado, ello es que los revolucionarios rusos han escogido una capital que por su importancia mercantil y por el gran número de extranjeros que en ella residen, interesa vivamente á las naciones europeas. Completamos nuestra información gráfica con la publicación de cuatro vistas de Odessa: Uno de los sitios que más han sufrido en los sucesos. El palacio de la Bolsa. El hospital municipal, y Tipos del país. A N Q U E T E A LOS E n n u e s t r o D I R E C T O R E S DE número anteCOMUN 1 CACIONES r i o r dimos cuenta del banquete ofrecido por el Cuerpo de Correos á su director general saliente Sr. Rendueles y al recientemente nombrado Sr. Duque de Bivona, y hoy publicamos una fotografía de este acto, en que se pusieron de manifiesto el cariño y la gratitud de los funcionarios de Correos hacia el Sr. Rendueles por su labor eficaz en pro del importante servicio de Comunicaciones, así como la esperanza de que el nuevo director continúe aquella gestión interesante y provechosa con el mismo entusiasmo. VISTAS DE ODESSA NIÑERÍAS E L MANA INFANTIL. Un popular cronista que escribe hondo y bien, D Antonio Zozaya, me alude benévolamente en un artícu o titulado Problema económico, y desea que diga con claridad si el abaratamiento de la leche hasta quince céntimos no aminoraría la aterradora cifra de mortalidad infantil que revela todo nuestro miserable y vergonzoso atraso y termina diciendo: que desea llamar al corazón de los buenos, aunque los buenos, como es probable que ahora suceda, le abandonen. Coincidiendo con esta lamentación, he oído con sumo gusto la voz de otro discretísimo escritor, quien comentando las leyes promulgadas y no aplicadas de protección á la infancia, dice que urge emprender la salvación de ésta, aconsejando al gobernador que se rodee de los amigos verdaderos de los niños, los cuales constituyen el porvenir, el mañana de la patria. Es decir, que todos estamos de acuerdo, todos queremos hacer ahgo, y sentimos malestar, desaliento, cuando observamos la relativa indiferencia del llamado gran público. Sí, mi buen amigo Zozaya, el abaratamiento de la leche contribuirá á alimentar á los niños en buenas condiciones y evitar una de las causas de la mortalidad infantil. Yo quisiera poder enseñar á las personas de corazón esos niños que acuden al Consultorio. Desde que se inauguró, sólo los viernes, no festivos, han B pasado por mi consulta, hasta hoy, mil cuatrocientos enfermitos. La mayoría tienen hambre, pero también la tienen sus pobres madres, escuálidas, extenuadas, flácido el pecho, la mirada compungida del ser agotado y dolorido. Todas piden á la Gota de leche la que les falta, y triste es decir que no se se les puede proporcionar á todas. Pero este cuadro se reproduce en otra forma, acaso mas terrible. Acuden á nuestra casa madres ricas, hermosas, perfumadas, acompañando á nodrizas elegantes cubiertas de collares y cintajos, y nos enseñan, entre encajes, criaturas enfermizas que ¡oh sarcasmo de la vida! tienen hambre. De modo que si la leche barata, el maná infantil tan necesario para la salud del niño, es mala, la mortalidad será la misma, y si la lactancia natural por la madre ó la nodriza es deficiente, el niño perecerá. ¿Hay leche bastante en Madrid para las necesidades de la infancia? Seguramente que sí. Lo que ocurre es que el comercio quiere ganar mucho en poco tiempo, y las adulteraciones son muy frecuentes por ineptitud de las autoridades, que no las persiguen. Durante los meses de verano, á no pocas expendedurías les sobra leche. Yo he recibido algunas veces ofertas de industriales que, ante la idea de tirarla, preferían darla á los pobres. N o hace mucho tiempo vi á un pobre niño, hijo de un dependiente de una inmensa finca de egregio propietario. Al aconsejarle aue diera leche á su niño,