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SéAÑO TRES. NUMERO i 7 5. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. 1 EMADR 3 D, 4 DE JULIO DE i 9 o 5 NUMERO SUELTO, 5 CENTS. el guapo que cierra herméticamente las puertas de su despacho y consagra su actividad, sus esfuerzos á las cuestiones de interés general, que son las que generalmente menos interesan aquí? A ningún presunto candidato á la diputación ó la senaduría se le ocurre emplear su tiempo en la preparación directa del distrito ó la provincia; quiere que el ministro se lo prepare por sí propio, ó le facilite tantos y tales medios, que equivalgan á darle la cosa hecha. Ningún pretendiente á destino se hace cargo de que uno de los pocos adelantos positivos de nuestras costumbres públicas está en haber acabado con el vergonzoso trasiego de funcionarios, que se verificaba á cada cambio de Gabinete; que los puestos públicos, de libre y fácil provisión, van siendo cada día en menor número, y que muchos ministros rehuyen esta cuestión convencidos de que les es más conveniente cerrarse á la banda; pues, no pudiendo contentar á todos, y satisfaciendo á unos sí y á otros no, las quejas son innumerables. Todo esto tiene valor de realidad, y debiera librar de muchos apremios y molestias á los ministros. Pero no sirve; porque se espera siempre en la sugestión. MANUEL TROYANO Crónica política CUGESTJON. ¡Dichosa edad debió ser para los españoles llegados á la cumbre de la felicidad, esto es, al Ministerio, aquella en que los viajes á Madrid eran largos, molestos y costosos! Todo se arreglaba entonces por cartas, y al correo confiaba el pretendiente sus aspiraciones, el ambicioso sus ilusiones y el necesitado sus esperanzas. Las secretarías particulares de los miembros del Gabinete tendrían más ó menos trabajo; pero dichos señores podrían moverse con relativa facilidad, mientras se ponían al corriente en el ejercicio de su importante cargo. Pero, todo cambia, y, al cambiar entre nosotros, se empeora. Las cartas han perdido su eficacia; sobre este punto existe un convencimiento general. Nadie fía á los efectos de una misiva el cumplimiento de sus deseos. La presión directa, el apremio inmediato, la sugestión sobre el ánimo del ministro, es lo que da resultado. Y como los viajes son rápidos y no muy caros, cada ciudadano se encarga de ejercer sugestión tal en su propio servicio. La firme creencia en el buen éxito se revela en la marea creciente de comisiones y de pretendientes individuales, que, á cada cambio de situación política, invade Madrid. La de ahora es formidable; parece que se ha desgajado sobre la villa y corte parte muy numerosa y principal del vecindario de las provincias. Las predicaciones contra el centralismo no dan el resultado que se desea. Las antesalas del despacho de los ministros rebosan gente; las secretarías de esos elevados funcionarios se hallan abarrotadas de personas que van en busca de señalamiento para la suspirada audiencia; los secretarios particulares están, como podrían estar bajo el cilindro triturador de un molino aceitero; los respectivos domicilios de los consejeros responsables sufren un bloqueo en toda regla, y estos excelentísimos señores no saben ya á qué santo encomendarse. Cada peticionario de audiencia tiene fe ciega en su poder hipnótico. ¡Hable yo quince minutos con el ministro y mis anhelos se verán realizados! Y en esta confianza empuja y codea hasta abrirse paso al santuario del poder oficial. Después, ya procurará él que los quince minutos se conviertan en media hora ó tres cuartos de hora, y la voluntad ministerial se rendirá á su labia. Resistir ese alud es la principal ocupación de los que tienen á su cargo la dirección suprema de los asuntos en un departamento del Estado. Y en la luna de miel de una situación política y con unas eleccipnes gene ales próximas, ¿quién es en las Monarquías constitucionales, fundadas en el equilibrio de acciones y reacciones ó de avances prudentes y de paradas no muy luengas. Sólo quien sabe ligar discretamente, amorosamente el ayer con el mañana puede gozai un hoy tranquilo y seguro. ¿Se han hecho cargo esos cuarenta y nueve excelentes ciudada nos de que esto es algo, bastante más difícil que hacer elecciones y lograr el triunfo de los candidatos ministeriales? ¿Les ha recordado alguien, que á cada uno de ellos se les entrega uno ó varios hilos de esa trama aquí espesa y tupida, allá clara, desgarrada acullá, que forma la tela de la Historia? Es indudable que algo de eso habrá habido. Ya he contado otras veces el caso de aquel gobernador liberal que para dirigir la vida política de Cuenca llevaba en la maleta el libro de Ahrens y el de Bluntschli; y el caso de aquel otro gobernador conservador que sólo utilizaba como textos la ley de Enjuiciamiento criminal y los reglamentos de Policía. Procuren los cuarenta y nueve elegidos conciliar ambos extremos y acertarán, si la ventura, factor indispensable en este lotérico país, les acompaña. ENE EL PROYECTO DE ESCUADRA O APROVECHABLE. Haciendo jus- ticia á las buenas dotes intelectuales del último ministro de Marina, admito que los errores técnicos y financieros deben ponerse á cuenta de sus asesores, y pongo á la suya el acertado pensamiento político del preámbulo, que puede condensarse así: El poder naval que conviene á España no es defensivo, sino de contingente je alianza; pues ninguna de las Potencias con quien ella pudiera medirse en combate singular puede agredirla, y las agresiones de Estados poderosos nos darían ipso fado auxiliares también poderosos. Parece mentira que haya sido tan desgraciado el desarrollo técnico de un concepto tan acertado desde el punto de vista de la política española y de la estrategia orgánica que debe corresponder á semejante política. Porque, efectivamente, los Estados que pueden verse obligados en momentos dados á luchar solos con adversario ó adversarios aproximadamente iguales en potencia, dudan entre la cantidad y la calidad de los elementos militares que les conviene organizar; y realmente, no exajerando ni la ineficacia cuantitativa ni la cualitativa, es lo cierto que la distribución de los recursos disponibles en favor de la cantidad ó de la calidad no ha encontrado hasta la fecha fórmula satisfactoria y categórica, ni para los elementos de tierra ni para los navales. Pero tratándose de un contingente de alianza, de aportar un concurso á una acción común, en la que la decisión capital corresponderá al otro ú otros socios, creo yo que no cabe dudar, y que el contingente de ejército y flota que debe oreDarar España á todo AVISOS SUELTOS A LOS NUEVOS GO- Hoy ó mañana BERNADORES salen p a r a sus provincias los gobernadores civiles. Antes se íes llamaba jefes políticos, y no está claro por qué se les varió el nombre no habiendo cambiado la cosa. ¿Qué se les va á decir, qué se les ha dicho ya á esos cuarenta y nueve sujetos? ¿Qué llevan en sus baúles, junto al flamante uniforme? ¿Qué pensamientos y qué propósitos bullirán mañana bajo los bicornes sombreros de plumas? Suponemos piadosamente, hasta llegamos á afirmar con resolución que el Gobierno ha escogido cuarenta y nueve ciudadanos perfectos en el orden político, en el mora) en el intelectual. ¿Serán todos ellos órganos útiles para desenvolver cada uno en su sitio una parte de la acción que sin duda tratará de emprender el partido recién triunfante, en la cual se refleje su idea, si esta idea existe? Arduas y complejas son las funciones del gobernador de provincia; él ha de asistir á la lucha de los intereses chicos, ha de estar en contacto con las menudas corrupciones, ha de presenciar, en muchos casos sin poder evitarla, la prostitución de la idea generosa concebida en lo alto, cuando caiga en las manos de ejecutantes que suelen convertirse en ejecutores; él ha de realizar el milagro más difícil, el de particularizar lo general, sin corromperlo. ¿Se les dijo á los gobernadores hoy cesantes, á los del partido conservador, que su deber más alto era, en cada lugar, continuar el pasado? ¿Se les ha dicho á estos gobernadores recientes, liberales y demócratas, que su más elevada obligación es preparar el porvenir? Estas no son frases, sino principios de esencia