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1 r V JOYAS Y I LATÍ CON GRAN ECONOMÍA i los lectores de nuestro folletín En todos los níámerffls i ui li a. remo! 4 vales Con ii (itnei a i4 tn corre I i! iva. A q u e l l o s 3 e B ie fr s Sectores qaae presenten en nneütrax oficinas 1 colección completa le vaSes corresi 5 i íSieu! es á l o s nú esteros de S 5 4 hastia terminarla publica cifSii Je Ist novela tOora 2o nes lieridws recibirán gratis ¡anas elegantes tapas impresas en reiieve para eiieuu dernar diclia novela. GKAS FABRICA i t E HH 3 L. O PROVEEDORA DE LA KEAL CASA -MADRE -TEW 5 FOSÍO 2.208 Deseando esta casa corresponder á la confianza con que la honra so distinguida clientela, y para que consten siempre la absoluta pureza y condiciones de salubridad del hielo que en ella se fabrica, ha mandado analizar éste, obteniendo el siguiente resultado, según certificación de 29 de Abril de lftOñ. que tenemos á disposición del público: Carncterex: Diáfano, inodoro y sin denunciar sabor extraño. Datos analíticos: No contiene bacterias patógenas. No contiene substancias nocivas. Calificación: Bueno. Se alquila casa con principal de lí balcones y 2 segundos de á 7, con abundantes habitaciones en el tercero para la servidumbre de los segundos. Tiene grandes cocheras, los cuartos se alquilan con ó sin cocheras. Toda la casa á Se invita al publico visite esta fábrica. una familia, ó separados los e sirve tloüuií ils Sesíle 1 kilo eia adelanta á S eént kilo. O O cuartos. Todo está bien amueblado También se vende esta finca con los muebles ó sin ellos portercerapartedesu va ft Tasaf e facial; h ermosura lor. Razón; Loganitos, 3 ñ (Em- y porio de Ventas- 1- perpetua. -Precios mó- en laGranja, Sr. de Muebles) Llenderrozas dicos. Kscribir L. Cs. c. 193. FTL Y SAROIKBBO Se alquilan en Magdalena los hotelitos Villa linipia y compostura; garantía un año. P e t i t C h a l e t Informarán: 5, p o r t e r í a SU, CARHKN, 3 TRASPASO tienda sedas en buenas condiciones. Lta. 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Clotilde Bremont de Boisrenaud: ha sido una verdadera pérdida; daba muchas reuniones y sabía arreglárse as maravillosamente p sra distraer á los jóvenes. -Y para hacer matrimonios- -anadió el joven sonriéndose. -Es verdad; también se dice que ha desheredado á su sobrino, porque no quiso casarse á gusto suyo. Parece que ha dejado toda su fortuna á la hija de uno de sus amigos, raonsieur de la Rochemordau. ¿Ese viejo tan original qué siempre estaba en Boisrenaud? -Sí, señor. Es lo que se dice por el pueblo, y todo el mundo se compadece del sobrin 1. Su padre no le dejó más que deudas y por aditamento una hermana á quien sostener. La llegada de un nuevo parroquiano hizo suspender ál camarero su conversación, pero ya Ricardo había escuchado ¡o bastante. La humillación, la ira y la cólera producida por su decepción, hervían en éi. Pagó su cuenta y salió con apresuramiento por miedo de ser reconocido y de oír nuevas expresiones de conmiseración. lina vearen la calle, vaciló un momento. Si eran ciertos aquellos rumores, ¿qué es lo que iba á hacer allí? ¿A qué iba á Boisrenaud? ¿Por qué asistiría á los funerales, como no fuera para recibir expresiones de pésame llenas de ironía? Marchaba á la ventura, tratando de explicarse de qué género de medios se habría valido aquel viejo intrigante para hacer olvidar á su tía lo que debía á su familia y á la memoria de su hermano. Esto le parecía monstruoso, inadmisible; no podía creer en ello, y acabó por persuadirse de que las cosas no estarían en ¡a situación desesperada que se había temido. Su tía podía haber hecho un legado á la h) a de M r de h Rochemordau, y esto bastaría para dar crédito á aquel rumor, teniendo en cuenta, sobre todo, las exageraciones ordinarias. De todas maneras, su deber consistía en permanecer tranquilo en espera de los acontecimientos. Sin haberse dado cuenta siquiera, se encontró en el jardín inglés. Se paseó algún tiempo en medio de los árboles desnudos y después, algo más tranquilo por sus reflexiones, tomó el camino de Boisrenaud. La vista del castillo, con los postigos cerrados, atrajo á su espíritu ideas más elevadas, pero en el momento de entrar sintió que tenía que recurrir á toda su dignidad y á toda su energía. El criado que. le abrió le reconoció en secuida. ¡Ay, señorito, qué desgracia! -exclamó aquel hombre con la convicción profunda de haber perdido una colocación difícil de reemplazar. ¿Una muerte repentina? -preguntó Ricardo. ¿No lo sabía el señorito? -No. ¿Estaba enferma mi tía desde hace mucho tiempo? -Desde hace un mes, á consecuencia de una parálisis. Desde el primer día se quedó privada del uso de la palabra y casi del conocimiento. Yo creía que habían avisado al señorito... ¿Quién ha estado al lado suyo? -Sus amigos, que no la han dejado sola un solo instante. El conde de la Rochemordau no ha abandonado el castillo. Ricardo permanecía inmóvil. -Condúzcame usted á mi habitación- -dijo a! criado. Apenas se había sentado a! lado de la chimenea, que habían tenido la precaución de encender, ciTando el criado apareció de nuevo diciendo: -M r de la Rochemordau me encarga que pregunte a! señor si quiere dispensarle el honor de recibirle. ¿Pero está aquí M r de la Rochemordau? -El señor conde no ha abandonado e! castillo; está en J salón- -Habérmelo dicho antes; bajo en seguida. En aquel d- a obscuro y sombrío del mes de Enero, las persianas cerradas no dejaban penetrar en el vasto salón más qua una claridad insuficiente v habí TM r. ¡do necesidad de enc I mnslEflTnotmiilTnflürTIl llmin