Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C LUNES 26 DE JUNIO DE 1905. PAG. 5 ENTRESIJOS Después de r e í i o batallar con la mentira de la política tradicional y tradicionalista, el hombre dulce y sencillo que ocupa la silla de San P e d r o el que ayer fué el patriarca José Sarto, benigno amigo d e las pescadoras y d e los gondoleros de Venecia, y hoy es P í o X ha d e cidido engrandecer su nombre realizando bellísimo a c t o d e humildad evangélica. O p o r t u n o parece que la P r e n sa recoja este hermoso ejemplo y le ponga como espejo ante los rostros farisaicos d e aquéllos que aprovechan la religión como señuelo para sus cacerías políticas. Dos extremos importantísimos contiene la última Encíclica publicada por Su Santidad; ambos son de grande enseñanza para la sociedad española. El primero es la reprobación d e todos los partidos p o líticos que en diferentes países quier e n arrogarse, en p r o de sus parciales miras, la exclusiva representación del catolicismo. N o d e b e existir, viene á afirmar el P a p a ni democracia católica, ni socialismo católico, ni reaccionarismo católico. Los católicos, añade, en cuestiones de conciencia no han d e obedecer á otra autoridad que la espiritual d e los obispos, sin mezclar con la religión sus aspiraciones d e p o d e r político ó de gobernación m a t e rial. Y al decir est o e l vicario d e Cristo en la tierra ¿qué hace sino repetir las palabras del M a e s t r o falseadas ú olvidadas por los católicos d e conveniencia? Mi reino no es de este mundo... El segundo punto interesante d e la E n cíclica se refiere á la conducta d e los católicos italianos respecto á la autoridad d e la M o n a r q u í a d e Saboya. Esencialmente, es una reconciliación completa, la reconciliación á que podía llegar el P o n tífice sin menoscabo d e su dignidad altísima. P í o X levanta el veto que desde ALMA E? L E S T A D O D ED E P I O X Pío IX pesaba sobre los buenos católicos italianos respecto d e su intervención en la política de su patria; P í o X les autoriza para que tomen parte en las elecciones y concurran á los comicios y á las C á maras italianas. Grande y patriótica alegría ha debido inundar su alma al tomar esa resolución. C o n ella ¿qué hace sino repetir las divinas palabras, tan olvidadas hoy por los béis visto esa reciente fotografía en que Pío X, desde una terraza del Vaticano contempla con ojos llenos d e añoranza melancólica las lejanas arboledas, las curvas majestuosas del T í b e r y las cúpulas d e la ciudad? ¿N o reflejaban sus ojos el ansia d e salir al mundo, d e r o m p e r las legendarias ligaduras? E l hecho sencillo, infantil, ha ganado al P a p a muchos miles d e corazones en su patria y fuera de ella. E x c e p t o en E s paña. A q u í ahora precisamente, a n dan el S r M a u r a y otros sujetos muy atareados con la formación d e otro partido católico, como si la palabra partido, que s i g n i f i c a exclusivismo y restricción, y la palabra católico, que expresa universalidad, no rabiasen d e verse juntas. V e r dad es que ni esos señores leen la E n cíclica, ni comprenden que exista en las alttiras un hombre sencillo capaz d e hablar con las pescadoras y d e llorar con los g o n d o leros. ENE T M) C AE ATTURLOO. I L PI LA T I E N D A D E COMESTIBLES. V a y a fuera caretas. N o soy autor dramático. Lo pretendí una sola vez; escribí una comedia en tres actos pensada seriamente, y las cosas se pusieron d e mod o que tuve que volverla al cajón, dond e la tienen ustedes para lo que gusten mandarla. D e modo que los periodistas de grand e y pequeña circulación que ponen d e c i d i d o empeño en demostrarme que no me llama Dios l- ot. L ntlciwucd SL L ndci wood S S PÍO X E N LOS J A R D I N E S D E L V A T I C A N O por semejante camino, pierden el tiempo lastimosamente, católicos de bandería y de odio? Dai al porque pred can á un convencido. César lo que es del César. Esta confesión mía, que así Dios me H e c h o práctico que de este concepto salve como me sale d e las entretelas del se deduce: el Papa saldrá de su encierro. corazón, debieran hacerla también muEl Papa veraneará en Castel Gandolfo. E s t o se estaba viendo venir; era lo huma- chos otros señores, algunos muy encopetados, que viven d e sus obras y no son no, lo lógico, desde el momento en que autores dramáticos t a m p o c o T o d o el que al solio pontificio subió un hombre del haya tenido uno ó dos éxitos enormes, y pueblo, un hombre apostólico que no enluego no haya vuelto á dar pie con bola, tiende d e politiquerías, un hombre más es que tocó la flauta p o r casualidad, como cordial que cerebral, un hombre d e amor el burro del cuento. y de olvido, un cristiano de veras. ¿H a-