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A B C. DOMINGO 5 DE IINIQ DE 1905. PAG. 6 Y creo que la asociación del juego y el amor es cosa más adecuada para los casinos de Montecario que para las vías públicas de Madrid. En las famosas timbas del mundo, la mujer libre, elegante y capaz de todas las seducciones, es el gancho que más monedas saca del bolsillo del jugador para colocarlas sobre el tapete verde; el sistema es productivo, pero no se recomienda por su moralidad. Que el Estado tolere, después de abrir la casa de juego nacional, la invitación á las puertas al personal femenino que anda dedicado á este negocio, también puede que resulte beneficioso para la renta, pero aumenta la inmoralidad substancial del azar, que en España se utiliza como medio contributivo. Y no hay para qué referir lo que puede acontecer en el caso más feliz de que hablan los programas de la lotería de Hamburgo; en esta corte se puede comprar un décimo para obtener una fortuna á la mañana siguiente ó para perder la salud durante toda la vida. Es una combinación diabólica ideada no sé por quién, tolerada por las autoridades y aguantada por los transeúntes, que en Madrid son la víctima mansa de todo el que quiere acometerlos con cualquier fin ú objeto. Claro es que los ministros de Hacienda dicen: auméntese la renta, véndanse muchos décimos, y sea por el medio que fuere pero yo digo que en esto de la cobranza de los tributos directos ó indirectos debe de haber medida y decoro. Ya que haya juego, suprimamos los ganchos, y ya que el Estado lo patrocine, que suprima las ganchas. EMILIO SÁNCHEZ PASTOR y V ASTURIAS. o DL I141 LFS FN DE SAN JUAN, FN MIERES CONCURSO LAS FIESTAS Señor, Monarca del verano, cuyo poder abono! Co 1 mi esnsada y ardorosa mano te elevare hasta el trono. Y en el balcón que tus encantos leiles embebecido mira, ¿cibe las estrofas estivales que brotan de mi lira. Y si al alzarte entre mis pobres brazos al suelo te cayeras, verteré ante los húmedos pedazos mis lágrimas sinceras Gn PARRADO ¡Z v, LA P A R E J A EN tL QUF OBTUVO EL PRIMER DE PREMIO CONCURSO BAILES DE MIERES I otagi ilí is M i r e s Predicar en desierto I os vicios se asocian fácilmente; el Estado mantiene el del juego, y en el mecanismo de la lotería hay una cadena cuyo primer eslabón es el ministro de Hacienda, y el último, ¡cómo decirlo! la Venus del azar. ¿Y eso qué es? dirá el lector. No puedo dar más explicaciones; el Sr. Gobernador de Madrid, si lee estas líneas, me habrá entendido seguramente, y seguramente también hará poco caso del requerimiento que contienen. El día antes del sorteo, mejor dicho, en la noche que precede á los sorteos, hay que pasar por la Carrera de an Jerónimo, calle de Sevilla y callejones próximos. Los décimos de la lotería se venden á grito pelado, y para su expendición se emplea el sistema de acoso y derribo, que tanto placer produce en algunos sporímans cuando se ejecuta con reses bravas, pero que resulta un poco molesto realizado con pacíficos transeúntes. ¡Mañana sale! -grita una vendedora. -Lléveme usted el gordo caballero, -dice otra muchacha. -Ande usted, que le va á tocar, -repiten todas en alta voz. Y luego bajan una octava el tono para hacer proposiciones de venta que ya no se refieren precisamente al décimo ni á la industria que el Estado mantiene á título de que es una contribución que se paga con buena voluntad. ¿Será por esta razón por lo que están encargadas de cobrar las agentes del fisco á que hago referencia? Parece que hay personas á quienes resulta de muy mal gusto el que se hagan aspavientos por ciertas cosas; pero no creo herir á ninguno de esos espíritus fuertes, á quienes la inmoralidad pública les tiene sin cuidado, si me atrevo á decir modestamente que la misión de las niñas de corta edad no es vender décimos de la lotería en las altas horas de la madrugada, y que, dado caso de que haya padres ó tutores, ó tíos, más bien tíos, que tales oficios consientan á las que debieran ser angelitos entregados á su cuidado, cometen un delito ó una falta ó un pecado que deben estar castigados en alguna de nuestras numerosas leyes, ó las tales leyes carecen de la sanción debida para los verdaderos crímenes. Yo creo también que el gobernador podía intervenir en este asunto con más razón que en la clausura de los cafés á una determinada hora de la noche. CRÓNICA ILUSTRADA JV IAN 1O BRAS EN EL El regimiento V RÍO GUADALETE de caballería, cazadores de Alfonso XI 1, ha practicado en el río Guadalete análogos prácticas á las que describimos en días anteriores al tratar del regimiento de Alcántara en el río lúcar. D. JOAQUÍN JUI 1 Z JIMÉNEZ 1 t Meto NUEVO GOBERNADOR CIVIL S MADRID i n HMirimni Tnnnfflimisiimii n niMiii