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Sí AÑO TRES. N l í MERO i65. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. NUMERO 24 DE SUEL- JUNIO DE i 9 o 5 TO, 5 CENTS. cho hasta el momento oportuno de manifestarlo. La transigencia con regateos alcanzará lo que no conseguirán otras artes. Es- lícito presumir que en ese campo habrá de moverse la politiquilla que aquí usurpa el título de política, hasta que se verifiquen las elecciones. Afortunadamente, es corto el plazo y no llegará á aburrir. Las previsiones y cautela del presidente del Consejo aminorarán los conflictos antes y los peligros después. No parece el Gobierno muy inclinado á dar uno de esos programas aparatosos que se redactan con tanta facilidad como con dificultad se practican. Quizá esto sea una condición para hacer algo en un pueblo que ha reducido todos sus ideales á vivir ó, mejor dicho, á vejetar. MANUEL TROYANO Crónica política l- J emos pasado de la una á la otra vertiente de la política gobernante. Hemos hallado tan accidentada y tan estéril para el bien la vertiente de la derecha que, desde el primer momento, nos asalta el temor de que del lado de acá habremos de encontrar también cerros pedregosos, sin vejetación alguna, como se nos presentan en muchas de nuestras abruptas y peladas serranías. Treinta meses de conserva ores, cinco Gabinetes durante ese tiempo, fraccionado el partido, irreductible la fractura, colocan el pensamiento de nuestro pueblo en condiciones de juzgar de todo con criterio pesimista. Sin embargo, algo podrá cambiar el punto de vista con el alarde de abnegación que se hace por los prohombres del partido. El Sr. Moret, que acaudilla á los liberales, agrupación casi tan numerosa como Ja democrática, se muestra como la suprema corrección gubernamental. No ha querido llevar ningún amigo suyo al Gabinete- -pues el conde Romanones ha entrado en éste por su propia valía y llamado por el Sr. Montero; -afirma la lealtad de su auxilio y ofrece como prenda su desinterés. Además, esta línea de conducta estaba trazada y anunciada muy de antemano. El Sr. Canalejas, que había entrado desde luego en el partido demócrata, contaba seguramente con que le sería confiada Ja cartera que eligiese. Pero al saber que el presidente del Consejo tenía ya acotadas la de Gobernación y Gracia Justicia, desistió de admitir participación alguna en el Ministerio. Mas la ráfaga de abnegación ha pasado también por su espíritu, y el Gobierno podrá contar con su noble y desinteresado concurso. El Gabinete no ha sentado mal en la opinión. Desde luego se ha visto que la casi totalidad de los individuos que le forman están completamente identificados con el Sr. Monrero Ríos, y esto, al menos, garantiza la unidad de pensamiento y de acción; cosa que si no se obtiene hoy por tales vínculos, no se logra de ninguna otra manera. La malicia- -quizá la experiencia- -induce á pensar en que el más formidable de los escollos para la necesaria cohesión estará en el nombramiento de gobernadores. La cuestión electoral habrá de sobreponerse á todas las otras. Cada cual querrá ¡levar á las Cortes el mayor número posible de fuerzas. En casos tales la estrategia política es muy delicada y ardua; no se puede llegar á la ruptura sin grave riesgo de quien rompe, ni ceder sin merma del prestigio. El despechado, si lo hay, tendrá, si oye la voz de la presidencia, que sofocar su despe- DEAS Y NOTAS MILITARES. LA CRISIS Y LA OPINIÓN MILITAR La opinión militar, exenta hoy, por fortuna, de toda dase de apasionamientos políticos, asiste al desarrollo de la crisis como espectador interesado, porque su patriotismo la hace desear el bien y el engrandecimiento de la nación. Hay además en estos momentos un problema de trascendental interés para cuantos visten el uniforme militar y conocen á fondo lo que significa y representa la reorganización de nuestros elementos armados. Ese problema es el de la vita. idad del Estado Mayor Central. Al Estado Mayor Central, ó al Gran Estado Ma. or, en una palabra, á aquellos vigorosos núcleos de inteligencia y patriotismo que fijaron su criterio concreto y constante en los asiduos problemas militares, debieron el engrandecimiento de sus ejércitos, primero, Alemania; después, Francia, Italia y Austria; más tarde el Japón. Ahora mismo por ese camino lo busca Inglaterra; de ahí el Memorándum del 3 de Mayo último, presentado por el ministro de la Guerra inglés al Parlamento de su nación, que así lo acredita. Entre nosotros hace ya bastantes años que se venía pidiendo la implantación del Estado Mayor Central; pero la rutina, la nefasta rutina y el desconocimiento absoluto de la realidad, se opusieron uno y otro día, uno y otro año á que esa ansiada reforma fuese un hecho. Por fin, en los primeros días de Enero último, se consiguió ese justo anhelo, gracias á los esfuerzos del general Linares. A pesar de todo, se recordará fácilmente los graves problemas políticos que el Estado Mayor Central planteó y aún tenía planteados hace algunos días, con motivo de su creación. Los grandes adelantos no se alcanzan entre nosotros aun disimulándolos y mistificándolos, sino después de reñidísimas batallas. Hoy, por lo tanto, el Estado Mayor Central existe entre nosotros, y con todos sus defectos de organización, con todos sus errores de origen, que nosotros ni negamos ni vamos á discutir ahora, no hay quien conozca algo las cuestiones militares que no afirme que en ese Centro superior está la ÚNICA GARANTÍA posible de reorganización militar para la nación española. La opinión militar, al contemplar, pues, el desarrollo de la crisis, se preocupa de la ilustre personalidad designiiJa para la cartera de Guerra, por lo que ella puede influir en ía vida del Estado Mayor Central. Si el nuevo ministro pertenece al número de los que se sabe que han de robustecer y engrandecer ese Centro, será recibido con aplauso. Si se cree que ha de tender á hacerle desaparecer, se le recibirá con honda pena y tristísima impresión. Grandes y de verdadero interés son los problemas que todavía puede, exclusivamente, resolver un ministro de la Guerra: entre ellos figuran los de movilización de las escalas, ascensos, sueldos, retención en el generalato, oficialidad, etc. etc. pero por encima de todos ellos están los de la defensa del territorio, el material de Guerra y servicios auxiliares, y la instrucción del ejército. Y estos últimos problemas, de los cuales depende la vida y el porvenir de la nación, sólo los puede resolver debidamente irn Estado M a yor Central; mas no podrá coronar el éxito de su grandiosa obra s ¡viene un ministro absorbente que le cercena facultades, le niega medios y le multiplica obstáculos. FERNANDO ALCAZARREÑO AYUNTAMIENTO I A SESIÓN D E AYER. Bajo la presi dencia del conde de Mejorada celebró s sión ayer el Ayuntamiento. Quedó sobre la mesa una moción de la Alcaldía proponiendo las bases para un concierto con las sacramentales, á fin de solucionar el conflicto pendiente. Fue retirado un expediente relativo á la concesión de licencia para el establecimiento de un taller de fundición y estampación de metales en la calle de Alcalá, 138. Después de bastante discusión fue retirado un dictamen prorrogando el plazo para la construcción de galerías cubiertas en el cementerio de la Almudena. Y también fueron retirados los espedientes autorizando á la empresa del tranvía del Norte para instalar doble vía en toda la calle de la Montera, y el proyecto de tranvía desde la plaza de Santa Cruz á Ja glorieta del puente de Segovia. r O N A T J V O D E L ALCALDE. El al calde ha hecho donación a) Archivo municipal de la medalla que le regaló el Concejo de París como alumno di la Sorbona. 1 A D E H E S A D E LA VILLA. Hoy á las nueve irán unos cuantos invitados por el conde de Mejorada á visitar la Dehesa de la Villa, en la cual se han hecho plantaciones tan magnificas que han convertido aquello en amplios y hermosos jardines. Los expedicionarios visitarán al regreso el Parque del Oeste y serán obsequiados con un almuerzo y un lunch. E X Á M E N E S E N SAN BERNARD 1 NO. Mañana se celebrará, con la solemnidad de todos los años la prueba de curso y distribución de premios en los asilos segundo y tercero de San Bernardino, de Alcalá de Henares. Al acto irá una comisión del Ayuntamiento. Los expedicionarios saldrán á las nueve y media de la mañana de la estación de Atocha y regresarán á las ocho de la noche.