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a LONDON ROYAL LETTER PATENT APARTAOS, SEÑORES, DE LA RUTINA ORIGEN, OAÜSA Y MOTIVO D LAS GRANDES CATÁSTROFES, RUINAS Y CALAMIDADES (Real cédula de invención en Inglaterra) Patente de invención en España por 20 años La tinta TBiUiFOü, privilegiada, ahorra el tiempo, que es oro! Pidan en todas partes la TINTA TRIUNFO p Sin agual! Sin brocha! Y hasta sin prensa! DE VENTA Jlaaresa. -Simón Bafat, droguería. Oviedo. -Víctor y JulioGa in. SanJuan, 2; Juan Martínez, plaza de RiegoOrense. -Andrés Perfile. Pamplona. -Nemesio Arambnra; Casildo Inarte. San Nicolás, 6 y 8. P í t i m a d e Mallorca. -Viuda de Antonio Bennazar, droguería al por mayor; Bartolomé Roiger, Palacios, 2 y 4. Pontevedra. -Joaqnín Poza, imprenta %li brería. Ronda. -Viada é Hijos de Manuel Duran. Segovía. -Viuda de G. Gil Martín Cerezo. SeviUa. -S. García y Compañía, plaza del Pan; Mateos y Orozco, Corona, 2. Soria. -Sobrino de V. Tejero, Collado, 54. S a n t a C r u z d e Tenerife. -A. Delgado Jumar, San Francisco, 2. Salamanca. -Pérez Paradinas y TresgaUo Verdura, 88; Manuel Hernández, Rúa, 4. S a n Sebastián. -Francisco Loyarte. San Marcial, 33. T á n g e r (Marruecos) -Santiago S. Otero, librería internacional. Tarragona. -José Armengol, plaza de la Fuente, 63. Ternel. -Arsenio Perruea. sobre papel seco de los copiadores. Madrid. -Pedro Maldonado, Flor Alta, 10. Alteante. -Vicente Baño y Compañía, Angeles, 16, y Muñoz. 7. Antequera. -Francisco J. Muñoz, Asila. -Locas Martín, plaza del Alcázar. Bilbao. -Felipe Carretero, Hurtado de Amézaga, 11. Burgos- -Da- rid Mercado, almacénhierros. C i u d a d Real. -Pérez Hnos, Caballeros, i C a s t e l l ó n d e 1 Plana. -José Armengol, Esnmedio, 77. Córdoba. -Pedro de la Peña. Cuenca. -A. Peñalver y Compañía. Gijón. -Manuel Manso, Corrida, 20. Hnessca. -Lorenzo Iglesias, librería. Sziéu. -Antonio González Montoro. J e r e z d e l a Frontera. -José María Acebedo, plaza de León XIII. Logroño. -Martínez y Ruiz, Mercado, 120. 1. a Corniia. -Fernández y Torres, Santa Catalina, 2 y 4; Viuda ¿e H Hervada. León. -Anastasio Carrillo, Banllas, 8. Lugo. -Pedro Rodríguez Rodríguez, almacén de ultramarinos. Málaga. -Parejo y Navas, Nueva, 23; Aniceto Coreelles, Granada, 19, 30 y 32; Miguel Jimena de Torres, Marqués de Larios, 6. Toledo. -Rafael Gómez Menor, Teléfonos, 3 y á. Tolosa. -Salustíano Mocoroa. Valencia. -Vicente Boira, plaza de Santa Calalina, 2. Titoria. -Jerónimo Linacero; Viuda é Hijos de L. Munain; Juan F. de Landa. Villanneva y Geltrú. -Jaime Pujol y Barbero Valladolid. -Agapito Zapatero, Fuente Dorada, 30; Ambrosio Rodríguez, Alfonso XIII, 5. Vigo. -M. Reymondez, litografía. Xa 5i! ora. -Hijos de Miguel Rodríguez; García Hermanos. taragoza. -Pedro Abello; Andrés Hermanos. Y en todas las librerías de España y América. Para pedidos al por mayor, dirigirse con referencias á COTERILLO Y JIMÉNEZ, ALGEÜÍRAS (ESPAÑA) 90 U 1 BLIOTECA DE A B CB na se habían amortiguado algo. María parecía dichosa dentr de su nuevo género de vida fraternal, tranquila y cariñosa; mostrábase contenta, y si algunas veces su hermano se inquietaba, el ¡a misma trataba de tranquilizarle, asegurándole que nada le faltaba. Sin confiar gran cosa en el porvenir, habrá creído que así podían vivir largo tiempo, y ahora, de pronto, veíase sumido en nuevas zozobras. Opinando lo mismo que M r Termelle, Ricardo no tenía confianza en el trabaio de Rogelio. Su única esperanza, aunque muy débil, estaba todavía en su tía Clotilde, y se le ocurrió la idea de enviar á su hermana á Boisrenaud. ¿Sabría ella captarse las simpatías de la vieja solterona y deshacer la mala impresión causada por él mismo? Pero este paso le parecía ofrecer grandes inconvenientes. El joven abogado andaba lentamente, como si quisiese retrasar el momento de encontrarse al lado de su hermana y de darle cuenta de svt visita, como si ella no conociese en seguida lo que le tenía que decir. Al dar las doce en el reloj de Luxemburgo, se acordó que desde hacía una hora María aguardaba su vuelta, inquieta por el resultado de su entrevista. Apenas abrió la puerta, cuando María corrió á abrazarle como lo hacía con frecuencia. Estaba ansiosa, sobrexcitada por la espera, y alegre, sin embargo, pues confiaba en que su hermano no le traería más que buenas noticias. En vez de dejarle que pasase al comedor, le llevó hacia el gabinete y le preguntó: ¿Has visto á Rogelio? -Sí- -respondió algo aturdido. ¿Y qué? -Desea casarse contigo, ya lo sabes, puesto que te lo ha dicho. Pero, hija mía, existen grandes dificultades; somos pobres, no podrás tener dote y M r Termelle teme que la fortuna de Rogelio no sea suficiente para permitiros vivir con holgura. -jCómo! ¿Modestamente como vivimos los dos? -exclamó tft tono suplicante. -Las orivaciones cansan muy pronto. ¡No sabes lo que deseo verte dichosa, hermana míaí- ¿Queriéndose? Me parece que con eso basta para ser dichosos. -La vida es muy larga. De todas maneras, eres demasiado joven para casarte ahora; Rogelio desea trabajar, y si Jo consigue, quizá varíe la actitud de su nadre. IIIBHIIi