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Plaza del Ángel, 6. -EL CENTRO 88 BIBLIOTECA D E A B C C 0 RA 70 NFR HHPÍDOS 85 Ya no era aquél el joven de aspecto dulce é indulgente: adivinábase en todos sus movimientos, en su voz, en el porte de su cabeza, esa especie de violencia peculiar de los espíritus tímidos é irresolutos. Hablaba alto, tratando de revestirse de un valor y de una fuerza ficticias, como si tuviese miedo de volverse atrás. Ricardo le miraba sorprendido, como esperando una explicación. ¿P o r qué no- -dijo, -si tu padre aprueba ese casamiento? -A h í está- -exclamó Rogelio d e s b o r d á n d o l e -H a c e seis meses mi padre no tenía otra ambición que la de hacer esa d o ble alianza; t o d o le parecía admirable y la felicidad de sus hijos asegurada. Jamás perdía la ocasión de ponderarme los encantos y las buenas cualidades de M a r í a y ahora que la amo con locura y que quiero casarme, me niega su consentimiento. H e r o g a d o y he suplicado en vano: no he obtenido nada; ayer, antes de marcharme, hemos tenido una escena violema; p e r o no cederé, y si se me contraría recurriré á los medios extremos. Rogelio se había levantado; andaba á grandes pasos desde un extremo de la habitación á o t r o furioso y dispuesto á luchar. Ricardo le detuvo. ¿Crees tú- -le dijo- -que mi hermana y y o consentiremos en una unión hecha en esas condiciones? -L a cuestión del dinero es el t o d o para mi p a d r e Con los tres ó cuatro mil francos de renta, á los cuales la filoxera y la depreciación de las tierras han reducido lo que me correspond e de la fortuna de mi madre, no tendríamos con qué vivir y, en su opinión, p o r cierto muy halagadora para mí- -añadió con ironía, -soy incapaz de servir para nada práctico, p o r impedírmelo mis gustos y mi inaiiera de ser. Búscame una ocupación lucrativa, y habrá cambiado de parecer. D e todas maneras, una vez realizado el matrimonio, que adopte la determinación que crea más conveniente. ¿T ú has c o l a d o conmigo? ¿Crees tú que mi hermana entraría en tu familia contra la voluntad de tu padre? Ya te he dicho que María me ama, y supongo que no querrás labrar su desgracia. nAtyyr, en pso? Yo adoro á mi hermana- -respondió Rogelio muy sorprendido del reproche. -E s o desde luego: pero no pones los medios necesarios. E r e s demasiado severo para ella. ¡Ah, pues estáte tranquilo! M i severidad no la molesta lo más mínimo- -añadió Rogelio echándose á reír. La pena que agobiaba á Ricardo se había transparentado, muy á su pesar; reconocía que había sido injusto, y lo sentía. Q u e riendo hacer olvidar aquel momento de mal humor, recordó en t o n o alegre algunas escenas de su pasada infancia, en las cuales Rogelto no se había portado con su hermana con toda la galantería que el caso requería. Después de este incidente, la conversación continuó alegre y amistosa. Terminada la comida, los tres amigos volvieron al gabinete de trabajo de Ricardo. De repente Rogelio exclamó: -M e has censurado muchas veces por llevar una vida inútil y ociosa: tenías razón. T e n g o el propósito de cambiar, y cuent o contigo para que me ayudes. Quisiera encontrar aquí una colocación, un empleo cualquiera. María y Ricardo le miraron al mismo tiempo con un movimiento común de sorpresa. Esta no d u r ó mucho en el ánimo de Ricardo; en un instante comprendió todo lo que durante seis meses había debido ocurrir en el alma del joven, y le p r e g u n t ó ¿Que dice tu padre de tu resolución? -P o c a cosa- -respondió Rogelio con mal reprimido embarazo. -Ya sabes que no le gusta París, pero comprende que esto no es una razón para que yo siga viviendo en Ceucia hecho un desgraciado. M i resolución es seria, está ya tomada y tengo vehementes deseos de encontrar una colocación. Piensa en ello, y si me puedes encontrar lo que deseo, te estaré eternamente agradecido. Ricardo estaba preocupado; aquella determinación le hacía adivinar perspectivas que le asustaban. N o dejó traslucir nada, y se limitó á contestar: -Ya veremos eso. Voy á reflexionar sobix ello y hablaremos otra vez Cuando Rosjelio se despidió de su amiao, se convino en que Ricardo iría á verie a su hotel aJ día siguiente. iíii jH- itlixrt: i: i. í