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ABC. JUEVES 22 DE JUNIO DE i 9 o5. PAG. 8 le admirarán los quietos, los inactivos y regalones; pero le reverenciamos y le seguimos los que trabajamos todos los días. En total, lo dicho, catorce mil españoles. Mas no hay que desanimarse. Hace quince años sólo éramos cinco ó seis mil. Carlos V 7 en la Trúpita nos ofrece una originalísima concepción de lo que á la sociedad española reveló y manifestó la guerra de Africa. El protagonista, Santiuste el enamorado, se pasa las cien páginas primeras del libro ramaleando tras de una mora que se le figura guapa, sólo porque en ella ha creído percibir el misterioso é incitante olorcillo del harem, y las cien páginas últimas, metido de hoz y de coz en el serrallo de un cabecilla carlista, que ¡oh, peregrino acierto, propio de un artista consumado! es arcipreste, natural de Alcalá de Henares, y se llama Juan Ruiz, lo mismo que el divino, digo, que el humano Arcipreste de Hita. La pintura rabelesiana de la vida holgona del arcipreste y de sus numerosas amas y sobrinas, y el contraste de esta risueña y sensual visión con la ferocidad guerrera y con la devoción mariana del arcipreste Juan Ruiz, no sólo son algo digno de los mejores tiempos de nuestra novela, sino que vienen á resumir maravillosamente extensísimos aspectos de la reaHdad castiza, de nuestro carácter apenas alterado por el pasar de los siglos y por ligerísimos barnices de cultura. En esas páginas, donde se ve el enlace y el entronque de los españoles de pura cepa con los moros, nuestros padres, ó, por lo menos, nuestros tíos carnales, hay algo más que mera narración novelesca; eso es historia ó filosofía de la historia, ó como quiera llamarse á tan honda conceptuación psicológica de la raza y de los caracteres. ¿GRAN BATALLA HEMOS GANADO! Ó EL LEÑADOR D E MALLORCA CON DOS VICTORIAS COMO ESTA, NOS QUEDAMOS SIN PARTIDO TRIBUNALES C L C R I M E N D E LA La sesión de CALLE D E ALCALÁ ayer duró poco rato. Declararon los mozos del Bar Americano, uno de los cuales recordaba haber visto embriagado á Enrique Burgos la noche del crimen, y estuvieron conformes en que ordinariamente aquél no bebía vino. Compareció también D. Constantino Llur, que dio excelentes informes del procesado, afirmando que en ocasiones le confió cantidades de consideración, sin que jamás le faltase un solo céntimo. D. Gregorio Díaz, representante que fue de la empresa de Eslava, y D. Victoriano González, abonan también con sus declaraciones la conducta del acusado. Terminada la prueba testifical de la defensa, que por lo que puede verse mejora la situación de Enrique Burgos, se leyó por el relator habilitado la prueba documental. Mañana informarán el fiscal Sr. Martínez Enríquez, el acusador privado D. Valentín Gamazo, y la defensa, que, como ya hemos dicho, está encomendada al Sr. Díaz Valero. J N H O M I C I D I O En la Sección prime ra se vio ayer la causa que por homicidio se siguió en el Juzgado de Alcalá de Henares contra Bonifacio Loeches. El letrado defensor Sr. Herrero entendió que aquél, al dar muerte á su convecino Agustín Mercé, obró en legítima defensa de su persona y que por esto debía ser absuelto. El Jurado, de conformidad con la defensa, declaró inculpable a! procesado. UNA REAL ORDEN. El le trado Sr. Pérez Mínguez informó ayer ante la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo defendiendo un recurso interpuesto por la Sociedad Hijos de A. García contra una Real orden del ministerio de Obras públi- cas denegatoria de una indemnización de daños y perjuicios. El fiscal se opuso al recurso, combatiendo las teorías sustentadas por la defensa. r AMBlO D E HORAS. Las horas de despacho en los Juzgados de instrucción son, desde el día 20 de este mes, de nueve de la mañana á una de la tarde. UN PASANTE CET 1 L G ACARLOS L AENLITERARIA. VI LA RÁPITA, POR B. PÉREZ GALDOS Mañana se pone á la venta este nuevo episodio nacional. Deber del gacetillero es anunciárselo al público, así como se anuncia que en tai día comenzará el verano ó el otoño ó saldrá el sol á tal hora. La producción del maestro Galdós es algo como el cumplimiento délas leyes naturales que rigen la marcha de los planetas. ¿Qué sería de nosotros, los catorce mil lectores dej gran novelista nacional, si nos faltase nuestro episodio cada seis ú ocho meses? Lo mismo que si el sol se retrasara ó el verano se convirtiese en otoño. Con la Naturaleza creadora, con la tierra fecunda en cosechas se ha comparado á este grande y glorioso artista. Mejor será compararle con el Tiempo, como él impasible, como él autor de miles y miles de mudanzas, que forman la soga del vivir; pero Galdós aventaja á Cronos, al Dios- tiempo de las mitologías arcaicas en que Cronos deja pasar á veces años enteros sin hacer nada provechoso y Galdós, no; marca sus años por obras, cuando no sus semestres, en un continuado hacer, en un incansable devenir. N o 7- Del desdichado Carlos VI no se habla mucho: no merecía más un personaje tan borroso y tan poco simpático. Al final de la novela, hay unas lagunas, unas marismas, unos patos silvestres y unas lanchas de cazadores de fúlicas y cóll- verh... que no los pintaría mejor, con ser cosa de su parroquia y jurisdicción, el propio Blasco Ibáñez... Pero ¡guarda! que de éste hemos de hablar mañana temprano. 5. N. L. i r w r n m m imniíiininnmrniTiimmniírnmiTrirnrinTinriiinji 1