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ABC. MIÉRCOLES 21 DE JUNIO DE i9o S. PAG. 12 lndudable; yo le prestare mí ayuda, mi concurso desde fuera, no en el Gobier- Todo ¡o que ocurrió en el Congreso ayer tarde estaba previsto. El ministro de la Gobernación obtuvo un triunfo moral. Ni como orador elocuente ni como político hábil pudo hacer más. Pero si bajan los ángeles del cielo á defender al Gobierno, nada consiguen, porque Maura iba resuelto á dar al Gabinete el golpe de gracia. Votaron contra el Gobierno 204 diputados: de ellos 109 de la mayoría, 40 demócratas, 27 liberales, un independiente, 21 republicanos, 4 carlistas, un integrista y el presidente, que siempre vota con la mayoría. Votaron con el Gobierno 45 diputados: de ellos 36 de la mayoría, y romeristas y dos independientes. El Sr. Villaverde envió al gobernador civil, señor conde de San Luis, á pedir hora al Rey para darle cuenta de lo sucedido. El Rey contestó que estaría en Palacio de siete y media á ocho. I a derrota de! Gobierno. p n Palacio. A las siete y media llegó S. M el Rey á Palacio. Un minuto después entraba en el regio Alcázar el Sr. Villaverde, que pasó inmediatamente á la cámara regia. La entrevista del Sr. Villaverde con S. M el Rey duró veinticinco minutos. Al salir manifestó el señor marqués de Pozo- Rubio que había presentado á Su Majestad su dimisión y las de todos los ministros; que el Monarca las había aceptado, y que se verificarían las consultas de rigor en estos casos. Opiniones y propósitos. juzgando de interés en estos momentos conocer la opinión de los prohombres más significados de la política, hicimos anoche una información cuyos pormenores son los siguientes: Desde Palacio. el Sr. Villaverde se dirigió á la Presidencia, en donde permaneció poco rato, ocupado en recoger papeles. Cuando salía del despacho, tuvimos ocasión de hablarle, y nos manifestó que la dimisión del Gobierno había quedado en manos del Rey, y que éste le había manifestado que hoy empezará las consultas. A primera hora de la noche, recibió en su casa la visita de varios amigos, entre ellos los ministros dimisionario; E 1 presidente dimisionario. ¡J pT Sr. Maura. -Se negó á dar declaración alguna cuando anoche intentamos obtenerlas. No es difícil, sin embargo, por los informes que hasta nosotros llegan, asegurar con probabilidad de acierto que el Sr. Maura opina que las circunstancias presentes hacen necesaria la constitución de un Gobierno definitivo que solucione Jos asuntos de mayor actualidad, entre ellos la reforma arancelaria, cuestión que no puede sufrir demoras. Un Gobierno definitivo no puede en- contrarse ahora más que en el partido liberal, toda vez que, dadas las condiciones en que se ha producido la crisis, la mayoría ha quedado roía definitivamente, sin que haya medio de que las dos fracciones que ya votaron una enfrente de otra lleguen á colaborar en una obra de gobierno, sin antes haber pasado por el tamiz de la oposición. El Sr. Villaverde y los ministros hoy dimisionarios han declarado repetidas veces que no prestarían su apoyo á ningún otro Gobierno salido de la actual mayoría, y como es natural que en este criterio sigan al marqués de Pozo Rubio los 4,5 diputados que ayer votaron con él, más los ministros dimisionarios, no puede haber Gabinete que resista esos votos, sumados á ios de las minorías. Por lo tanto, ni un Gobierno Maura ni un Gobierno Azcárraga puede ahora formarse, siendo lo único conveniente el requerimiento al partido liberal. Este parece ser, como antes decimos, el criterio del Sr. Maura, y tal vez coincidan estos informes con lo que hoy aconseje al Rey. ifpl Sr. Montero Ríos. El ilustre jefe del partido demócrata manifestó anoche que había recibido aviso del duque de Sotomayor para que hoy, á las once y media de la mañana, fuese á conferenciar con S. M el Rey. Por razones que fácilmente se ad v, nan, y porque así lo ordena la discreción, nada dijo de lo que ha de aconsejar á S. M. pero como de todos es conocido el modo de pensar del Sr. Alontero Ríos, en lo que á política se refiere, no es aventurado suponer que indicará al Rey la conveniencia de que se legalice, ante todo, la situación económica. El partido liberal, según el Sr. Montero Ríos, ha venido advirtiendo el conflicto que ha surgido, sin que el Gobierno prestase oídos á sus justísimas y patrióticas protestas: hoy el pleito deben solucionarlo los conservadores. Entiende que esta crisis ha de ser laboriosa por las circunstancias en que se presenta y, por lo mismo, nada puede profetizarsecon probabilidades deacierto. La actitud del partido liberal- demócrata está bien definida. Sin embargo, no rechazaría en absoluto el Poder, porque, ante todo, es monárquico; pero la circunstancias habían de ser muy críticas para aceptar el sacrificio. K I Sr. Moret. No suele el Sr. Moret, y menos en momentos como los actuales, derramar su espíritu en palabras; por tal circunstancia le agradecemos más la cortés deferencia que nos ha dispensado, recibiéndonos en su casa y contestando á nuestras preguntas. Dijo: No sé, saber no sé nada; desear sí deseo que vengan los liberales. ¿Quiéne: son los liberales? Liberales somos todos; son los que acaudilla el Sr. Montero Ríos. Con él nada he pactado para el porvenir, pacté para un futuro que también como presente pasó ya. no. No tengo ambición ni la tienen mis amigos; á nosotros nos imponen nuestras ideas. Es cierto que el Sr. Montero no tiene estudiado un presupuesto y que habría de hacer las elecciones este verano. Si soy consultado diré aquello á que mi historia política me obliga; los que me conozcan saben Jo que diré; á aquellos que no me conozcan no Jes importa lo que puedo aconsejar. ¿Que quién vendrá? no lo sé. Ahora es posible que nadie lo sepa. ¿Aún quiere usted más? Pues á nadie dije tanto. Dimos las gracias, disculpamos nuestra curiosidad profesional y salimos. G I Sr. Romero Robledo. 4- Cuando visitamos anoche al presidente del Congreso se mostró encerrado en la más absoluta reserva. -Es inútil que ahora pretenda decir nada- -nos dijo; -mañana, de diez y cuarto á diez y medía, estoy citado en Palacio, y cuando salga de la Cámara regia seré todo lo explícito que yo acostumbro á ser siempre con los periodistas. -Sí; tenían que caer, la situación del Gobierno era ya muy crítica y no ha podido menos de suceder lo que ha sucedido. p I marqués de la Vega da Armijo. Después de la sesión del Congreso y hasta muy tarde han ido acudiendo á su casa muchos amigos y correligionarios. Poco antes de Jas ocho había recibido el expresidente del Congreso una comunicación de Palacio, citándole para hoy á los doce de la mañana. Mientras no dé á S. M. su opinión sobre la crisis y sus posibles consecuencias, se niega en absoluto á comunicar sus impresiones. Esa ha sido siempre su actitud en casos semejantes. Fue más explícito en sus declaraciones que los dos personajes- anteriores. -Yo, en realidad, no sé nada ni preveo lo que pueda suceder. Después de la sesión me volví á mi casa y aquí estoy en espera de noticias. Y contestando á nuestras preguntas, añadió: -Indudablemente; en esa votación se ha demostrado de una manera inconcusa que la mayoría está completamente dividida; así es que no veo más que estas dos soluciones: ó el Sr. Maura ó los liberales. -Y no sería un inconveniente para éstos el hallarse sin resolver la cuestión económica? -Nada de eso; yo recuerdo que en una ocasión entré á formar parte de un Gobierno en el mes de Marzo y á los once días justos convocamos á unas elecciones y en el resto del año quedaron resueltas todas las dificultades constitucionales; de aquí al mes de Diciembre hay tiempo para todo. ¿Y un Gobierno parlamentario? -Nada de eso, Maura ó Montero. No quisimos preguntar más al ilustre plSr. Dato. minrmiinti nnnm 1 nmn m u í TífmimmíE imn rrríTnimiTiirwEiTírm irnriiíimiririiTíiJTTíTííBinilfrinríIÍ IIUIII