Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. MIÉRCOLES 2 J DE JUNIO DE 1905. PAG. 7 quila, muy suave, va contando que él se encuen- nado por el aplauso, enardecido por su propia tra en deuda con la Cámara, y que esperaba pahbra, el Sr. Maura no era el orador soseansiosamente una ocasión de saldar esta deuda. gado del comienzo, mas sí el tribuno impetuoso de siempre. ¿Cuando simulando defensas in Yo estaba y estoy- -añade el orador- -en la necesarias- -gritaba- -se habla de prerrogativas necesidad de dar cuenta de mi dimisión en el pasado año. Era notoria la confianza que yo regias, lo que ss hace es cercenar la santa ingozaba de la mayoría parlamentaria; pero me violabilidad del Rey! Y una ovación formidafaltó entonces la confianza del Rey. Y yo quie- ble ha resonado en todos los lados de la Cáro que tengáis en cuenta- -agrega dulcemen- mara... te- -que es distinta la confianza regia de la esHa vuelto a hablar el Sr. Besada; ha rectifitimación personal cado luego el Sr. Maura, y ha dicho unas poEl Sr. Maura da cortos y lentos paseos ante cas y titubeantes palabras- -bien que sinceras, su escaño; se para a veces y traza un círculo sentidas- -el Sr. Villaverde. La votación va a en el aire con la mano derecha, mientras que la comenzar; se remueven de pronto en sus escaños los diputados; cruzan rápidamente algunos izquierda permanece metida en el bolsillo del pantalón. El orador sabe que las manos tienen el hemiciclo; intentan ottos capar dJ silon de escándalo, de rechifla ó de decepción. El Sr. Hernández, subsecretario de Gracia y Justicia, se pone de pie y dice: Hernández, no un formidable escándalo se promueve á continuación de estas palabras. ¡Qué vergüenza 1. grita indignado el Sr. Soriano. Y la algazara se repite cuando vota el Sr. Rendueles, director de Correos, y cuando le llega su turno al Sr Moral de Calatrava. Poco a poco la vez ha ido corriendo por los escaños; el Sr. Alba y el señor conde de San Luis dan un si agudo, exasperado; el Sr. Maura, lanza un no sereno; el señor duque de Tamames, dice que si, el señor Cavestany, dice también que si... ¿Falta algún señoi diputado por votar? -pregunta por tres veces un señor secretario. S ¿í é v V. Os V í 1. T r I V Jkr L JlüíLCU. ENTlhRRO DH UN PRISIONERO JAPONES Y ACTO DE C LOCAR SUS COMPANEROS SOBJtE LA TUMBA LOS CRISANTEMOS DEL JAFOH hot. 1 erasjmovich Smunjít un mudo lenguaje, que casi siempre escapa á nuestra voluntad; Tayllerand- -el gran dip omático- -tenía siempre las manos metidas en sus bolsillos; y ya sabéis que la actitud favorita de Napoleón era la de colocar sus dos manos sobre la espalda. Y el Sr. Maura se ve patentemente, por la entonación, por la lentitud con que habla, que no quiere dejarse llevar esta tarde por ese ímpetu ardoroso que casi siempre le hace decir más de lo que desea, y en el cual precisamente- -todo el mundo lo sabe- -esta su personalidad y su fuerza. El Rey- -exclama el orador- -no deposita su confianza en quien quiera, sino en el que representa la confianza del Parlamento. Y luego, irguiendose, saliendo de su paso tranquilo, con ardimiento: El jefe del Gobierno, ahí en ese banco, es la Corona, y allí, en Palacio, es el Pailamento No podre yo decir, por el ahogo de! espacio, todo lo hermoso de esta hermosa oración parlamentaria. La mayoría aplaudía estruendosamente a cada memento; ya en ¡q segunda parte de su discurso, entie- de sesiones. ¡Ruego á los señores diputados- -grita el Sr. Romero Robledo- -que no abandonen sus puestos, para que no se vean los señores secretarios en la imposibilidad de recoger sus votos El banco azul se muestra ya desierto; todas las minorías están en sus escaños. Esto no ha sucedido nunca- -oigo decir; -las minorías, por delicadeza, se han retirado siempre en votaciones de este género. Multitud de senadores permanecen sentados en los bancos; les invita a que los abandonen el presidente de la Cámara. Y la votación comienza. En estas votaciones, se principia por recoger los votos de los señores que se hallan en los escaños mas próximos al suelo; luego de los que se hallan encima; después de los que se encuentran mas altos, y asi se va dando la vuelta al semicírculo. Yo quiero que el lector tenga idea exacta de todo. El diputado que va a dar su voto se levanta, pronuncia su nombre y añade sí ó no. Esta tarde la votación se ha verificado entre una gran ansiedad; a cada monosílabo segipa una gritería de protesta, Y luego añade: -El señor presidente. El Sr. Romero Robledo vota que no. Los secretarios leen la lista de los votantes: 204 diputados dicen que el Gobierno debe marcharse; 4.5 opinan lo contrario. El bullicio de gritos, idas y venidas, carcajadas, comentarios, toses, es ensordecedor. -La comedia ha terminado- -murmuro yo. ¿Ha dicho usted- -oigo decir junto á mi- -que ha terminado o que va á principiar? AZORIN Completamos hoy DE MOSCOU j a infor mación que de! os prisioneros japoneses en Moscou comenzamos en números an- CRÓNICA I 1 HERIDOS JAPONEOS L SES EN EL HOSPITAL