Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C MIÉRCOLES 21 DE JUNIO DE i 9 o5. PAG. 6 eran á propósito para extenderse mucho. Insistió en sus afirmaciones de anteayer y terminó aludiendo al Gobierno con las palabras del comunero castellano: Ayer era día de pelear como caballeros; hoy es día de morir como cristianos Rectificaron el Sr. ligarte y el Sr. Gullón, reprodujo el Sr. Villaurrutia la contestación al Sr. Esteban Collantes y se levantó la sesión á las cinco. no. Yo le dije que se debían reunir las Cortes, y el Sr. Villaverde, inteligente y libre (risas) pensó lo contrario. Yo no he hecho nada que signifique hostilidad al Gobierno. En cambio, el Sr. Villaverde viene ahora á pedir nuestro apoyo. Yo no puedo dar más que lo que he ofrecido, porque no es lícito ni decoroso pedirnos que á cierra ojos nos comprometamos á aprobar su obra. En cuanto á la forma en que he de votar la proposición presentada, he de decir que, entendiéndose como voto de confianza ran amplio como quiere el Gobierno, votaré contra éste. La responsabilidad no nacerá aquí de las palabras, sino de las obras. (Aplausos en la mayoría. El señor ministro de la GOBERNACIÓN niega que se haya puesto de acuerdo con el Sr. Llorens para que presentara su proposición. Nos conviene hacer constar, agrega, que ni en poco ni en mucho hemos traído aquí al debate el nombre del Rey, sino que le hemos defendido cuando le atacaban. Dice que el Sr. Maura ha tenido algo ofutcada la memoria, pues nadie ha combatido el presupuesto de 1905, y no recuerda que él mismo ha dicho que estaba acostumbrado á pertenecer á mayorías con las cuales no estaba conforme. Nosotros, siendo Gobierno S. S. le prestamos nuestro concurso incondicional y absoluto, y buena prueba de ello soy yo, que S. S. sabe sacrifiqué hasta ideas personales. Así queremos nosotros el apoyo, incondicional, absoluto y con dejación hasta de la voluntad, si es preciso, para una obra de gobierno. El Sr. MAURA: Nosotros no hemos hablado del presupuesto de 1905 más que como medio de legalizar la situación económica. No lo conozco. Lo estudiaré y haré lo que mi conciencia me dicte. Quisiera- saber cómo vamos á votar, ó por mejor decir, que es lo que votaremos. El señor presidente del CONSE O dice que hoy las palabras deben pronto dejar lugar á los actos. Recuerda, acerca de las facultades del Monarca en nombramientos militares, la teoría del Sr. Cánovas, estableciendo que el Rey puede tener la iniciativa, siempre que no esté disconforme con el ministro, en el caso de que éste sea el responsable. (Rumores de impaciencia. Comprendo la impaciencia, yo también la siento, pues esperáis actos. El Sr. CANALEJAS: Es que esa teoría no se puede escuchar con calma. El señor presidente del CONSEJO: Y ahora me dirijo á la mayoría, de cuyo seno salió este Gobierno, que trae aquí una obra para la que reclama vuestro apoyo. El sentido del voto se deriva de los discursos. Los que voten á favor de la proposición es que nos otorgan su confianza. El Sr. MAURA lee el discurso de Marzo lel 78 del Sr. Cánovas en el Senado contestando al marqués de la Habana, también con motivo de un nombramiento militar. El señor presidente del CONSEJO afirma que eso lo dijo Cánovas frente á una opinión exagerada de un ministro que pretendía convertirse en subsecretario. Se da lectura á la proposición, y se pone á votación, mientras el Gobierno, por tratarse de una cuestión de confianza, abandona el banco azul. A VOTACIÓN. Los romeristas votan á favor del Sr. Villaverde. Las oposiciones votan en contra. El resultado es: 204, votos en contra del Gobierno y 45 en favor. El presidente levanta la sesión, señalando como orden del día para mañana los asuntos pendientes. PARLAMENTARIAS I A VOTACIÓN. Primero, como es na tural, el Sr. Besada se ha puesto en pie; después ha colocado las dos manos sobre el pupitre; luego, ha bajado ligeramente la cabeza y ha permanecido en esta forma un breve momento; al fin, ha dicho con voz suave: Señores diputados... En la Cámara hay una expectación intensa, enorme; están repletas las tribunas; los escaños con todo el contingente de senadores que acaba de llegar, se muestran completamente negros; ante las puertas, junto á las barandillas, en los escalones de la presidencia, en todas partes, los espectadores, ávidos, ansiosos, se amontonan y apretujan. Un formidable siseo, que reclamaba silencio, ha volado por el salón cuando el Sr. Besada se ha puesto en pie; rápidamente han callado las charlas, han cesado los golpes, se han desvanecido las toses. Y un silencio profundo, imperturbado, se ha hecho en la Cámara. Señores diputados- -ha dicho el Sr. Besada levantando la cabeza y mirando á la concurrencia; -no se le oculta al Gobierno la gravedad y el alcance de la proposición que acaba de defender el Sr. Llorens; el Gobierno se hace cargo de ese alcance y de esa gravedad. Ha habido una ligera pausa en que la ansiedad se ha concentrado. El Gobierno- -ha añadido el orador- -estaba dispuesto á contestar hoy mejor que mañana, ayer mejor que hoy. La voz del Sr. González Besada es firme, entera, con naturalidad, sin arrogancia al pronunciar estas palabras; un ligero murmullo de aprobación ha acogido esta firmeza espontánea del orador. Y el Sr. Besada añade: a Los Go. biernos viven de tres confianzas: una la confianza de la Corona; otra la confianza del Parlamento, y otra la confianza en sí mismos. Se oye de pronto la voz del Sr. Soriano que grita: ¿Y la del país? Se promueve un ligero tumulto; el orador, sin alterarse, suavemente, contesta: Se ha supuesto siempre, Sr. Soriano, que el Parlamento era la representación del país. Y el Sr. Besada añade que el Gobierno cuenta con la confianza de la Corona, tiene la confianza en sí mismo y desea saber si goza también la del Parlamento. Y para que el Parlamento sepa á qué atenerse, el orador expone que la obra del Gobierno es el presupuesto de 1906, que esto no admite discusión y que mientras el Gobierno sea Gobierno no podrá haber para él otros presupuestos. ¿Pero, tiene el Gabinete la confianza del Parlamento? -pregunta el orador- -y añade irguiéndose, resuelto, con un suave y enérgico tono imperativo: La confianza que nosotros necesitamos es una confianza terminante, decidida, confianza que implique la abdicación total del criterio de cada diputado para someterse al del jefe del Gobierno en todo lo substancial que se presente en las Cortes. Ya está expuesta la síntesis, el nexo, del discurso del señor ministro de la Gobernación; largos y clamorosos rumores siguen á estas palabras cortantes, rotundas. Durante un momento es imposible oir nada en la Cámara. Y el orador, entre el estrépito, entre la baraúnda, levanta la cabeza, extiende los brazos y pregunta: ¿Está claro? ¿Está bastante claro? Pues así es como piensa el Gobierno. Hay en la muchedumbre de los oyentes un movimiento de simpatía hacia el Sr. Besada; su naturalidad, su sencillez y su energía sin afectación y sin convulsiones atraen á todos. Yo no puedo relatar palabra por palabra su discurso íntegro; no es necesario tampoco con lo ya dicho El Sr. Maura ie halla ya en pie; el rumoroso clamoreo con que la concurrencia se había desahogado de su atención intensa, violenta, se va esfumando otra vez; se oyen siseos largos que imponen silencio; cesan poco á poco las toses. Y el Sr. Maura, con voz muy baja, muy tran- LA SESIÓN DE AYER Las tribunas verdaderamente atestadas, viéndose en ellas á muchas y elegantes damas. El Sr. N O U G U E S anuncia una interpelación al Gobierno para esclarecer la gestión del Sr Castellano cuando fue ministro de Hacienda, con relación á la ley de Alcoholes. Le confesta el Sr. GARCÍA AL 1 X. Sin más preámbulos éntrase en el ORDEN DEL DÍA Apruébase el dictamen de la Comisión relativo al tratado comercial con Suiza. -El Sr. ROMERO ROBLEDO: Va á darse lectura á una proposición presentada á la Mesa en la tarde de ayer. (La Cámara está muy concurrida. Un señor secretario lee la proposición de referencia que va firmada por el Sr. Llorens y tiene por objeto saber si el Gobierno cuenta con los votos de la mayoría. Apoya la proposición su autor, el Sr. LLOR E N S que se ocupa en las últimas crisis desde l la salida del Gobierno del Sr. Maura. El Sr. GONZÁLEZ BESADA dice que el Gobierno se hace cargo del alcance de la pro posición del Sr. Llorens, y manifiesta que cuanto antes i e aclare la situación mucho mejor. El- Gobierno, añade, no consentirá, mientras ocupe el banco azul, que se discuta otro presupuesto que el de 1506. Se dirige al Sr. Maura, reconociendo el derecho que le asiste para discutir en el nuevo presupuesto los capítulos de Guerra y Marina. Hemos venido á las Cortes después determinada nuestra labor; ésta puede aprobarse en lo que resta de año; pero no podemos permanecer en esta nebulosa situación, abocados á contingencias y á discusiones estériles; necesitamos el apoyo decisivo y eficaz de la mayoría; necesitamos su voto para poder seguir aquí, y si no logramos esto, echaremos todas las responsabilidades sobre los que hayan producido excisiones. (Rumores de aprobación en los v ¡llaverdistas. Al levantarse el Sr. MAURA prodúcese en la Cámara gran expectación. Comienza manifestando que hace tiempo tiene contraída una deuda ante la opinión y ante el Parlamento: la explicación de su salida del Ministerio en el mes de Diciembre. Afirma que en todo momento gozó de la confianza regia, pero que cuando ésta le faltó abandonó el Poder. 1 Expone su teoría sobre las relaciones que deben existir entre la Corona y el Gobierno, creyendo que éste, por el bien público, debe intervenir en los actos personales del Rey. sCuando por alguien se ha pretendido simular defensas innecesarias del Rey, lo único que se hacía era cercenar la santa inviolabilidad del Monarca. (Aplausos en la mayoría. En este régimen el Rey es la cabeza y los partidos políticos con el Parlamento el alma y los brazos, necesitando todos vivir compenetrados. Vamos ahora con la proposición. Recuerda cómo vino al Poder, primero con el Sr. Silvela, y después, como jefe de Gobierno, y la conferencia que tuvo a! ser consultado por el Sr. Yillaverde al encargarse del Gobier- L mTiniii r mnirrirniir- imn mTMTiilMTrarnircnilJfflirillEnnilIiniliriinil IIÍIIEIII niiin