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A B C MARTES 20 DE JUNIO DE i 9 o5. PAG. 9 ¿Cometió realmente un crimen Enrique Burgos, disparando su pistola sobre el infeliz Cipriano Gómez; fue un accidente desgraciado, ajeno por completo á la voluntad del agresor, ó se trata, en fin, de una imprudencia que no exime por completo de responsabilidad al que hoy se sienta en el banquillo? Este es e! problema cuya solución esperan con impaciencia y vivísimo interés cuantas personas conocen el hecho de autos. De lo ocurrido el 17 de Septiembre del año último en la taberna de Cipriano Gómez no tenemos más que una versión, y ésta la dio ayer el procesado, calcando anteriores declaraciones. Yo, decía, estuve aquella noche con unos amigos en el domicilio de una señora cuyo nombre no hace al caso; bebí cognac, champagne, y no sé si algo más; pero bebí hasta el punto de excitarme... Llegué á mi casa, pregunté por un perro á quien profesaba gran cariño y como nadie me supiera decir dónde se hallaba, cogí maquinalmente un arma y bajé de nuevo á la calle. Ya en ésta, pregunté á varios cocheros por el perro; entré en el estanco, me fui luego á la taberna y al encararme, haciéndole igual pregunta, con mi amigo Cipriano, excitado, fuera de mí y realmente sin querer, disparé ia pistola que en la mano llevaba. Y estos, detalle más ó menos y sin entrar en Ja intención de! agente, son los hechos que originaron el proceso. Los médicos forenses Sres. Bueno y Fatás, y los Sres. Díaz Herrero y Ballesteros, que acuden á este juicio por la defensa del procesado, describen las heridas que el tabernero presentaba: una en la parte izquierda del cuello, mortal de necesidad, y otra en el labio inferior que se produjo indudablemente al caer al suelo. Afirmaron que quien bebe un vaso de cognac no puede realizar actos con plena conciencia, y discutieron acerca de la duración de los efectos del alcohol, viniendo, finalmente, á declarar que Enrique Burgos hallábase embriagado la noche del suceso, Menos convincentes fueron los informes de los cir. co peritos armeros que había citados, pues mientras dos oficiales de artillería aseguraban que la pistola usada por Burgos está desechada por su complicado mecanismo y poca seguridad, los armeros de las casas Pardo y Schilling afirmaban lo contrario. Discutióse luego si los que adquieren tal pistola conocen su mecanismo por las instrucciones verbales é impresas que en las tiendas se les facilita, y hubo la misma disparidad de opiniones. Los artilleros entienden que nadie puede manejar dichas armas sin verdadero riesgo; los armeros afirman que no existe el peligro. Se pasa á la prueba testifical y comparece en primer término la viuda de Cipriano Gómez. Al llegar á estrados rompe á florar amargamente. Su presencia impresiona al auditorio. Declara cómo tuvo noticia de la muerte de su marido, y fuera de esto refiere detalles de poco interés. Declaran también Manuel Jorro, dependiente de la taberna, que cree garantir su seguridad personal aferrado al no recuerdo, y el agente Francisco Cobos. Este cree recordar que el procesado estaba borracho la noche de autos; pero dice que no lo asegura, porque no es perito. (D. F el ministro de la GUERRA contesta á una pregunta que le hizo el Sr. Soriano en la sesión del viernes, asegurando que el estado moral de la guarnición de Madrid no puede ser más excelente. El Sr. SORIANO: Yo no me proponía inferir la más leve ofensa a! ejército, y al hablar de su estado moral me refería á ciertas insinuaciones ó amenazas que se permitió hacer la otra tarde el ministro de Hacienda, con la consiguiente protesta de un elocuente amigo, el señor Maura. (Risas. El orador quiere continuar su discurso y es llamado al orden por el Sr. Romero Robledo. La Cámara está bastante animada. El Sr. García Alix se sonríe. El Sr. SORIANO: No se sonría S. S. con esa sonrisa estudiada en el espejo. A quien debe su señoría explicar sus palabras es á la mayoría y al Sr. Maura. El Sr. GARCÍA ALIX: No tengo que dar á nadie explicaciones. El Sr. SORIANO: ¿Es que no es nadie para S. S. el Sr. Maura? Después de otra interrupción del presidente, anuncia el orador que va á ocuparse de la aparición de un periódico sepat alista en Cataluña. El Sr. RUS 1 ÑOL protesta, y entre él y el Sr. Romero Robledo prodúcese un vivo diálogo, hasta que consigue que se le prometa concederle la palabra dentro de unos días. El Sr. SORIANO termina preguntando al Gobierno si está dispuesto á vivir ó á morir fusilado por alguien que está por encima del régimen parlamentario. El Sr. N O U G E S apoya una proposición para que sea suprimida la ley de alcoholes. Invita á todas las oposiciones y á parte de la mayoría para que la voten. Le contesta el Sr. GARCÍA ALIX oponién- dose á su ruego, y la proposición del Sr. Nougués es desechada en votación nominal por t) 5 votos contra 68. El Sr. Z U L U E T A defiende una proposición de ley, solicitando que se subvencione á los viajantes de comercio que van á los Estados americanos. Dicha proposición es tomada en consideración por la Cámara. A continuación el Sr. Z U L U E T A ruega que se discuta cuanto antes el tratado con Suiza y el proyecto de ley de Sindicatos agrícolas. El Sr. ROMERO ROBLEDO promete complacerle en cuanto al segundo punto. Hacen varios ruegos los Sres. RUSIÑOL, V 1 NCENTI, ALONSO CASTR 1 LLO, Pl Y ARSUAGA Y MAYNER, y se entra en el discurso, que constituye una de sus mas nerrriosas oraciones parlamentarias. Define en qué consiste la regia prerrogativa para demostrar que se ha abusado de ella últimamente. El jefe del Estado puede tener iniciativa era aquello en que la nación entera esté conforme, pero no en lo que divida á los ciudadanos, Califica de orientales las últimas crisis. (tAquí, como en todo, se ha querido hacer una caricatura de la caricatura del Imperio alemán que lo es á su vez del cesarismo romano. Examina después la carta dirigida al cardenal Casañas. Lee unos párrafos de un artículo titulado La intolerancia religiosa y el Derecho internacional publicado en una Revista belga, en el cual se afirma que los únicos países en que existe la intransigencia religiosa son: China, Turquía y España. Demuestra que el Rey no puede oponerse, aunque sea católico, á que se abran capillas protestantes, y mucho menos á manifestar públicamente su opinión en tal sentido. Explica elrconcepto que se debe tener de Ja Monarquía, según el Derecho moderno. (Abandona la presidencia el Sr. Espada, y vuelve á ocuparla el Sr. Romero Robledo) (Los escasos diputados que hay en el salón, escuchan con profundo respeto al orador) Le contesta el ministro de AGRICULTURA. Niega que exista personalismo en la forma que ha manifestado el orador y niega que tengamos en Europa la fama de intransigentes á que. aludía el Sr. Azcárate. Rectifica el Sr. AZCÁRATE, insistiendo en sus argumentos anteriores y afirmando que en el desarrollo de las últimas crisis, desde la salida del Sr. Silvela en 1903, se han notado actos de personalismo. El marqués del VADILLO rectifica también con brevedad y se levanta la sesión á las siete y veinte minutos. IMPRESIONES PARLAMENTARIAS j NA SONRISA. A primera hora de la tarde, el diputado Sr. Nougués- -á quien yo tanto estimo- -ha pronunciado en la Cámara baja unas pocas palabras que han suscitado en mí una viva emoción. Voy á ser muy breve. Uno de los señores secretarios- -creo que el excelente señor marqués de Grigny- -ha leído con voz discreta una proposición de ley; el señor Nougués se ha puesto en pie inmediatamente después de esta lectura. Señores diputados- -ha dicho el Sr. Nougués, -el asunto que voy á defender, no es un asunto político: es un asunto de interés nacional. Al pie de la proposición que acaba de ser leída, van las firmas de tres republicanos, pero lo mismo pudieran ir las de individuos de la minoría liberal, de la minoría carlista y aun de la misma mayoría parlamentaria Se trata, en resolución, de confeccionar una ley que derogue otra ley- -la de alcoholes- -ruinosa para la producción vinícola española. El Sr. Nougués nos cuenta que con la ley del Sr. Osma, el Estado no ha adelantado nada en su finalidad fiscalizadora; gracias á esa ley, la exportación de tártaros á Francia ha tenido una baja de 14 millones de pesetas; gracias á esa ley, no sólo no percibirá más ingresos el Tesoro, sino que, según el orador, habrá el próximo año una disminución de ocho millones de pesetas en la renta... El Sr. Nougués habla sencillamente, sin afectación ni lirismos; acaso la Cámara presta poca atención á sus palabras; pero yo os digo que hace mucho tiempo que yo no he oído en el Parlamento una oración de tinta transcendencia, de tan honda emoción, de un trágico tan desgarrador y tan punzante. Ya lo veréis después. Y el Sr. García Alix, ministro de ORDEN L) EL DÍA Se suspende el juicio hasta hoy á la una. UN PASANTp CONGRESO LA SESIÓN DE AYER En el banco azul los Sres. García Alix, Besada, Cortezo, Martitegui y Cobián. Después de un ruego del Sr. GASSET (Continúa la interpelación del Sr. Muro. Dicho señor rectifica. (Todos los ministros, menos el de Agricultura, abandonan el banco azul, y la Cámara queda casi desierta. El ministro de AGRICULTURA justifica la ausencia de la Cámara del presidente del Consejo y del ministro de Marina. Defiende la participación de S. M en los actos del Gobierno, y añade que nunca se ha faltado á la Constitución. Entre el ministro y el Sr. Salmerón se suscita un vivo diálogo, manifestando el primero que no hay nada que justifique el poder personal según ha sido interpretado por el señor Muro. Dice que entre la mayoría no existen las diferencias á que se han referido varios oradores; todo lo más que ocurre- -añade- -es que entre nosotros median las relaciones de hermanasf tros. El Sr. SORIANO: ¿Pero dónde está esa mayoría que no se la ve? (Risas. Rectifican brevemente los Sres. M U R O y marqués del VADILLO. El Sr. AZCARATE consume el segundo turno en contra, pronunciando un elocuente