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A B C MARTES 20 DE JUNIO DE i 9 o5. PAG. 4 ¡as causas de las dos crisis y JOS presupuestos del Estado anteriores. El Gobierno- -prosiguió diciendo- -ha querido que continúen estas Cortes sin funcionar; que continúe á todo trance el Gobierno que se llama del partido conservador, sin contar con ese partido. Prosiguió afirmando que el régimen parlamentario había sido herido premeditadamente por el actual Gabinete. Y luego preguntó si era compatible con el el régimen constitucional prescindir délas Cortes, cuando más graves acontecimientos reclaman que estén abiertas. Terminó diciendo: Ya que no habéis tenido la fortuna de morirá tiempo, debéis abandonar ese puesto antes de que el régimen sufra, se desprestigie y muera. (Grandes muestras de aprobación) El señor ministro de GRACIA Y JUST 1 C 1 A contestó al Sr. Gullón y aseguró que las pretendidas vulneraciones á la doctrina constitucional, son hijas déla fantasía. Las dos crisis, á juicio del Sr. ligarte, están explicadas en la diversidad de pareceres de los ministros de aquellos dos Gobiernos, y añadió luego que no comprendía los apresuramientos porque se abrieran las Cortes, puesto que en los días que llevan abiertas, ninguna iniciativa, nada útil habían intentado las oposiciones. Replicó el Sr. GULLÓN que hacían lo que el Gobierno les obligaba á hacer. Entre los murmullos y las interrupciones al ministro, se oyen voces que dicen: ¡Que calle ese ministro! Prosiguió el Sr. Gullón diciendo que no era posible discutir con un Gobierno tan falto de memoria como sobrado de desenvoltura, y que pretendiendo ser parlamentario es más retrógrado que sí fuera carlista. El Sr. Gullón recordó, leyendo unos párrafos, los dos mensajes en que los liberales pidieron la apertura de las Cortes. El secreto de que esas Cortes no se reunieran consistía en que no contaba el Gobierno con la mayoría de Maura. Rectificó el Sr. UGARTE y dijo que está convencido de que la acción del Parlamento es inexcusable y que el Gobierno es parlamentario y ha nacido de Ja mayoría. (Risas. ¡El Gobierno muere de esa mayoría! dicen varios senadores. El general LINARES usó de la palabra apenas acabaron los rumores, que se centuplicaron y alcanzaron las proporciones de un alboroto cuando al decir, para explicar la crisis en que intervino, que como era asunto muy delicado, tenía que hacer equilibrios y temía que se Je fuese la cabeza Le contestó el Sr. COBIAN que tales reticencias eran peor que hablar claro. ¡Fuera! ¡fuera! gritan, entre otros, los Sres. López Mora y Dávila, á quienes responde el Sr. Cobián con energía. Proseguía el general Linares, interrupía el ministro de Marina, y se repetían los tumultos y el vocerío sin que pudiera oirse la campanilla presidencial. Aludiendo después el general LINARES á la causa que motivó la retirada del Sr. Maura, dijo que no fue por el nombramiento de una persona, sino porque esto representaba que no tenía la confianza de la Corona. Y añadió que el Ministerio Azcárraga vino amparado por la Monarquía. Otra interrupción del ministro de Marina, y prosiguió el general Linares después de recomendar calma al Sr. Cobián. Manifestó que el Gobierno Azcárraga entendía en ese punto que los ministros debe i refrendar los decretos del Rey, y el Gabinete Maura creía que deben someterse las propuestas á S. M A su juicio, la interpretación dada por el Sr. Maura al art. 49 de la Constitución es la verdadera, pues de otro modo serían los ministros secretarios de despacho. Terminó diciendo que el Sr. Maura se fue porque le faltó la confianza de la Corona, no por cuestión de personas, como lo prueba el hecho de haberse presentado, para el nombramiento de jefe del Estado Mayor Central, el escalafón de tenientes generales, exceptuando aquellos que se manifestaron hostiles al proyecto del cual llegaron á decir que anulaba á la Corona. El Sr. COB 3 AN protestó de que en aquel nombramiento hubiera algo que no fuese perfectamente constitucional, y después de demostrarlo con la interpretación del art. 49 de la Constitución y el art. 6. de la ley Constitutiva del ejército, expuso que era necesario explicar el porqué de la crisis pasada. El Monarca, dijo, tiene iniciativas con arreglo á la Constitución. Nada extraño es que el Rey haya disentido de sus ministros en el nombramiento de jefe del Estado Mayor Central. Para apoyar sus argumentos, -citó los artículos 52, 53 y 54 de la Constitución, y el artículo 6. de la Ley constitutiva del Ejército. Censuró que el general Linares excluyera unos cuantos nombres de la lista propuesta á S. M. y con tal motivo protestó vivaníente el general, y se promovió otro tumulto. Y otro en seguida al manifestar el ministro de Marina que el general Linares podrá significarse en los campos de batalla, lo que airadamente califica el aludido de acto de recoger los rumores del arroyo. Explicó el Sr. Cobián su frase, que no tenía otro alcance que el de significar la mucha pericia que podría tener el general Linares en los campos de batalla, aunque ninguna es la interpretación constitucional. El ambiente se había ido caldeando; las noticias de que la discusión era empeñada en el Senado, llevaron á buen golpe de diputados, que se fueron situando detrás de los escaños. Rectificó el m 4, ftistB 3 K, de MARINA, insistiendo en su opinión y en la interpretación constitucional, sin que dejasen de oirse voces al final del discurso. Luego habló el general AZCÁRRAGA: Con tono reposado y lento explicó la crisis del 14 de Diciembre, con todo el proceso y su opinión cuando fue llamado á consulta acerca de la solución. Recordó el Consejo celebrado para dilucidar si debían ir á las Cortes; la mayoría opinaba en sentido afirmativo. Continúa diciendo que cuando le preguntaron si contaba con la mayoría, contestó que, en caso contrarío, se marcharían del Gobierno. En cuanto al asunto del nombramiento de jefe del Estado Mayor Central, dijo que se deben respetar todas las atribuciones del Rey. La sesión, desde este momento, fue perdiendo interés. El ministro, de MARINA refirió cómo le fue ofrecida la cartera de Marina; protestó de su monarquismo é insistió en afirmar que de cinco días que llevan de vida las Cortes, nada útil ha podido hacerse por la actitud de las oposiciones. Protestó el conde de E S T E B A N COLLANTES, se apaciguó el tumulto y comenzó el desfile de diputados. Acabó el Sr. Cobián de referir su gestión política, aludió al Sr. Aguilar de Campóo, este senador protestó con frase viva que luego explicó brevemente, quedando terminado el incidente, y ya con la asistencia de muy pocos senadores y escaso público, habló para alusiones el Sr. Esteban Collantes. Al afirmar que la labor que se hubiera podido hacer, y que no se ha hecho por culpa del Gobierno y repertir sus ataques á éste, le rogó el presidente que no distrajera el debate. Preguntó el conde de Esteban Collantes cuánto tiempo tenía para hablar, y al cabo prosiguió haciendo también un poco de historia de las dos crisis últimas. Se levantó la sesión pública, y el Senado se reunió en secreta para tratar asuntos del Go- i bierno interior. Ecos del gran mundo A yer, á las once y media, en la iglesia de San Jerónimo, se celebró la boda de lat joven y linda Srta. Sofía Ruiz y Pelayo con el f marqués de Amboage. La iglesia, artísticamente engalanada con 1 claveles y rosas blancas, ofrecía un aspecto ad- mirable; á los acordes armoniosos de una Marcha nupcial, llegaron los novios al altar, seguídos de numeroso y selecto acompañamiento. Apadrinaron á los contrayentes la marquesa viuda de Amboage y D. Alfredo Ruiz del Castillo, padre de la novia, y fueron testigos, por parte del novio, los Sres. Navarrorreverter, D. Lorenzo Fresneda, D. Juan Gamis y D. Balbino Fernández, y por la novia, los marqueses de Alonso Martínez y Bellamar y D. Julio Salazar. Es imposible, por la falta de espacio, dar nombres de los muchos concurrentes al acto. ñ o r la tarde, en el frontón Jai- Alai, se veri ficó el festival anunciado á beneficio del asilo de Huérfanos de San Blas; en él tomaron parte muchos de los socios del Club Sport Vasco. En primer lugar, se jugó un partido á 5o tantos, entre dos bandos: azul y rojo; formado éste por los Sres. Uhagón y Toda, y aquél por ¡os Sres. Solano (D. Carlos y D. Ramón) ganaron los rojos. Después se jugó una quiniela á seis juegos, componiendo los bandos: j (Rojos. Toda y marqués de la Scala. 2. (Azules. Uhagón y marqués de Romero de Tejada. 3. (Negros. D. Ricardo y D Enrique Lacasa. 4. (Amarillos. Bueno (D. M. y Solano (D. C) 5. (Verdes. D Carlos Ángulo y Castillo (D. F 6. (Morados. Sres. Solano (D. R. y D. J. M. Suspendida la lucha por falta de luz, quedaron vencedores Bueno (D. M. y Solano (D. C) que componían el bando amarillo. Todos los jugadores fueron muy aplaudidos. A presenciar la fiesta acudieron S. M c! Rey, SS. AA. las infantas doña Isabel y doña Eulalia y el infante D. Alfonso. La concurrencia fue numerosísima y muy distinguida. p n la parroquia de San José se celebraron ayer solemnes honras fúnebres, organizadas por la Asociación de caridad Talleres de Santa Rita, en sufragio de S. A. R. la malograda princesa de Asturias y de otras socias protectoras fallecidas durante el año. Al acto, que estuvo concurridísimo, asistieron la Junta directiva de la Asociación y las marquesas de Perijáa, Montehermoso, Pazo de la Merced, Mochales, jura Real, Mesa de Asta, Luque, Albaserrada, Casa- López; seño- ras y señoritas de Cos- Gayón, García Torres, Lachambre, Cendra, Noeli, Irisarry, Martí- nez, García Tuñón, Alba, Ortega y Munilla, í Luca de Tena, Figuera, Calleja, Pruneda, Perales, Bascaran, Fesser, Erausquin y otras muchas que indieron el piadoso tnbuto á sus compañeras de Asociación. C s difícil dar una idea de la gran fiesta con que la marquesa de Villalba ha obsequiado á muy buena parte de la sociedad aristocrática; la falta de tiempo y espacio nos lo impiden. A la fiesta, celebrada el domingo, asistieron muchas damas, luciendo ricas toilettes. Recordamos entre ellas á las duquesas de Noblejas y Tirnnnmiin mnirrrínili