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SIAÑO TRES. NUMERO 160. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. las sesiones con un presupuesto más barato que el anterior; hubiera rechazado los aumentos de Guerra y de Marina como Jos rechazó cuando hacía oposiciones á la Presidencia; hubiera buscado el superávit en la economía de los gastos y no en el refuerzo de los ingresos; hubiera reproducido sus proyectos monetarios; hubiera retirado de las Cortes la amenaza de Concordato vaticanista, que amplía lo que él mismo llamó excesivo desarrollo de las Ordenes religiosas, y entonces habría podido cerrar los labios á la gala oratoria y abrirlos á la risa satisfecha, para burlarse de la hostilidad sorda de la mayoría, de los votos adversos de comisiones y vicepresidencias, y hasta del protectorado agresivo del Sr. Maura, protector á la manera de los patricios romanos, que patrocinaban á su clientela humillándola. Habría vencido en las Cortes, sin que le embarazase la escasa palabra propia ni le abrumase la magnitud de la ajena. Lo que no se puede hacer impunemente es llegar de vacío, sin palabra que entretenga ni hechos que persuadan. El Sr. Presidente del Consejo, avaro del Tesoro público cuando otros lo asaltaban, se parece á aquellos hijos que regatean á su padre el gasto del caudal porque lo reserve para despilfarrarlo ellos cuando lo hereden. Es verdad que el nuevo presupuesto aventaja al anterior como obra de estudio y habilidad. Halaga y favorece á ciertas clases, pero dando una vuelta más á la muela, que estruja á otras clases. Y no es la última fórmula de la ciencia económica eso de llenar el bolsillo Jerecho vaciando el izquierdo, como si ambos no pertenecieran al mismo chaleco. ¡Desp adada ironía la de llamar presupuesto de reconstrucción al que reconstruye con escombros de la casa que arruina! No prometía eso la leyenda del señor Villaverde: y en ello está su debilidad mortal, y no en los dimes y diretes de las discusiones, ni en las minucias chismosas de la politiquilla, ni aun en la falta de verbo elocuente á la cabeza del banco azul. Esta es crisis de la palabra incumplida. Y es la crisis más honda y de mayor trascendencia para el crédito de los políticos y la seriedad de la política. 3 MADRID, 19 D E JUNIO DE 1 9 o5. NUMERO SUELTO, 5 CENTS. nica debe registrar. Largo período de meditación y de vigilante consulta con la almohada precedió al arranque del batallador republicano... Aquí el cronista duda: ¿será batallador el adjetivo que á Nakens conviene ya? Recordemos que le monopolizó el señor Romero Robledoy que hoy lo usufructúa casi exclusivamente el Sr. Soriano (D. Rpdrigo) J o. JVake s es, ó ha querido toda su vida ser algo más que batallador: JVakens ha querido ser revolucionario, y en esta bella postura, tremolando la bandera roja, ha pasado veinte ó treinta años, ha bandera se le ha ido achicando hasta el punto de trocarse en algo semejante al pañuelo con que el presidente ordena tocar á banderillas de fuego. Na ens una vez más tocó anteayer á banderillas de fuego, en vista de que los republicanos siguen usándolas de las frías, y anos han sido, vanos serán sus esfuerzos. Esa pólvora parece, en definitiva, mojada. También Antonio Fuentes, el hombre estatua, el gladiador favorito del público, quiso ayer mostrar sus opiniones con valiente alarde. Untes que él, el matador Limiñana había brindado un toro al palco regio. Después lo hicieron Machaquito y Cocherito de Bilbao. La reserva de Tuentes, republicano, según se decía en la plaza, fue objeto de grandes comentarios. Pero semejante actitud, que aun los mismos dinásticos juzgaban con mesurada benignidad, sólo duró hasta el último toro. En el último toro pidió el público que parease Tuentes, y el sublime banderillero brindó las banderillas al palco regio y recibió un regalo como sus colegas. ¿Qué habremos de pensar ante estas dos actitudes de estos dos grandes artistas del vivir? El cronista no hace más que apuntarlas como dos síntomas. Coméntelas quien guste. ENE LA CRISIS DE LA PALABRA K J o es la palabra oratoria signo único de la aptitud política, ni título bastante por sí solo para la jefatura de un partido ó de un Gobierno. Alcalá Galiano, el tribuno déla primera generación constitucional, nunca pasó de ser ministro de la clase de tropa cuando algún general, parlamentario mudo, se dignaba acogerle bajo su presidencia. Ríos Rosas, con su palabra avasalladora, fue siempre vasallo de O Donnell. Rivero, con su palabra impetuosa, fue, cuando más fue, uno de los lugartenientes de Prim. Marios, con su palabra hermosamente ática, anduvo siempre á las órdenes, ya de Ruiz Zorrilla, ya de Sagasta. Y no hay que citar ejemplos vivos. Tratando seriamente la política, parece bien sacar ideas y esconder personas, y excusar, cuanto se pueda, el manoseo del santoral de los hombres públicos. ¿Y por qué los príncipes de la oratoria no rebasaban la fila, y era la lengua no más que vocero del Poder, ejercido á veces por seres inferiores? Porque la elocuencia propaga la fe, y luego el oficiante preside la iglesia. Y aquellos predicadores elocuentes en el pulpito, no sabían oficiar en el presbiterio. La palabra forma las sectas y los partidos, pero la acción los dirige. Y es que en el escenario político, como en el escenario teatral, la acción, los hechos valen y convencen más quj eJ diálogo, y una idea, con ser inmaterial, pesa más que diez gruesos tomos del Diario de las Sesiones. Mendizábal, Bravo Murillo, Moyano, no fueron ciertamentente Demóstenes, Cicerón ni Mirabeau, y sin embargo, por lo que hicieron viven en la historia y presiden en estatuas al pueblo de Madrid. Aplicando el cuento á lo presente, el Gobierno actual está en el período agónico, prolongado sólo por cuidados de los herederos, que temen las complicaciones de la herencia. Y dicen que muere porque su presidente no es el hombre de palabra eficaz que piden las necesidades de un Gobierno parlamentario, y por ello tiene miedo, ya que no sea horror, al régimen. Pero ¡ah! se olvida que sin esa espléndida dote de la naturaleza llegó el señor Villaverde á ser el consorte administrativo de Silvela, y gran potencia de la política y esperanza de laregeneración financiera de España. N o la afasia no es enfermedad mortal. Padeciéndola, muchos gobernantes se han entendido con el país. La muerte no viene ahora de falta de palabra hablada; viene de otra falta de palabra: la palabra prometida. Hubiera el Sr- Villaverde inaugurado OTA DEL DÍA. DOS DESFILES. Por la mañana desfilaron seis coches. Por la tarde, tres rail. Dos de los del primer desfile eran furgones fúnebres, negros, muy negros, viejos, desvencijados de tanto acarrear carga humana a) cementerio. Arrastrábanlos negros caballos, cuyas gualdrapas, ultrajadas por el tiempo, eran más bien digna mortaja de los famélicos cuerpos que cubrían. Cada carroza llevaba un féreEUGENIO SELLES tro, también negro, ¡todo era negro! como lo es el olvido y como es la tacha que cae sobre la ingrata generación que olvida á los grandes QESTOS Y MUECAS hombres, cuyo genio la ilumina y Ja iluminará T FUENTES siempre. Ni una flor sobre los ataúdes Ni una señal Si se atiende á la estética pura debiera decirse Fuentes y Nakens, porque Tuentes que pregonase la valía de la conducción. Por toda escolta cuatro coches en cuyo interesulta mucho más ameno y su repertorio es ocultaban discretamente unas almas piamás variado. Pero sean JVakjins y Fuentes rior seque lloraban á los maestros y á la indifedosas, ó sean Tuentes y Nakens, ambos son dos rencia universa! cultivadores de eso que dicen el gesto bello. Y así desfiló calle de Alcalá arriba el tétrico Nakens anteayer, Tuentes ayer han adop- cortejo, sin más saludo aparente que una bantado dos interesantes actitudes que la eró- dera nacional que se izó, no á media asta en