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ABC. higiénica, en lo que se leíiere á df ikución de habitaciones, desagües, v milación, etc. De este modo, todos, chicos y t? ndes, podrían ir comprendiendo lo que debe ser la casa, aprenderían á amueblarla modesta pero cómodamente, y es indudable que poco á poco la salud ¿todos mejoraría, aumentando el buen humor, que destierra los malos humores. Mediten acerca del particular cuantos se interesan por estas cuestiones; construyanse ó dibújense casitas pobres unas, 3O ¡8 DE JUNIO DE. 1905. PAG. 6 l? do puede concebirse la clásica santidad del hogar. Actualmente, por desgracia, no pocos hogares recuerdan la casa de muñecas de ittsen... MANUFL DF TOLOSA LATOUR 1 O S E X A M E N E S En aquellos tiempos míos de estudiante, el Auto de Repelón parecía acabado de escribir. C si todos los muchachos de la Univer- verdaderos exámenes, con sus tres jueces togados detrás de la mesa vestida de etiqueta, la silla del examinando de espaldas al público, el bedel á la puerta y el gusanillo roedor en las conciencias. ¡Junio! Por ir yo una vez en diez años á la verbena de San Antonio, estuve á punto de que me cristalizaran en Derecho Penal. Los buenos empeños del Santo me salvaron, sin duda. ¿Concebís vosotros un mes de Junio sin examenes? Junio era un Gargantúa de ancho é insaciable gañote, que se tragaba estudiantes jugadores, andariegos, distraídos ó simplemente abúlicos. Mirado Junio desde los primeros días del curso, no le temíamos los estudiantes; contestábamos con el si tan largo me lo fiáis del Burlador, á las amenazas del suspenso. Mirado Junio desde los últimos días de Mayo, desgobernaba las tripas, convertía en epilépticos á los nerviosos, exaltaba á los flemáticos, desequilibraba á los sanguíneos y corroía las entrañas de los biliosos. ¡Junio! Café á pasto, el reloj sobre la mesa y un programa, un libro, un quin que. Velocidad, treinta páginas por hora. Actualmente no se examinan en Junio los alumnos oficiales. Y sabrán ahora más de libros los estudiantes; pero nosotros, los de mi tiempo, sabíamos más de vida, ¿verdad? Como que vivíamos ocho meses y estudiábamos uno. V. RG. Lio COLCHERO NA PRINCESA DE METTERNICH ESPAÑOLA El principe Clemente Wenceslao de Metternich, heredero de la ilustre casa de losMetternich- Winnebourg, que tiene el ducado de Parblar en Sicilia y la Grandeza en España desde 1818, ha pedido la mano, que le ha sido concedida, de la bella señorita Isabel de Silva y de Carvajal, condesa de Castillejo, hija de la duquesa de San Carlos y del difunto marqués de Santa Cruz, D. Alvaro de Silva Bazán y Fernández de Córdoba, oficial que fue de nuestra Armada. La boda se verificará el próximo otoño, y entonces habrá una princesa de Metternich española muy bella, muy elegante y con las más nobles cualidades. El título de princesa de Metternich evoca el recuerdo de una de las notabilidades femeninas más ilustres de la Europa del siglo xix, el de aquella famosa embajadora de América en Francia durante los días más brillantes del segundo Imperio. Se llamaba, ó mejor dicho, se llama, porque vive todavía, Paulina de Sandor, y estuvo casada con el príncipe Roberto, que murió en Viena el año 1895. Se casaron el año 1856, cuando ella tenía veinte años, y poco después fueron á París con la representación oficial de su país, y ella fue uno de los astros radiantes de las Tullerías. Era de una elegancia exquisita é im puso muchas modas, entre ellas la del flequillo sobre la frente en el peinado, para ocultar la suya, que no era muy perfecta. Sus bailes, sus banquetes fueron notabilísimos, y fue de las que pusieron más COFRECILLO QUp LA COLONJA Y LA CÁMARA DE COMERCIO ESPAÑOLAS DE PARÍS HAN REGALADO A S. M. EL REY lujosas otras, cómodas todas, haciendo entrar por los ojos las ventajas de la higiene, que no es cara como muchos creen, sino modesta, sencilla, adaptable á todas las necesidades de los hombres, con un poco de buena voluntad. En esos modelitos que propongo, los obreros verán cómo pueden llegar á poseer una vivienda suya en las afueras de las poblaciones; los intelectuales estudiarán prácticamente los medios de que la casa donde nacen los hijos y donde mueren los padres, se convierta en lugar sano, amable, nido de tiernos y duraderos afectos, pues sólo con la higiene al sidad éramos republicanos. Encajaba bien el dicho de Lamartine de que la libertad reside en el espíritu de los jóvenes; el carlismo se ocultaba como una vergüenza. Había en la Universidad fe en las ideas y corrían aires de fronda. El mágico Enjolras de Víctor Hugo turbaba aún las imaginaciones juveniles Gavroche, el muchacho descamisado, era un ideal. Zorrilla vivía en París. Quinientos alumnos había matriculados en el preparatorio de Derecho. Creus y Encinas operaban. Camús y Bardón vivían. Sublevábase la gente alguna que otra vez, y, sobie todo, había exámenes,