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A B C. SABAPO 17 DE JUNIO DE ii,o5. PAG. 9 Termjna su rectificación protestando d é l o s conceptos que le ha atribuido e! S r Villaverde. El señor presidente del C O N S E J O rectifica también brevemente. E S r D A M O S S A L V A D O R interviene en el debate. El Gobierno, dice, está en ese banco por dos puerilidades: la primera, p o r pretender que se le eche p o r una votación, y la segunda, p o r la candidez de la mayoría que quiere que se vaya y no desea darle gusto. Sostiene luego que el S r Villaverde carece de mayoría, y concluye aconsejando al Gobierno que abandone el P o d e r El S r U G A R T E asegura que el Gobierno se encuentra con salud completa, (El señor T avarroireverterrEn último g r a d o de tisis. y tiene confianza en que dará solución á t o d o s los problemas pendientes. Termina asegurando que el Gobierno no se irá mientras no vote en contra la mayoría. Rectifican ambos o r a d o r e s El S r Azcárraga se reserva en el uso de la palabra para cuando intervenga en el debate el S r Gullón. Z U R D E N D E L D Í A Se aprueban un dicr tamen relativo á transferencia del presupuesto del ministerio de Agricultura, y o t r o acerca de la comunicación del ministro de H a cienda referente á la autorización para modificar la legislación sobre los delitos de contrabando y defraudación. Se da lectura de tres proposiciones de ley: una de! S r Barnuevo, sobre supresión de artículos del C ó d i g o penal; otra del señor marqités de Estella, sobre concesión de bronce para el monumento del general Martínez Campos, y otra del señor marqués de M o n t Roig, relativa á la ley d e canalización del E b r o Se levanta la sesión á las seis. El S r S O R I A N O Pues entonces y o dejo esa cuestión á la minoría, que seguramente demostrará ese espíritu revolucioriarip tenebroso para marchar derechos á la revoltición. (Risas. Ya tienen, pues, expedito eL camino para marchar con rapidez, y yó no quiero ser obstáculo á esa marcha, p o r q u e á veces los obstáculos son atropellados p o r los automóviles. Esos obstáculos son unas veces b u r r o s y otras Gobiernos. (Risas. El S r N O Ú G U E S anuncia una interpelación sobte el asunto del Romeral, pues no quiere, dice, que la maledicencia se cebe en el S r Romero Robledo. Contestan brevemente los niinistros de A g r i cultura y Hacienda y después de una pregun- ta del S r Pérez del T o r o éntrase en el r R D E N D E L D Í A Continúa el debate cobre la proposición del S r M u r o El S r C O B I A N es el encargado de contestar al diputado republicano. Niega que el Gobierno actual sea faccioso; explica la intervención de la Corona en la vida del E s t a d o y explica la caída del Gobierno que presidía el S r M a u r a p o r el nombramiento del general Polavieja para la jefatura del E s t a d o M a y o r central. Afirma que las disidencias del partido liberal son las que han impedido que éste recogiera la herencia del S r M a u r a Explica las vicisitudes del Gobierno que presidió el general Azcárraga, y afirma el o r a d o r que él se opuso siempre á la apertura inmediata del Parlamento. El S r Lacierva pide la palabra. La última crisis surgió p o r apreciar de distinto m o d o los ministros si se debían abrir ó no las C o r t e s El señor conde de R O M A N O N E S ¿Qué dicen á esto los Sres. Lacierva, l i g a r t e y marqués del Vadillo? El S r L A C I E R V A Ya he pedido l a p a labra Insiste el ministro de M A R I N A en sus ar- gumentos, y p o r lo que atañe al presupuesto de su departamento, expone que consideraba de t o d o punto indispensable proceder á su estudio y, especialmente, al de la reconstitución de la Armada, antes de comparecer ante la r e presentación nacional. Niega que haya infracciones constitucionales p o r no haber presentado los presupuestos ni las leyes fijando las fuerzas de mar y tierra antes del i. de M a y o El S r L A C I E R V A empieza manifestando que no se vea en lo que va á decir ataques de ningún género para el G o b i e r n o Asegura que en un Consejo de ministros se acordó presentarse inmediatamente á las C o r t e s Entonces no era todavía ministro el señor Cobián; pero estoy autorizado p o r el propio general Azcárraga para decir aquí que el señor Cobián es muy flaco de memoria, pues no se opuso á aquel acuerdo y entró á formar parte del G o b i e r n o (Sensación. El S r C O B I A N Ya demostraré que eso n o es así. El S r L A C I E R V A M á s adelante fué cuando se opuso el S r Cobián á dicho acuerd o y dijo que cuanto más se retrasase la apertura del Parlamento, más se retrasaría el advenimiento de los liberales. (Grandes rumores y protestas en las minorías liberales. La mayoría de los ministros acordó acudir á las Cortes, y el S r Cobián dimitió. Al día siguiente fué cuando el general Villar escribió la famosa carta anunciando su dimisión y cuando se produjo la crisis. El ministro de M A R I N A E n frente de lo expuesto p o r S S afirmo categóricamente que en el despacho de mi casa dije al general Azcárraga que era enemigo de ir á las C o r t e s E n varios Consejos de ministros expuse tambie n esta opinión, y recuerdo que varios compañeros que no pensaban así me düeron aijte las ra; zpnes que expuse: (tNos ha- cóiivencido: usted. El S r M U R O E s t o es un juicio oral, con testigos y t o d o El S r C p B l Á N añade que la fiereza de! S r Lacierva en acudir á las Cortes, flaqueó algo al entrar á formar parte de un nuevo G o bierno que no lo consideraba o p o r t u n o (Bien en algunos lados de la Cámara; los S r e s Gasset, Cavestany y Silvela (D Eugenio) aplauden. El S r L A C I E R V A manifiesta que nO tiene nada que añadir á lo que dijo antes. Le extraña que pensando como dice el señor Cobián, entrara á formar parte del Gobierno del S r Azcárraga, que se proponía comparecer cuanto antes en el Parlamento. Rectificanueyamente el ministro de M a r i n a El S r M U R O C o m o esto se l) a convertid o en un juicio oral y algunos de, los testigos, como el marqués del Vadillo, no han declarado todavía, estimo que deben hablar antes que y o El S r R O M E R O R O B L E D O E s t o no es un juicio oral; está pendiente de debate una proposición y reglamentariamente n o piiedo obligar á nadie á que hable antes que S S á menos que la proposición se convierta en interpelación. Accede á ello el S r M u r o Se suspende ej debate y se acuerda c o r r e r las escalas para las vacantes que hay en la vicepresidencia de la Cámara, y se fija en el orden del día la elección de cargos de la M e s a y co misiones y la reunión de secciones. Se levanta la sesión á las seis nienos cuarto. EN LAS CALATRAVAS A yer tarde, á las cinco y media, se celebró la solemne ceremonia de cruzar caballero de la O r d e n militar y religiosa de Calatrava al infante D Alfonso de Orleans y de B o r b ó n S M la Reina llegó al templo después de las cinco, precedida de batidores de la Escolta Real. Doble fila de alabarderos se situó á la puerta de! templo, cuatro guardias en el altar mayor y uno en la puerta del coro bajo, en el que estaba la Real familia. El templo había sido adornado suntuosamente; cubría el pavimento la alfombra de! salón de embajadores del palacio de Aranjuez; en el altar mayor había más de sesenta luces, y en t o d o el templo unas setenta arañas. Las paredes estaban cubiertas con paños rojos galoneados de o r o Las augustas personas asistieron á la ceremonia desde e! coro bajo. S M el Rey llegó momentos antes de la hora fijada. Vestía uniforme de gala de las cuat r o Ordenes militares; con él llegaron S A e! infante D Carlos, de general de brigada, y el infante D Alfonso, vestido de levita. Los acompañaban el genera! Pacheco, e! conde de Aybar y el marqués de la M e s a de Asta, y como caballerizo el S r P e ñ a r r e d o n d a Hizo los honores lá música de A l a b a r d e r o s El Rey entró bajo palio y se trasladó á la Sala capitular, adonde fué también el infante D Carlos y en la cual se vistió el uniforme de Alcántara. Hechas las presentaciones, la Reina y las infantas, con las damas de la corte, ocuparon la tribuna dispuesta, y S M el Rey se sentó en el sillón abacial. Constituido el capítulo, el secretario de la O r d e n S r M o r a l e s de Setién, leyó la Real cédula. El Rey hizo, con voz clara, la pregunta de si era aceptado como hermano el caballero neófito. Después le fué colocado el hábito, y en seguida dio el doble abrazo á S u Majestad y á los demás caballeros, prestando juramento de fidelidad. D e maestro de ceremonias actuó el S r P o r tillo. F u é padrino de! Infante el marqués de A y e r b e e ciñó la espada e! S r Portillo, ayudado de! marqués de la Romana y le calzó la espuela el marqués de Laurencín. GONGRESO LA SESIÓN DE AYER -E n el banco azul los S r e s Cobián, Besada y Cortezo. Las tribunas muy animadas y en los escaños pocos diputados. A p r o b a d a el acta de la sesión anterior, jura el cargo de diputado el S r Arias de M i r a n d a Formulan preguntas varios diputados, y el S r S O R I A N O hace uso de la palabra. Yo creía que el Gobierno estaba muerto; pero me convenzo de que está embalsamado. (Risas. El ministro de Hacienda no ha acudid o á la Cámara; p o r lo visto está en la fresquera. (Grandes risas. El S r R O M E R O R O B L E D O ruega al orador que concrete sus preguntas, pues no le ha concedido la palabra para regocijar al Congreso. Él S r S O R I A N O ¿Cree S S. que se puede tomar en serio á este Gobierno? Hace varios ruegos al ministro de Hacienda respecto á un expediente de la Albufera; al de Gracia y Justicia sobre la política de Carcabuey y el acta de Nueva Carteya, en que intervino el famoso J aíón pelao. El S r R O M E R O R O B L E D O Ruego á S S que concrete; no tengo gana de ir á Córdoba ni á Carcabuey. Entáblase un vivo diálogo entre la Presidencia y el orador, y éste anuncia q u e quiere hablar de la carta dirigida p o r el Rey al cardenal Casañas. El S r R O M E R O R O B L E D O S S hablará con arreglo al Reglamento. El S r S O R I A N O Yo quiero hablar de ello, sea como sea. ¿Quiere S S que nos pongamos de acuerdo? El S r R O M E R O R O B L E D O ¡Vamos! (Risas. El S r S O R I A N O Ya que no lo hacen los republicanos de la minoría, cuyo deber era discutirla... E l S r S A L M E R Ó N Se discutirá.