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A B e. SÁBADO Í 7 D E J U N I O DE IQO 5. P A G 6 mo que ellos empleari Gori un canto en los- morros se darían p o r tener tanta gracia! sirve muy bien para transparentar sus pensamientos. C o m o todo artista d e conciencia, López Silva, en vez d e d i luir, sintetiza, condensa, recorta, condición indispensable para que la frase llegue á hacerse popular. La maña picaresca, d e la mejor cepa castellana, con q u e a v e c e s sabe escamotear un consonante desvergonzado sustituyéndole p o r otro inocente, para que el público, su público adivine lo q u e está clarísimo y se las eche de vivo y alardee d e pupila, es un recurso del cual usa sin abusar. P o r lo mismo que en este género no tiene rival y que en el libro Gente de tufos hay unas cuantas composiciones d e tanta fuerza como las jácaras y los romances picarescos d e nuestros mayores clásicos, cuantos estimen d e veras á López Silva han d e lamentar q u e tan gracioso poeta incurra en la debilidad d e e. scx hn sátiras como una embutida en este volumen y firmada por Juan Carranza. Y o creo que, en efecto, ese romance lo escribió Juan C a rranza mientras L ó p e z Silva dormía la siesta. Quitado esto, el libro no tiene p e r o y merece lograr el mismo éxito q u e los anteriores. F N L. V t 1 ir r i 1 -j- i- Víiw. an 1 i. t r. i A: Jrt l J 5 Í i j h EL MOTOR DEL NUEVO GLOBO DIRIGIBLE SANTOS- DUMONT I o t M, Rol Ct C París EL PROYECTO DE ESCUADRA aMuTíum, non multa. p l proyecto d e reforma naval tiene dos partes: el preámbulo, en que se e x p o n e el pensamiento político del reformador; el articulado, en q u e se desarrolla el plan técnico que ha d e servir al p e n samiento político. Dejo para otra vez el preámbulo, y discutiré el articulado, que desde luego declaro prehistórico, es decir, contrario á las enseñanzas d e estrategia naval recogidas en la guerra ruso- japonesa, única q u e hasta la fecha pudo darlas en la materia. Los d o s rasgos d e la reforma prehistóricos son: proyectar una escuadra d e ocho acorazados sin ningún crucero; proyectar una escuadra q u e d e completarse con cruceros, sería d e un entretenimiento eficaz superior á las fuerzas financieras del T e s o r o español. Respecto al primer punto, no podrá decirse que en calidad d e cruceros se dispone deh material d e buques actuales, unas veces cruceros, otras acorazados, y siempre ineficaces. T a m p o c o se negará que el crucero, más barato que el acorazado, ha registrado en su hoja d e servicios estos dos hechos: la división d e cruceros rusa de Vladivostock ha sido la úni- lÍT H ff- ca lección de las escuadras rusas q u e h a hecho algo d e provecho; los cruceros d e los japoneses, por su superioridad r e s pecto á ¡os cruceros rusos, facilitaron la victoria de los cinco acorazados d e T o g o sobre los oc ¿o acorazados de Rodjensvensk y N o creo que después de las batallas del mar d e Japón, haya marino ninguno que no repita, respecto á cruceros, el incesante clamor d e Nelson antes d e T r a falgar: más fragatas. P e r o si está ya clarísimo q u e los cruceros son indispensables, aún está más claro que lo más indispensable es la suficiencia del personal; con un personal suficiente, la derrota rusa no hubiera dejado á los japoneses casi intactos. D a r al pei sonal la suficiencia, es más caro q u e tener buen material; luego hay q u e acomodar con mucho rigor la cantidad d e material á los recursos del presupuesto ordinario, para n o caer en el error mortal (tradicional en España, y al parecer común á Rusia) d e compensar los grandes gastos en buques y en sueldos. de oficialidad y raciones d e marinería con tacañerías en carbón para navegar, en municiones para tirar, y en reposiciones costosas, que acarrean la práctica d e navegación y el ejercicio d e tiro en máquinas y piezas. U n a escuadra d e ocho acorazados p i d e lo menos ocho cruceros acorazados y otros tantos protegidos, y gran número d e tropa menuda, torpederos, destructores, etcétera; es decir, doble casi que la q u e sostiene el Japón con su hacienda más ñoreciente q u e la nuestra y la manutención baratísima. T a l escuadra en España jamás estaría bien instruida, ni siquiera bien pertre chada y refaccionada. Volveríamos á nuestra eterna historia naval. JENARO ALAS A B C DE LA MADRE ALICANTE. EL CRUCERO DE GUERRA LEPANTO VARADO EN U N B A N C O D E A R E N A E N EL P U E R T O D E A L I C A N T E Fot. Cantos r uantas precauciones se tomen en la actualidad respecto d e la alimentación d e los ñiños, son pocas. L a frecuencia con q u e se presentan en la primera