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A B C JUEVES ¡5 DE JUNIO DE 39o5. PAG. 11 e- iaban dentro de las leyes y de los preceptos constitucionales presentando á la aprobación de las Cámaras los presupuestos que leyó en la primera sesión. Nosotros- -terminó el Sr. García Alix- -creemos haber cumpiído con nuestro deber presentando la labor económica que ya conoce el país, labor que interesa á éste mucho más que las discusiones parlamentarias sin finalidad práctica. Ahora la mayoría, cuyo estado, repito, desesmos conocer cuanto antes, ha de decir si acepta nuestro programa ó lo rechaza. El presidente del CONSEJO: Ya ve el conde de Romanones que me apresuro á contestarle y que no me he quitado siquiei- a el uniforme para hacerlo raás pronto. (Risas) No se discuten los presupuestos de 1905, porque éstos han prescrito el último día del año anterior; ahora rigen los de 1904, no porque lo autorice la Constitución, sino porque lo ordena así, y como el presupuesto de 1905 es contrario á los planes económicos que tuve el honor de exponer anteriormente, no me parece justo que la comisión de presupuestos se entretenga en un trabajo inútil. E! conde de R O M A N O N E S Como no me satisfacen las explicaciones del Sr. Villaverde, anuncio una interpelación al Gobierno, sin perjuicio de emplear otros medios. El presidente del CONSEJO: El Gobierno acepta en el acto esa interpelación, y no tiene inconveniente en que S. S. se valga de los otros medios reglamentarios, y puede también su señoría presentar una proposición, si gusta. (Muestras de exírañeza en la Cámara. El conde de R O M A N O N E S Todo se andará; por ahora, con la interpelación me basta. El Sr. ROMERO ROBLEDO: Tiene su señoría la palabra para explanar una interpelación. Así lo hace el conde de R O M A N O N E S diciendo que se trata de una cuestión en laque es preeiso volver por los fueros del Parlamento. Corábate la interpretación que da el Sr. Villaverde del art. 85 de la Constitución. No ve ninguna incompatibilidad entre el presupuesto de 1905 y el leído por el Sr. García Aíix para ¡906, puzs aunque sean distintos, han de regir en períodos diferentes, y por lo tanto no son incompatibles. Desde el momento en que un proyecto es puesto á discirción, pertenece al Congreso; por esta razón, se debían discutir también los presupuestos de 1905; hoy no estamos á 14 de Junio, estamos á 16 de Diciembre de 1904, cuando se discutían los presupuestos de Maura. El Sr. GARCÍA ALIX empieza contestando al conde dz Romanones en voz tan baja que apenas se le entiende. El Sr. SORIANO: ¡Que hable más alto! El Sr. GARCÍA ALIX: He estado leyendo cerca de dos horas y no puedo hacerlo. El Sr. SOR 3 A N O Esa es la voz de la agonía. (Risas) El Sr. GARCÍA ALIX insiste en la teoría expuesta por el presidente del Consejo. Creemos que estamos dentro del precepto constitucional y consideramos como una función de Gobierno el haber leído los presupuestos para el. año próximo, en la primera sesión hábil, y como ya estamos á mediados del año, sería importuno ocuparnos de los proyectos atrasados. El Sr. SORJANO: ¡Eso es una burla! ¿Por qué no habéis abierto las Cortes antes? El Sr. GARCÍA ALIX: No hemos abierto antes las Cortes porque en el primer Consejo de ministros que celebramos, convinimos con nuestro presidente, no comparecer ante el Parlamento hasta no tener terminada nuestra labor económica y arancelaria. Nosotros hemos cumplido con nuestro deber; sí los demás no obran así, allá ellos. El conde de R O M A N O N E S Me extraña mucho el tono de seguridad con que se ha expresado el señor ministro de Hacienda, y yo dudo mucho que sean ciertas las excelencias que S. S. atribuía á ese presupuesto que llama de la reconstitución. A pesar de todo lo expuesto por el señor ministro de Hacienda, no puedo convencerme, ni me convencerá nadie de ello, y esta misma tarde, igual que en la sesión anterior del mes de Diciembre, deben dedicarse cuatro horas á la discusión de los presupuestos de 1905. (El Sr. M O R E T pide la palabra. El Sr. ROMERO ROBLEDO pregunta al Sr. Moret si prefiere aplazar su intervención p? ra mañana, t; n vista de lo avanzado de la hora. El Sr. M O R E T Se trata de una cuestión que, según el conde de Romanones, ataca á las prerrogativas parlamentarias; por lo tanto, estimo conveniente consultar la opinión de las personalidades que se sientan en los diferentes lados de la Cámara. El Sr. ROMERO R O B L E D O Pues queda S. S. en el uso de la palabra para mañanaAcepta este acuerdo el Sr. M O R E T anunciando la presentación de una proposición incidental. Pasa el Congreso á reunirse en secciones. LA SESIÓN DE HOY l5 FINAL DE LA SESiOV DE AYER El conde de R O M A N O N E S ¿Es todo eso compatible con el proyecto de presupuestos para 1905? Bl presidente del CONSEJO: Se conoce que S. S. no ha oído lo que he dicho anteriormente. El conde de R O M A N O N E S Lo he oído, pero temo que suceda lo que con el proyecto de ley de saneamiento de la moneda (risas) El Sr. VILLA V E R D E Aquel proyecto fue retirado por el presidente ác la comisión. He terminado, pues, señores diputados, la exposición de nuestro programa de obierno. que pienso cumplir para servicio de la Patria, del Trono, del Parlamento y del partido; pero antes de concluir, quiero hacer pública mi protesta raás enérgica por el brutal atentado de que fueron objeto en París S. M el Rey y el presidente de! a República francesa, antes de que aluda á ello el presidente de la Cámara. E! Sr. ROMERO ROBLEDO, en elocuentes frases, alude á! a cordialidad de relaciones que existen entre España y Francia é Inglaterra, según se ha demostrado recientemente en el via- e de nuestro Monarca. Tetmlna proponiendo al Congreso pedir hora é S. Ni. para felicitarle por haber resultado üeso de la agtcsión; enviar igual felicitación al presidente de ¡a República francesa y dsr las giacias á las Cámaras francesa, griega, be 1 ga, italiana y alemana, por Jas frases de afecto que dedicaron, con tal moiivo, á nuestro Soberano. El Congreso así lo acuerda por unanimidad. Piden la palabi- a, á un tiempo mismo, el conde de Romanones y el ministro de Hacienda. Al concedérsela el Sr. Romero Robledo al ministro, la pide también el Sr. VILLA VERD E para rogar al conde de Romanones que espere á que el Gobierno se presente al Senado. El conde de R O M A N O N E S Mí pregunta debe ser anterior á la lectura que va á comenzar el Sr. García Alix. Insiste el Sr. VILLAVERDE y el ministro de Hacienda sube á la tribuna, dando lectura á k 3 presupuestos. El resto del Gobierno se dirige al Senado y la Cámara se queda casi desierta, no escuchando al Sr. García Alix más que ocho ó diez diputados. El ministro de MARINA sube á la tribuna y lee, á su vez, el proyecto de ley de reorganización de la escuadra. El de la GOBERNACIÓN también lee varios proyectos. La Cámara está muy animada. El señor conde de ROMANONES hace uso de la palabra, manifestando que desearía que se hallase presente el jeje del Gobierno psra hacerle una pregunta. Ofrece contestarle el Sr. GARCÍA ALIX en el momento mismo en que entra en el salón el Sr. Villaverde. El conde de R O M A N O N E S La pregunta que quería hacer al Gobierno es la siguiente: Puesto que los presupuestos que acaban de leerse son los de 1906, ¿por qué no continúa el Congreso ía discusión que quedó iniciada de los de iqo 5? Oreside el Sr. Romero Robledo. En el banco azul los Sres. Villaverde, Cobián, Besada, Cortezo y marqués del Vadillo. Las tribunas y los escaños animados, n o tándose detrás del banco azul los mismos claros que en la sesión anterior. Aprobada el acta de la anterior, el Sr. Romero Robledo da cuenta, en sentidas frases, del fallecimiento del Sr. Silvela. La hora de la muerte no debe ser la de las alabanzas, sino la de la justicia, y el Sr. Silvela fue uno de los hombres que por sus excepcionales dotes de talento estaba destinado á volar por las alturas. Hace á grandes rasgos su historia política y parlamentaria antes y después de su disidencia con Cánovas, Dice que la desaparición de Silvela presenta al partido liberal- conservador nuevos horizontes y nuevos derroteros. El Sr. Romero Robledo es muy aplaudido, y termina proponiendo al Congreso que exprese en el acta su sentimiento. El Sr. MAURA, con voz enérgica y vibrante, se asocia á las palabras de! Sr. Romero Robledo. Al comenzar á hablar se produce gran expectación en la Cámara. (Empieza diciendo que le asombra más que nada la rapidez con que se elevó, y que no se valdrá de la rastrera y maldecida lisonja para hablar del hombre noble y del político leal. Silvela tenía un corazón grande, desinteresado, generoso, y compartía con sus amigos las amarguras y las dificultades de la política; en estos últimos años, cuando se había retirado ya de la vida activa, era precisamente cuando más intervenía en la política; pero su intervención era desinteresada; se limitaba á aconsejar y á marcar orientaciones. Después de muchos de los párrafos de su discurso y al finalizar éste, es objeto de grandes y prolongadas aclamaciones por parte de la mayoría. El Sr. Villaverde aplaude también y dejan de hacerlo únicamente los escasos diputados que se sientan detrás del banco azul. Los señores marqués de la VEGA D E ARMIJO y SALMERÓN se asocian al duelo de la Cámara en nombre de las minorías que representan. Habla también en igual sentido el Sr. ALBO, en nombre- -según dice- -de la minoría regionalista. (Murmullos de extrañeza. A la hora de cerrar nuestra edición, continúa la sesión. N LOS PASILLOS. Los senadores y diputados délas provincias vinícolas se reunirán hoy á las nueve y media de la noche en la sala de Presupuestos del Congreso. La Comisión de actas del Congreso se reunirá está tarde á las cinco. Antes de abrirse la sesión hay mucho revuelo; menudean los cabildeos. Todo indica que la jomaba de hoy manifestará, con más claridad que la de ayer, lo que reserva el porvenir. Habla Maura al principio de la sesión y sus palabras son acogidas por salvas de aplausos de la mayoría. La actitud de ésta forma completo contraste con la frialdad con que acogió ayer las palabras de Villaverde. E