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l AÑO TRES. NUMERO 155. CRÓI SAL ILUSTRADA. 14 DE JUNIO DE 1905. NUMERO SUELTO, 5 CENTS. cir cuñas y hacer que se desmorone lo que ya descubre hartas renales de ruinaDe esa cuestión ha surgido otra de escasa susbtancia, de imperceptible finalidad, como ahora se dice; pero de carácter curialesco y de índole bizantina, con lo cual reúne las mejores condiciones para encajar perfectamente en nuestra mentalidad, originar discusiones interminables, apasionar los ánimos, justificar actitudes hostiles entre los correligionarios y producir verdadera y aprovechable confusión. Este asunto es el de preferencia y prelación de los presupuestos, que presentó ei Sr. Osma, respecto de los que se halla pronto á leer en las Cámaras el Sr. García Alix. Cuestión de procedimientos parlamentarios, cada cual la entiende, la interpreta á su gustoj y lo mismo puede convertirse en causa de honda humillación para el Gabinete Villaverde, que en pretexto de ruptura de hostilidades para los mauristas entusiastas. Por lo dicho se ve cuan accidentada y llena de riesgos ha de ser desde el día de hoy la temporada parlamentaria. Será acaso corta, pero movidita. Por falta de campo no dejará de haber batalla; por falta de municiones, no cesará el fuego. La incógnita, que hoy empezará á despejarse, será la de los ánimos de los combatientes. MANUEL TRO Y ANO Jtd í a nota más saliente del de ayer fue la en trada triunfal del Rey en Madrid. Espectáculo semejante no se había presenciado en la corte desde hace veintidós años; desde que don Alfonso XI 1 tornó también de un viaje por el extranjero. Nuestro joven Monarca ha sido aclamado con verdadero delirio. Las masas que le aclamaron como Rey simpático, como Rey valiente, siguiéronle hasta Palacio, y hubieran invadido los salones del regio Alcázar ansiosas de expresar más tiempo y más de cerca sus sentimientos, como lo hicieron después de la llegada del malogrado padre de D. Alfonso, si las alabardas no se hubiesen interpuesto formando valla irreductible en la escalera de Palacio. TT emócratas y liberales del Parlamento se reunieron por la tarde, separadamente; pero los discursos de sus respectivos jefes demuestran que esa separación es sólo de momento. La coincidencia es completa, al menos lo parece, tanto al juzgar lo pasado como al apreciar lo porvenir. Si dos no riñen cuando uno no quiere, menos reñirán cuando ambos no tienen afán de pelea. Si la unión es, en efecto, una realidad, muy pronto han de demostrarlo los hechos. Por de pronto, hay una declaración categórica que tener en cuenta: que los elementos democráticos y liberales no aceptan el Poder sin la previa aprobación de los presupuestos. A Dios rogando... El telégrafo anuncia que siguen las negociaciones de paz entre Rusia y Japón, con muy buen deseo de ambas partes... pero que los nipones, impertérritos, se disponen á dar una gran batalla más. Y, por de contado, á ga narla. También anuncia el telégrafo la agonía de Máximo Gómez, el caudillo dominicano 3 quien Cuba libre debe no poca gratitud, porque él fue uno de los hombres que con más tesón defendió la causa de la independencia cubana. í a Asamblea Nacional organizada por los elementos perjudicados por la ley de Alcoholes, celebró ayer sesión con asistencia de más de quinientos delegados, en el teatro de Eslava. Tras de amena discusión, se acordó unánimemente solicitar la derogación de la ley de Alcoholes y su reglamento, y la sustitución con otra ley, basada en el impuesto único y en la libertad de! trabajo, suspendiéndose entretanto las disposiciones vigentes y aplicando la de J 9 de Julio de 1904. T p l general Roca, presidente que fue de la República Argentina, ha permanecido unas horas en Vigo, de paso para Francia. La hermosa ciudad ca o ha hecho al ilustre argallega gentino un recibimiento expresivo y cariñoso, interpretando así el sentimiento unánime de España entera, á la que tanto cariño ha demostrado el que, con méritos legítimos, ha desempeñado felizmente la primera magistratura de aquella República hermana. C í ha sabido la muerte del archiduque de Austria, José Camos Luis, á la edad de setenta y dos años. Estuvo casado con la archiduquesa Clotilde, hija del príncipe Augusto de Coburgo Gotha. T esde luego habrá que reconocer cuanto de combustible hay acumulado en Jas Cortes. De suerte, que si el anunciado incendio no se produce, será porque todas las mechas estén apagadas. Coi. sólo enumerar las materias sujetas á discusión, no cabrá duda alguna respecto de la indicada circunstancia. Si se prescinde del Mensaje de cortesía y gratitud, expresivo del efecto que el viaje del Rey, los agasajos prodigados al Monarca español, el atentado de que fue objeto y las agradables impresiones de conjunto en el ánimo del Parlamento español han producido, todos los restantes obligados temas de debate, aparecen erizados de asperezas ó rodeados de escollos. Los fuierales parlamentarios de don Francisco Silvela, según dijimos hace días, lo mismo pueden ser de puro y frío ritual, que ocasión candente para que se aborde el difícil asunto de la jefatura, levantando la mayoría al nuevo jefe sobre el pavés de sus aplausos. La discusión de las crisis llega envuelta en nubes obscuras, las cuales pueden traer en su seno la tempestad. La circunstancia de no ser precisamente el actual Gobierno el que salió de la primera crisis extraparlamentaria, lejos de favorecer su situación, la empeora; puesto que ha de hacer de defensor de los mismos con quienes quizás se Je intente sustituir. Los tiros de los republicanos, al ser disparados contra el Gabinete anterior, pueden muy bien ir por alto. Serán ruegos curvos, cuyos proyectiles acaso no caigan sobre el blanco á que se debe apuntar. La desconsideración habida con las Cortes, á las que se las ha tenido cerradas más tiempo del acostumbrado, será otro tema de discusión, tanto más peligroso para el Gobierno, cuanto que en esa parte muchos de sus correligionarios se han exp. esado de conformidad con las oposiciones, quienes han protestado en los términos más comedidos algunas, en los más violentos otras; pero en el fondo, la protesta ha sido unánime. El asunto de la carta del Rey al cardenal Casañas, publicada por éste con intencionada imprudencia, traerá también grave cuestión al debate. El Ministerio responderá- ¡está claro! -de ese como de todos los otros actos del Rey; pero, tampoco se halla bien colocado para la defensa. El problema económico será, por último, si á discutirse llega, el que presentará mejores asideros á las disidencias, á las discrepancias; mayores grietas en las filas de la mayoría, por donde las oposiciones encuentren fácil medio de introdu- A TRAVÉS DE LACFRONTERA. INCIDENTE oMICO- IM PERIAL Ocurrió que el primer día de las fiestas imperiales con motivo de la boda del Kronprinz y de la gran duquesa Cecilia, en Berlín, se le fue el santo al cielo á su majestad imperial Guillermo II. Cuando el cortejo de la novia llegó á la entrada de palacio, el príncipe, según orden recibida del Emperador, debía presentar á su futura la compañía de dragones, de la que el joven heredero es capitán. Y, en efecto, el Kronprinz alineó su compañía frente al coche de su novia. Pero el Emperador, en un momento de entusiasmo, olvidó- -jcosa extraordinaria en él! -la consigna que había dado á su hijo. Abrió la puerta del coche, dio el brazo á la gran duquesa Cecilia y pian piano subieron la escalera y se internaron en las salas de palacio. El Kronprinz se quedó con su compañía de dragones sin saber qué hacer. O como decimos en España: vestido y sin novia. Tras de un momento de confusión se volvió á los oficiales y les dijo: -jEstá bueno esto! Su majestad me lleva la novia.