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s K; i iiw Tí. ai ap i- r S j SUSCRIPCIÓN PAGO A N T I C I P A D O POR CADA MES PUBLICIDAD SOLICÍTENSE TARIFAS Anuncios económicos. Reclamos. Anuncios por palabras. Noticias. Informaciones. Administración: 55, Serrano, 55, Madrid N. i55. M A D R I D 14 D E J U N I O D E 1905 España, pts. i,5o. Portugal, pts. s. Unión Postal, 2 francos. Administración; 55, Serrano, 55, Madrid NÚMERO SUELTO, CINCO CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA PETRÓLEO GAL PR E UA CAFE SUPEEIOE, EN GEANO (TUESTE DIAEIO) 5 p e s e t a s kilo. -MAM U E L O R T I Z Teléf. 1.470. Preciados, 4. Comestibles finos Dombadepozosevende. Gran solar cercado afueras, pasa tranvía, se vende ó alquila. Espíritu Santo, 33,3. d. de 1 á 2 MUEBLES Se alquilan, compran, venden y cambian. Hortaleza, 39, objetos de arte, mesas de biliar y dos pianos. 1 5 P a z 1 5 BtBíIIRO al C O M E R C I O é industria; facilidad para el reintegro. A propietarios, con letras aceptadas, se les facilitan cantidades. Caños, 8,6 á 8. PRUÉBENSE LOS CHOCOLATES DE LOS para dar oído á los sordos, por D. V i c e n t e Ruiz, Director del G a b i n e t e acústico, plaza S a n t o Domingo, 8, 1.0 Consulta 10 á 1. Keal p r i v i l e gio. Prospectos gratis. RR. PP. BENEDICTINOS ÚNICO DEPÓSilTO EN MADRID I v H- A ü D Y Cairrera- d e Sa n J erórLimo, 6 ÚNICOS DEPOSITARIOS EN BUENOS AIRES Sres GARCÍA HERMANOS Y CARBALLO, Almacén EL iMPARCIAL, Victoria, 1001 ALCOHOL DESNATURALIZADO PARA QUEMAR, 00 CÉNTIMOS LITRO. PRECIADOS, 9 56 BIBLIOTECA DE A B C CORAZONES HERIDOS 53 Juana Rochemordau, dejsie al lado de un balcón y muy cautivada p o r el paisaje que se ofrecía á su vista, apenas se volvió para contestar al saludo que la dirigían. Alta, muy morena, su abundante pelo negro estaba recogido ...apenas se volvió para contestar al saludo que la dirigían. a semeiante sacrificio como si fuese una cosa natural y corriente? e r a para no pensar en ello. N o debía nada á nadie, y mucho menos á aquellos acreedores, á quienes no conocía. Su hermano no había sido más que un egoísta que la tuvo siempre olvidada, y en cuanto á su cuñada, jamás se habían querido, y si había ent r a d o en la familia fué en contra de su voluntad, y su hermano había sido un solemne majadero al casarse como lo Jiabía hecho. Ricardo trataba en vano de atajarla. Habíase lanzado en la enumeración de sus quejas contra su hermano y contra su cuñada, y experimentaba una satisfacción singular al recordarlas. Además, y según afirmaba, hallaba razones y motivos en el seno mismo de su conciencia que la impedían n í ú. krse en lo que no la importaba. Ricardo se había puesto de pie; permanecí tígLíio c inmóvil, luchando consigo mismo para conservar su calma habitual. M i raba á su tía lo mismo que se mira á nn niño que se ensoberbece y que no deja lugar á los razonamiento Estaba callado, p e r o en su interior se agitaban su amor filUl, su orgullo y su espanto ante el porvenir. ¿No era aquello un í íAra esperanza que desaparecía? Cuando su tía comenzó á acusar á su madre, quiso p r o t e s t a r de nuevo, pero la cruel anciana no le escuchaba ni le oía. Entonces cogió su sombrero y exclamó, saludando: -A d i ó s tía; dispénseme usted que la haya molestado. Al decir esto, dio varios pasos como para alejarse. La S r t a Bremont pareció volver á la realidad. ¿D ó n d e vas? -preguntó. -M e marcho; mi presencia aquí no puede menos de ser penosa para usted. -N o no te vayas, espera. Estoy muy disgustada porque t o d o lo que me has dicho ha sido muy doloroso; pero no quier o que te vayas así. Claro es que no daré la mitad de mi fortuna, pero algo sí he de hacer p o r vosotros. -U n a limosna- -pensó R i c a r d o ¡A y padre mío! -mur m u r ó con indecible amargura. E n aquel momento un carruaje entraba en el patio. -A h í está el conde. Haz el favor de mostrarte amable y cariñoso.