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AÑO TRES. NUCRÓN 3 VERSAL ILUSTRADA. 13 DE JUNIO DE i 9 o 5 NÚMERO SU ELTOt 5 CENTS acontecerá nada. A raudales vierten su optimismo, que cae como el aceite sobre las olas y no deja de producir efecto. M u chos ciudadanos van adquiriendo la misma persuasión. ¿Per qué se ha de retirar Villaverde? -preguntan los amigos de este señor. ¿Quién le va á sustituir? ¿El general Azcárraga? ¡Pero si Azcárraga fue quien aceptó la responsabilidad de la crisis extraparlamentaria que lanzó del Poder á D Antonio Maura! ¡Tendría que ver éste apoyando un Ministerio presidido por aquél! Además, no se dispone así, como quiera, de una mayoría sin jefe; en su casi totalidad, los, representantes conservadores ejercen muy á gusto el cargo, y saben que á él no han de volver en mucho tiempo, cuando lo dejen. Tratarán de conservarlo todo lo posible, y ese objeto no se logra separándose del Gobierno, sea éste lo que fuere. La canción resuena á toda hora en el campo villaverdista, como se oye las de los chicos que pasan por un sitio medroso. La posibilidad de la entrada de los liberales en e ¡Gobierno es lo que menos preocupa é intimida á los ministeriales, quienes ó no creen en tal solución, ó la temen menos que á la otra. La consideración que más debería pesar en el ánimo de todos, la de los graves daños que padece el régimen parlamentario con todo lo que sucede y con casi todo lo que puede suceder, es de la que mejor y más fácilmente se prescinde. ¿Estará ligereza tamaña en el ambiente? MANUEL TROYANO Crónica política E X P E C T A C I Ó N Las emociones del Sr. Villaverde deben de ser, al presente, muy parecidas á las del estudiante en vísperas de temible examen ante un tribunal, cuyas buenas gracias nada ha hecho el examinando por merecer. Más confiado podría estar en sus dotes parlamentarias el presidente del Consejo; podría prometerle mayor abundancia de recursos su ingenio para salvar el difícil paso; contaría con superior auxilio oratorio de sus compañeros de Gabinete; se abroquelaría con una más prestigiosa y más reconocida autoridad, y todavía el caso sería para imponerle miedo. Porque tan grande y visible es el cúmulo de obstáculos amontonado en su camino, que detrás de él, como desde formidable barricada, las oposiciones pueden abrir sobre el Gabinete fuego sostenido y mortífero. En cambio, es, hasta el momento actual, un problema la actitud de la mayoría. Hay, sin embargo, para el Sr. Villaverde lina ventaja: la tormenta será dura, fuertísima, devastadora, pero no durará mucho. El Ministerio naufragará pronto ó quedará á flote, con más ó menos avetía, pero el sol lucirá muy luego, y pronto será factible salir de la zona de las tempestades. Los malos ratos de los primeros días no habrá, á pesar de todo, quien los quite. En cambio, por el lado del público lo que se nota es un vivo movimiento de expectación, de marcada curiosidad. M e jor que lo que va á ocurrir entre el Gobierno y la nación, estimula esa curiosidad lo que va á pasar entre el Gabinete Villaverde y la mayoría parlamentaria. El suceso reviste de antemano todos los caracteres que mayor interés despiertan en el ánimo español. Tiene mucho de azaroso, y eso basta para que nos atraiga; mucho de arbitrario é imprevisto, y eso es más que suficiente para que nos cautive; mucho de personaJísimo, y eso sobra para que nos encante. Posición del Sr. Maura; actitud de la mayoría con respecto á este señor y al Sr. Villaverde; solidez del Gobierno en Palacio; espesor de la epidermis del Ministerio para resistir los golpes que en las Cortes le descarguen; posibilidad de una nueva crisis; factores que habrán de entrar en ella; probabilidades de las diversas soluciones; todo esto y más es componente de un programa que, en épocas de menor aplanamiento é indiferencia que ahora, traería locos á los hombres políticos. ¡Con todos los sentimientos deprimentes que paralizan el espíritu público, aún se nota por varios lados marcada agitación! Por exceso de confianza ó de inconsciencia, los ministeriales afirman que no españoles que fueron á París con motivo del viaje del Rey, y lo consiguió; se propuso también trabajar en pro del desarrollo del comercio entre Francia y España, y es posible lo consiga. Productores agrícolas, industriales, comerciantes, los Sres. Constantino Rodríguez y Maltrana, por ejemplo, en constante contacto durante cinco días con el alto comercio parisién, cambiando con él impresiones é ideas, han podido estudiar los medios más eficaces para estrechar nuestras relaciones comerciales con la vecina República. No habrán perdido el tiempo al ir á París. Los discursos pronunciados por franceses y españoles al final de un banquete dado en el Grand Hotel son una enseñanza, es preciso aprovecharla; demuestran que mucho se puede hacer en favor de los intereses materiales de ambos países. Se ha hablado de los ferrocarriles transpirenaicos en proyecto, de tratados de comercio, de la producción minera y de la agricultura españolas; se han apuntado ideas, se han ideado proyectos. Ahora es necesario no resulten estériles los lazos de afecto creados en París entre comerciantes españoles y franceses, es preciso que el viaje regio, fecundo quizás en resultados políticos, también lo sea en resultados prácticos relacionados con nuestro comercio y con nuestra producción. ALVARO CALZADO TRIBUNALES JA POLICÍA EN EL BANQUILLO. El famoso proceso de la estafa realizada al Cantinero, fue causa de que algunos periódicos se ocuparan con detenimiento de ciertas denuncias hechas por el Chato de Jaén y Juan Muía contra D Manuel Sánchez Almena, entonces delegado de Vigilancia, y otros policías que á la sazón desempeñaban cargos menos importantes. Artículos y denuncias originaron el procesamiento de los que se consideraron culpables, quedando como resultado de aquella campaña sujetos á la acción de la justicia, los Sres. Almería, Vizuete, Quintanilla, Rey Aristoy y García Pérez. Fueron también procesados los Sres. Carbonell y Luna; pero éste ha fallecido y contra el primero no resultaron cargos suficientes, y se le sobreseyó la causa. Así las cosas, se señaló la vista hace algunos meses; pero la falta de algunos testigos que se consideraban de importancia, hizo que se suspendiera, señalándose nuevamente para el día de ayer. El juicio se celebra en la Sala segunda, que preside el digno magistrado D. Camilo Marquina. Sostiene la acusación el fiscal Sr. Martínez Enríquez, que entiende se han cometido varios delitos de cohecho, puesto que, según los denunciantes, tanto el Sr. Almería como los demás procesados, tomaban dinero por ser condescendientes con los industriales y por hacer la vista gorda con la gente maleante de Madrid COMERCIANTES FRANCESES Y ESPAÑOLES Algo trascendental, á mi juicio, ha sucedido mientras el Rey estaba en París. No me refiero ni á las fiestas oficiales ni á las constantes muestras de afecto y hasta de entusiasmo prodigadas á Alfonso X l l l las primeras pueden influir en los textos de futuros convenios diplomáticos y hasta en el cumplimiento de los existentes; la diplomacia sabrá sacar partido de ellas; las segundas satisfacen nuestro amor propio, son de orden moral. Más importantes que todo eso me parecen los resultados que puede dar la acogida dispensada á los comerciantes españoles por el Comité Comercial é Industrial de las fiestas franco- españolas, presidido por el senador M Lourties, amigo antiguo de España. Este Comité, compuesto de individuos de tan diferentes condiciones sociales como el director del Crédito Mobiliario Español, Emile Pereire, de quien tantos negocios españoles dependen; el comisionista Stetten el fondista Marguery, se propuso recibir espléndidamente á los