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A B C. LUNES 12 DE JUNIO DE i 9 o5. PAG. 9 -Caballero: ha sido usted agraciado con il premio de A B C. E 1 aludido toma el sobre, sonríe, me da las gracias, le ruego que me acompañe á la Administración, y subimos en un coche. Después me entero de que el agraciado es el Sr. Urrechu, cajero de la Sociedad de Tranvías de Madrid. Ya era hora, porque, enterados los más próximos, se reúnen, se arremolinan y nos siguen. Esto es todo lo ocurrido y, por tanto, nada más tiene que decirle su seguro servidor José Lucas. Mi querido jefe: Cumplida mi misión de confianza con que me honró usted, fui á la calle de Alcalá, hoy por la mañana, entrando por la parte de la Cibeles á las once y cuarto. A los pocos pasos, me encontré á tres amigos, que me preguntaron si llevaba el premio, y me anunciaron su propósito de no separarse de mí hasta después de las doce. Pude convencerles y me dejaron en paz, pero no paseé solo mucho tiempo. Otro conocido me persiguía solicitando que le entregara el premio cuando llegase la hora. Suplicó, rogó, insistió en lo mucho que lo necesitaba y fue durante media hora pobre porfiado... Los que pasaban á nuestro lado se enteraban de la conversación y formaban grupo más apretado y más numeroso cada vez, detrás de mí. Tuve que echar á correr, ó poco menos, para librarme del asedio, que crecía por momentos, y al dar las doce, cuando pasaba por entre un grupo numerosísimo, se me enganchó en un botón de la manga derecha de la americana el fleco del mantón de una señora. No cabía duda de que era ella la persona que estaba más cerca de mi en aquel momento. La entregué el sobre que contenía el vale, y como se había estado repartiendo prospectos encerrados en sobres, la buena señora creía que era una bromita. ¡Guárdese usted eso y márchese en seguida- -la dije. ¡Y aún dudaba! Se enteró su marido, que iba detrás de ella, y al preguntarle si le habían dado las 2 5o pesetas, el público creyó que era él el poseedor del premio y le rodeó, aislándole de su esposa. Ella llevaba un niño en brazos, y sujeto entre su cuerpo y el del niño, un ejemplar de A B C En la mano derecha tenía otro ejemplar y su marido ileVaba otro más. Pues bien, á pesar de tantas precauciones, creían que lo de las 25o pesetas era una broma. No pensarán lo mismo desde esta tarde á las tres, hora en que las cobraron en la caja del periódico Suyo afectísimo servidor, Luis Molina. Para terminar. Tanto el Sr. lírrechu como Agustina Mendive, entregaron ayer tarde en nuestra Administración un recibo de las 25o pesetas que cada cual recogió; recibos que tenemos en nuestras oficinas á disposición del prblico. Réstanos dar gracias á nuestros lectores por la fe. líz acogida que ha dispensado á este último concurso de A B C. de calles estrechas, en las que en este tiempo estival siguen jugando al corro las niñas de los artesanos y platicando las comadres, en sabrosa tertulia, delante de los portales y de las tiendas. Los tiestos de los balcones constituyen una de las notas más castizas del antiguo Madrid, de aquel Madrid candido y sencillo, que lo mismo se encaramillotaba á la fuente milagrosa en la romería de San Isidro, para quitarse la calentura, llevándole un cirio al Santo, que encendía otra vela igual en las barricadas ante el retrato litográfico del general Espartero. El Madrid incómodo, molesto, desaseado, de cuestas, aborrecido de los hombres de negocios, de los hombres modernos, de los espíritus prácticos, esconde todavía detalles fisionómicos propios, rasgos genuínos, rincones característicos que hacen la delicia de los que saben sentir la tradición é hincan la rodilla frente al ara de las costumbres. Esas macetas públicas, defendiéndose contra el ensanche que las destierra, son la vieja guardia napoleónica que forma el cuadro. Por lo que á mí respecta, cuando me acomete el cansancio de nuestros remedos de bulevares, huyo á esas callejas lejanas á ver las fachadas pálidas pintadas de manchones de geranios, de claveles, de rosas, de toda esa polícroma flora popular que parece que trepa por los muros y que me habla de interiores felices regocijados por una soñada mujer. De memoria me sé ya muchos balcones de tiestos; tengo muchos balcones amigos, que saludo al pasar. Y llevo una estadística mental de su floración. Y voy asistiendo un día y otro al rasgamiento de todas sus yemas, á su misteriosa gestación y alumbramiento. Hoy veo enteramente abierto el clavel de esa calle, mañana descubro dos rosas nuevas en la maceta de la otra. El geranio de la de más allá desplegó, por fin, su corona de escarapelas de sangre. Transito temprano: mis obligaciones son matutinas. A lo mejor, las plantas abusan y me mojan con sus hiladas de agua. Me alboroto entonces y me s go de la acera y distingo una mano de nieve con una regadera. Con la regadera cabría incomodarse, pero ¿quién se enoja con la mano de nieve? No encuentro, sin embargo, completos los balcones hasta que entre las demás macetas, como el benjamín del voladizo, descaradillo y tiesete, surge el menudo tiesto de albahaca. Y me entra una alegría viva al verle, porque esa borla esmeralda es la sazón, es la plenitud, es el rebosamiento, es la savia que se desborda, la vida que estalla, el verano que ha lleLOS TIESTOS gado con su rima universal y su inmensa fecundación. Todas esas albahacas apareDE ALBAHACA cen en una misma mañana, como evocaA somando por entre las barras de hie- das por un conjuro. Y es que están com tro de las barandillas ó empingoro- pradas en la primera verbena, en la de tados en los ángulos altos de los voladi- San Antonio de la Florida; que las ha zos, destacan ya su borla de intenso verde traído el dulce y místico paduense en su en todos los balcones de Madrid, de mi romántica noche. Y esas albahacas son, Madrid, que diría el inolvidable Eusebio además, una lengua que cuenta secretos. Blasco. Y escribo mi Madrid, porque no Ya sé que donde asoman la mano de niehay que buscarlos en el Madrid europei- ve no tizne novio; que sobre su costura zado, ganoso de cosmopolitismo, de pa- caen suspiros de pesar. Si lo tuviera no vimentos de asfalto y focos eléctricos, habría albahaca en el balcón. La albahasino en el Madrid excéntrico, apartado, ca significa odio. ¡Tiestos de albahaca de los balcones; tiestos de la verbena madrileña: ya os he visto esta mañana al pasar! jBien venidos! ALFONSO PÉREZ NIEVA C O R R I D A EXTRAORDINARIA. Los seis toros presentados en la corrida de ayer por los Sres. Arribas, fueron terciaditos, recogidos de pitones, nobles y bravos. Todos ellos cumplieron bien en el primer tercio; eso que los de la castoreña, á excepción del veterano Agujetas, picaron bastante mal, metiendo una cuarta de palo en cada puyazo y no agarrando, ni por casualidad, los altos. El corrido en sexto lugar, llegó al último tercio con muchas facultades, pues el presidente se precipitó á cambiar de suerte, sin ser picado lo bastante, arrancándose sobre seguro y con la cabeza muy suelta. Fue el único que tuvo malas condiciones, descomponiéndole mucho más la mala lidia que le. dieron. Entre los seis tomaron 34 varas, derribaron á los picadores 14 veces y mataron cinco famélicos. Los matadores: M I N U T O No estuvo el hombre muy afortunado que digamos. Su fuerte está toreando, y ayer no pudo lucirse por mor del aire. A su primero lo pasa sin estrecharse, y en cuanto igualó deja media estocada delantera, tirándose desde Sevilla y con cuarteo. Intenta el descabello y acierta al sexto golpe. Con un pase de pecho, sentado en el estribo, comienza la faena del tercer toro. Sigue pasando con barullo y señala un pinchazo sin llegar. Más pases para otro pinchazo en no buen sitio, otro malo y termina con media estocada atravesada, entrando de mala manera. ¡Vaya por Dios, hombre! En el quinto intenta sacarse la espina, toreando valiente y consintiendo con el cuerpo, aunque sin parar lo debido. Entra desde honesta distancia, dejando una estocada pescuecera y atravesada. Nueva faena, para un pinchazo, saltando el estoque. Cuarteando y alargando el brazo, vuelve á pinchar en lo duro. Media estocada en buen sitio y un descabello al quinto intento acabaron con tan latosa faena. ¡Mala tarde, Sr. Enrique! En quites y toreando, cumplió. Dirigiendo lo hizo como si cobrara 6.000 del ala. ¿Me explico? M A C H A Q U I T O Torea muy valiente á su primer toro y lo mata de un pinchazo entrando bien, media estocada delantera, otra media ladeada y un descabello á la primera. A su segundo le torea solo y confiado, pero con movimiento de pinreles. Entra muy bien y suelta una de primera. ¡Bien, Rafaelilfo! En el último, empezó toreando entre los mismos pitones, sufriendo dos coladas que no le acobardaron. Luego interviene toda la cuadrilla, resultando la faena larga y aburrida. El toro era de cuidado, pero con tanto torero á su alrededor y tantos capotazos, se puso mucho más difícil. Desde largo, pero muy derecho, entra con una corta en buen sitio, descabellando al primer intento. Aceptable, toreando, y superior en los dos quites al Minuto. Picando, Agujetas. Lo demás, cero. DON SIL VERI O CORRIDA REGIA. Ya está confeccionado el cartel oara la corrida de toros aue, en