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1 EAÑQ TRES, NU MERO J 5 3 CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. Los cuatro días más largos de Junio, y claro es que del año, son el 20, 11, S J y 23, en los que aparece el sol á las cuatro horas y veintinueve minutos, pasa por el meridiano á! as doce horas, un minuto y veintitrés segundos y se pone á. las siete y treinta y un minutos. En Junio empieza la siega en las regiones más adelantadas. En Junio hoz en puño, pero sin impacientarse, porque otro refrán añade: para lo seco, pero no para to maduro. 12 DE JUNIO DE i 9 o 5 NUMERO SUELI TO, 5 CENTS. se los mugidos de las vacas llamando al rernerillo descarriado. Contad con la luz. Durante todo el día ha encandecido el suelo arenoso, y las copas verdes de los árboles, y las aguas del río, un sol deslumbrante. Ahora, ese sol ha desaparecido. Las tinieblas, sin prisa y sin retraso, van invadiendo la tierra. Pasa un momento, pasan dos: en el valle es ya todo uniforme, obscuro. Rasgan las sombras puntos luminosos. Parejas de enamorados sumergidos en la poesía intensa del paisaje, os hacen, si como yo, vais siendo viejos, recordar pasadas horas de dicha. En el cielo, las estrellas solemnes, calladas, han ido encendiéndose. Los ampos de la luz solar se han borrado. Un momento todavía. Del follaje, del río, del espacio, de las impenetrables sonabras donde los novios se han escondido, llega hasta vosotros un beso de amor. Tristeza infinita os invade; juntáis el presente con el pasado. Es de noche. Víseme COLCHERO DE PAZ C i se confirman las noticias telegráficas, Rusia y el Japón se disponen á tratar de la paz. Empezó la guerra el imperio moscovita, dominando la Siberia, la Manchuria, la isla Lajalín, el Turquestán occidental y septentrional, Ja Transcaucasia y parte de la Armenia. Las zonas d e influencia rusa que anulaban á China en A anchuria, y á lo largo de su enorme frontera, turbaban á Inglaterra. La ambición rusa tenía á raya todas las ambiciones. Y detrás de las codicias manifiestas de Rusia, de sus alardes de poder en el Turquestán, demasiado próximo á la India, imponía á os más audaces el ejército ruso numerosísimo, con una leyenda de vaJor contrastada desde los tiempos napoleónicos en recientes guerras. Comenzó la lucha con el Japón. Rusia, unos tras otros, ha sufrido terribles reveses; sus ejércitos y sus armadas han sido por todas partes derrotadas. Desde Nowgorod hasta Odesa y el Cáucaso, la gran nación es un hervidero de pasiones. Todo parece favorecer al Japón; pero, en realidad, del concierto que celebre con Rusia, depende SJ prosperidad. Si, envanecidos los nipones con sus victorias, tratan de imponer condiciones de paz demasiado onerosas para los rusos, éstos continuaran Ja guerra. Los pueblos colocados, como Rusia, entre la civilización y la barbarie, tienen entre todas las virtudes, una: la constancia. Por otra parte, el Japón no debe desconocer que ha guerreado por sí y para otros. Si los nipones pretenden sustituir en Asia 1 as ambiciones rusas, tendrán pronto enfrente cuatro enemigos en vez de uno. Inglaterra, Francia y los Estados Unidos sobresaltaríanse más por la influencia actual de los japoneses que por la antigua influencia rusa. H e aquí por qué si el Japón ahora no es hábil en el concertar, parco en el pedir y luego prudente en el proceder, su triunfo será estéril. Los nipones, que han demostrado valor heroico, mantenido por el fuego de su fe religiosa, tacto y convencimiento de las artes de la guerra, deben hoy demostrar su prudencia. No está el tiempo muy seguro, y por eso Hasta el cuarenta de Mayo no te quites el sayo, y si vuelve á llover, vuélvetelo á poner. Hay que tener mucho cuidado, porque es el tiempo peor para la salud, y por eso Junio, Julio y Jlgoslo, señora, no soy vostro. porque Entre fraile y fraile Dios nos guarde. Es decir, entre San Antonio (i3 de Junio) V San Francisco (4 de Octubre) Los vientos más fuertes suelen ser hasta el día i 3 ó miente el refrán De los vientos de Junio, los de San Antonio ó ninguno. La época de San Juan tiene otros muchos refranes; la lluvia es muy temida, porque dígita por San J ion quila aceite, vino y pan. Y termina Junio con los refranes de San Pedro: San Juan, San Pedro, San Pelayo en medio. ACET 1 LLA RIMADA. LA VERBENA DE SAN ANTQ N 1O. EN EL COLUMPIO ¿Quiere usté, así, despacito, ú doy más fuerte á la cuerda? ¿Y si nos caemos? -Toma, pues nos levantamos, prenda. ¡Cuidado que le ha hecho á usté jocoso) a Providencia! -Soy muy tuno. -Ya lo veo. -Y agraciao. ¿No tié usté agüela? -La tengo en el otro mundo, ú séase en las Améncas del Rastro, vendiendo gangas; expende lo que se tercia: unas veces, cacatúas, y otras, catres de tijera. ¡Ay, qué bien! ¿Es chungueíto? -Es que da ustez a la cuerda con un tino, que el columpio oscila como la seda. -Es que yo pa estas cositas y pa las barras de Viena soy un procer. ¡Que me gusta á mí la gente flamenca! -Y á mi el sexo femenino. -Pollito, no se entretenga y vaya á dar el columpio, por un casual, media vuelta y hagaiios de reír un rato á la dizna concurrencia. ¿Se marea usté? -Naíta. ¿Va usté á gusto? -De primera; á ver si es que me da el vértigo por casual. ¡Anda la vértiga! Y si ahora yo la dijese que estoy por usted chaleta y que voy al himeneo trjuNio ES TODO DÍA; tOS VIEJOS y ACHACOSOS TIENEN MAS VIDA. (Popular. en efecto, de las veinticuatro horas que tiene el día, en el mes de Junio brilla el sol más de catorce horas. 1- 1 ay un sitio en Madrid, el paseo de Rosales, en el cual se disfruta diariamente de un espectáculo de majestad y hermosura indescriptible. Se ve anochecer. Sab is que el Paseo domina el lecho del Manzanares y toda la espléndida extensión de la Casa de Campo. A la derecha, mirando á poniente, limita el horizonte la inmensa mole del Guadarrama, cubierto de nieve; á la izquierda, las cúpulas del templo de San Francisco elevan sobre el apretado caserío sus elegantes líneas, y la enorme construcción rojiza del cuartel de la Montaña destácase poderosa é imponente. En el fondo del valle verdean las frondas de la Florida, gratas á Goya; dejan rastros de humo las locomotoras, y alzan aüá, á lo lejos, los cipreses sus copas puntiagudas sobre las paredes de los cemente ios. Y llegan de todas partes gritos, voces, notas y estridentes saludos, que parecen arrancados á las entrañas encendidas de las máquinas de vapor. Balan ovejas como en las églogas del Mantuano, v e; cúchan-