Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C DOMINGO 1 DE JUNIO DE ¡9o5. PAG 8 Hl li ¿L LONDRES. LA COMITIVA REGIA DIRIGIÉNDOSE A C U I L -H A L L Loncion s fe reo íirul pheto Cainpuny A C E T I L L A LITERARIA. PESV- CADERO, A TUS BESUGOS, POR LUIS TABOADA Si la gravedad camellesca no dominase á nuestros señores mayores de los de cuarenta años para arriba, que ni se- mojan la barriga, ni acaso se la han mojado antes, ni creen posible rediminirnos sino á fuerza de seriedad vacua, y la más desoladora tristeza no empapara los esponjosos espíritus de nuestros jóvenes enamorados de la luna, Luis Taboada sería estimado como lo que es, como un maestro indiscutible, como uno de los más grandes ingenios que ha producido España. Hacer reír es propio de grandes ingenios- -dijo el mayor de todos los españoles, -y en la actualidad no existe un escritor que nos haga reir con menos esfuerzo ni de mejor gana. Taboada ha llegado hace ya muchos años, y en esta novela que acaba de publicar lo muestra maravillosamente, á reproducir sin el más leve artificio literario las ridiculeces de la realidad, por él sentidas con una finura y transmitidas con una exactitud á que ningún otro autor de los vivos llega. Castizo y solariego, eí ingenio de Taboada no tiene ascendientes directos; su más claro antepasado es el grande, el injustamente olvidado Salas Barbadillo, á quien, quizás sin haberle leído, se parece en la nerviosidad y ligereza de la notación y en el arte de concretar las impresiones. Pero Taboada aventaja á Salas Barbadillo en la naturalidad y soltura del lengua- je y en la agudeza sin ejemplo con que percibe y señala el momento en que una palabra ó una frase de esas de corta vida que corren por periódicos y bocas de oradores y conversadores, comienza á hacerse cursi, á deformarse y arrugarse como una prenda de ropa barata. En este punto, ni el mismo maestro Galdós, que en Torquemada y en otras obras inmortales ha tenido tan felices atisbos, aventaja á Taboada. Con absoluto dominio de su percepción, Taboada coge al vuelo la palabra ó la frase en el ctítieo instante en que está madura para llevarla al diccionario de la cursilería, y, acaricián- dola con amor de coleccionista, la coloca en las páginas del libro; de esto hay en la novela Pescadero, á tus besugos ejemplos abundantísimos, como que esa novela y todas las demás obras de Taboada son espejos de mucha vida oficial y particular de provincianos de, Europa, atrasados en tres modas con respecto á lo demás del mundo civilizado. En otro país que hiciera caso de sus. escritores, se habrían dedicado á Taboada y á sus obras numerosos volúmenes. Aquí se corre el riesgo de que á un hombre como él, que lleva treinta años observando la realidad, pintándola con tanto brío y gracia tanta y haciendo reir á millones de españoles que no leen otra cosa, y dejando para la historia futura una colección de cuadros donde lo caricaturesco es mucho menos de lo que pensamos, no haya nadie que le diga con la autoridad que yo para mí quisiera en este momento: Maestro, salud. Has aceVtado mi! veces á disipar nuestras murrias, á hacer placentera por un rato nuestra vida tristede cursis sin dos reales y has logrado esto sin malicia, sin molestar á nadie individualmente, conservándote castizo, honesto, limpio, fino, huyendo la. chocarrería rebuscada y el disparate voluntario y por propina, realizando un saludable expurgo del lenguaje cursi. Maestro, salud y gracias. Y ahora, si no compran ustedes todo. como un solo hombre, Pescadero, á tus besugos, no tendrán perdón de Dios. F. NAVARRO Y LEDESMA nrnnr mxm TMTIlIfil l! il iMniTM