Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SEAÑO TRES. NUMERO i5 a. CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. te, ha de ocurrirle al Monarca algo de lo que acontece á quien, visitada una ciudad importante, retorna a su modesto pueblo: las calles le parecer más estrechas y solitarias, las casas más bajas la gente peor ataviada y más lenta y pereTRANSMJTiDA DES- cho se pu- zosa, mayor la monotonía de la vida, más D E P A R Í S A LAS blique. es- irresistible el tedio. Esto encierra en sí sus ventajas y sus D 1 EZ DE LA NOCHE taremos ya DE AYER atrevesan- inconvenientes. Las primeras impresiones do la frontera para penetrar en España. son poco agradables, pero la convicción Escribo estas líneas en el tren, á tra- de que el esfuerzo tenaz puede engranvés de las llanuras verdes de Normandía. decerlo todo y sofocar cualquier sentiHemos salido de Londres esta maña- miento de desmayo ó de hastío, es un esna á las nueve; una hora antes que el Rey. tímulo poderoso. N o les ha caído de los Diez minutos después de desembarcar cielos á otros pueblos su grandeza. La han labrado ellos á fuerza de inteligencia y de en Calais, ha llegado Alfonso X 11 J. Calzado y yo, redactores de A B C voluntad Querer y saber es toda la cuestión. éramos los únicos periodistas españoles La voluntad y la inteligencia se educan. que nos hallábamos en el muelle. Con arte y con tiempo, tan elevados obNuestra misión ha terminado. jetos se consiguen. El arte se adquiere, París ha hecho al Monarca español un recibimiento popular. El amoroso y pin- y el tiempo está á disposición de la jutoresco Londres le ha expresado su sim- ventud. Para todo ello no impone la reapatía con manifestaciones más calladas; lidad más que una condición: la de no vioient r los acontecimientos, y favorecer pero grandes y suntuosas. Yo no sé lo que hay en definitiva en los gérmenes de lo bueno, que por don- este delicadísimo asunto de los amores dequiera, en mayor ó menor cantidad, existen. regios. N o podrá hoy el Rey de España pasar Se habla de la princesa Patricia de Connaught y de la princesa de Battem- revistas militares como la de Chalons ó la de Aldershot; no podrán herir sus berg. N o podréis imaginaros una muchacha oídos en bahías españolas los estampidos más linda, más delicada y espiritual que de tantos cañones como le han saludado esta princesita rubia. Pero pocas mujeres en Cherburgo ó Porstmouth, pero no hay encontraréis más sencillas, más ingenuas, imposibilidad real que niegue hechos semás buenas que esta Patricia Victoria mejantes en lo porvenir. Los fundamenque, cuando está sentada, pone sus manos mentos de esos hechos no están á ¡a vista, juntas con un gesto He serenidad inefable. y menos en tales viajes, como no lo es En los bailes palatinos, me decía uno tán las raíces de los árboles seculares que de estos discretísimos agregados diplo- llenan el bosque con su majestad y cormáticos á la embajada en Londres, Patri- pulencia. Los millares de chimeneas que cia Vic oria apenas miraba al Rey. Pare- no han podido ponerse en línea en uno y otro país, y los millares de barcos que no cía cohibida, temerosa. En cambio, la princesa de Battemberg llevan cañones, son los que hacen el miandaba junto á él y sonreía y charlaba lagro. Ahí está la base de toda representaanimada. Lector: yo no estoy enterado de nada ción oficial. Cierto que si en ello tamde estos negocios de Estado. Son muy bién hiciera comparaciones D Alfonso XI 11, aún sería mas doloroso el condifíciles de descifrar. Tal vez la preferida sea la princesita traste; pero el Rey no lo ha visto, sino como accidente del paisaje ó del tránsito. rubia y vivaracha. Acaso, y yo hago votos porque suceda El poderío, la magnificencia de un Estaesto, lo sea la dulce y bondadosa Pa- do se manifiestan prontamente en escenario, para producir su efecto como de tricia. admiración y aun de estupor. Las enerAZORÍN gías nacionales, que laboran obscuramente, continuamente para sostener tanto esplendor, son poco teatrales, pero de más difícil creación v dirección y de suprema O M P A R A C I O N E S Y D Alfon- necesidad. De ellas son condiciones primeras la CONS 1 DERACIONES so XI 11 regresa á España. Ha visto las dos capita- educación y la paz públicas. Cuanto no les más grandes, más hermosas, más ri- arranque de ellas, del aire penderá. Se cas y más libres de Europa, engalanadas trabaja, como se piensa y se tiene hábito para recibirle. El esplendor de las fiestas de hacerlo; se produce, como se trabaja, ha ocultado cuantas lacerías puede cu- y la fuerza, ostentada ó aplicada, se sosbrir allí la civilización. Y, necesariamen- tiene, se nutre con la producción. BEMADRID, n DE JUNIO DE i 9 o 5 NUMERO SUELTO, MISIÓN TERMINADA D M U NCAÉTCEI L EAG RCRON 1- Cuando esÁ F I C A t e despa- Sentida la deficiencia, sentido el deseo de engrandecimiento, por ahí es indispensable empezar. Obra de tiempo, obra de paciencia no se ejecutará mientras no se llegue á tan hondo convencimiento. De él no pueden salir ideas falsas, conceptos equivocados; sino propósitos dirigidos al bien. Esta confianza se halla en el ánimo de todo el mundo. El oxígeno de Europa, que hace dos semanas penetra ampliamente por la frontera, alivia un pesimismo, que tiende á hacerse crónico. Quizás por eso, aunque las circunstancias políticas no pueden ser más difíciles, y se considera en crisis inevitable el Gobierno, ardua su sustitución, en estos instantes, accídenfado y áspero el camino d e todo nuevo Gabinete, incierta cualquier salida de este laberinto, y circundado de riesgo todo ello, hay ráfagas de optimismo, relámpagos de esperanza que cruzan, como meteoros por un horizonte mejor. Confiemos en llegar pronto á él. MANUEL TROYANO LA GUERRA RUSO- JAPONESA Washington, i o, 11 m. ACIA LA P A Z Se asegura que duran te ia audiencia acordada por el emperadoi Nicolás al embajador de los Estados Unidos, el Zar dejó entender que estaba dispuesto á examinar la cuestión relativa á la paz, y se manifestó muy afecto á las palabras amistosas pronunciadas por el embajador M r Meyer. Este envió al presidente de los Estados Unidos un telegrama en el que relataba la audiencia El embajador expresa la esperanza de que sea aceptado el ofrecimiento amistoso. El embajador alemán conferenció ayer con el presidente Roosevelt. Se dice que la conferencia no tuvo importancia; sin embargo, se concede mucha á la celebrada momentos después con el ministro del Japón M Takaina, á quien el Presidente dio noticia del telegrama de M r Meyer. M r Roosevelt partirá en breve para Virginia. Se asegura que á su regreso, fijado para el lunes próximo, podrá dar carácter definitivo á las negociaciones ruso- japonesas para la paz. Londres, i o, 4 t, r ECLARACIONES DE HAYASH 1. The Standard publica unas declaraciones del embajador del Japón en Londres, vizconde de Hayashi. Dice que no cree que los representantes japoneses en el extranjero hayan recibido informes sobre negociaciones de paz, ni tampoco indicaciones acerca de las condiciones en que se entablaría. En caso necesario las presentaría el Gobierno de Tokio. Dice que la actitud del Japón no ha variado y se halla dispuesto á abrir las negociaciones en el momento en que los rusos lo soliciten oficialmente. -Mora. San Petcrshurgo, 10, 6 f. i Crónica política C X U M U L T O S EN MOSCOU. Unos 2.000 obreros, próximamente, intentaron celebrar ayer un mitin en Moscou, oponiéndose á ello la policía.