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A B C SÁBADO 10 DE JUNIO DE 1905. PAG- 8 J 9 S? K J i WM Íi K c p- i f f A ft V 1 EL REY ALFONSO Xll EN LONDRES, YENDO DESDE LA ESTACIÓN A BUCK 1 NGHAM- PALACE Fot. Rus- cgc Lons Voisin, Ferrier, Gubler, Duchenne y Marchall, demuestran que la unión consanguínea no es peligrosa cuando los que la contraen son sanos y fuertes, mientras que es perjudicial si 1 as noticias y conjeturas que publican estos se suman gérmenes morbosos vinculados en días los periódicos respecto al enlace de una misma familia. En cuanto á los cruzamiennuestro joven Monarca, despiertan la curiosi- tos, Thevenot, Deschamps, Serres, Naitz y Cuatrefages, se declaran partidarios de ella. dad femenina, del mismo modo que preocupan á los que aún piensan en la razón de Estado y Se ha querido determinar una influencia que en rutinarios prejuicios. desarrolla la neurosis en la mujer casada con Por fortuna, los reyes se han ido emanci- un hombre de distinta raza, y la hace caprichopando de las tiranías de la etiqueta y de las sa é ínadaptable para la vida del hogar. consideraciones á las cuales tenían que sacrifiEsto carece de fundamento científico: el amor car su felicidad. El amor penetra en las cáma- borra todas las diferencias, establece la atracras Reales; el Zar hizo un matrimonio de incli- ción orgánica, la afinidad electiva, florece ennación, el rey de Italia quedó seducido por el eterna primavera entre los jóvenes, y la naturaencanto de una princesita montenegvina; el leza sólo lo niega á la edad en que el fin del heredero de la corona de Alemania acaba de matrimonio no puede ser ya la perpetuidad de casarse, después de un idilio hurgues, con la la especie. elegida de su corazón, y la reina Guillermina Sin embargo, cada esposa de soberano Ikva de Holanda se unió al hombre que amaba sin en su canastilla de boda una alianza ventajosa ó tener para nada en cuenta las razones polí- un desastre para el país. Así se comprende la ticas. preocupación de los encargados de velar por ¡Qué diferencia entre estas uniones y los en- los destinos de la patria; y el cuidado celoso de los que deseen contar con las simpatías de la laces desiguales que registra la historia! Nunca he podido contemplar sin un senti- nueva reina para conquistarse la gracia del momiento de profunda piedad aquella pobre niña narca. En cuanto al pueblo, pide sólo alcurnia, beque se llamó Isabel de Valois, que temblaba lleza y bondad. Estas son las tres condiciones delante de su señor, el tétrico Felipe I I Se puede pedir á los soberanos abnegación, que hacen amadas y populares á las raínas; se heroísmo, sacrificio, pero es ir demasiado le- desea que la belleza, la juventud y el amor, jos exigirles que inmolen su dicha renunciando brillen sobre el solio; pero ni aun los pueblos al amor santo y legítimo de una esposa elegida. más demócratas perdonan! a influencia de una El deseo de perpetuar las dinastías, ha he- reina que no sea de sangre Real; es un hecho cho tener en cuenta las condiciones fisiológicas que se comprueba fácilmente hojeando las páde los enlaces, discutiéndose la ventaja de los ginas de la historia. Muchas desdichadas mujematrimonios consanguíneos y la mezcla de ra- res han sido aborrecidas y sacrificadas sin hazas. Los estudios de Roudin, Dolly, Ranse, ber tenido otro delito. ESPERANZA DE PROGRESO La parte sana de la nación, la que juzga con independencia de criterio, y, sobre todo, las mujeres, más impresionables que pensadoras, desean una reina inteligente, educada en ideas de progreso, que con su ejemplo y su influencia abra nuevos horizontes al espíritu y al adelanto material de las mujeres españolas, al mismo tiempo que continúe las obras benéficas en que siempre se ocuparon nuestras soberanas, y á las que tanto impulso ha dado el compasivo corazón de doña María Cristina. CARMEN DE BURGOS SEGUÍ EL VIAJE DEL REY Telegramas de Londres recibidos hasta las cinco de esta mañana. TVindsor, 9. I LEGADA A W l N D S O R- C A S T L E Acaba de llegar é Windsor el tren Real. Tanto esta estación como la de Paddington estaban profusamente adornadas. Las ventanas de los hoteles y las cercanías de la estación, así como las calles del trayecto, están llenas de banderas y colgaduras. Un inmenso gentío se agolpa para ver el ReaJ cortejo. Se han echado á vuelo las campanas. La comitiva, seguida y escoltada por piquetes de horse- guards, consta de tres coches á la gran d Aumont, tirados por cuatro caballos cada uno. -Además de las Reales personas, figuran en el acompañamiento el principe de Gales, los duques de Connausyht v Sotomavor v el Sr. Y