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10 i5i. CRÓ- DE 1905 NICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. NUMERO SUELTO, 5 CENTS. ventanas del Hotel del Blanco Corazón, -Dígale usted- -replico yo- -que sellenas de lindas muchachas y se quita el guramente el Rey estará complacido. sombrero sonriendo. Ella se pone más nerviosa que antes, La multitud le aclama y le arroja flo- sonríe, se inclina y nos quiere convidar á te. res. Esta viejecita se llama mistress James; Yo no os podría contar lo ingenuo, lo M 1 T 1 DA D E S D E líneas en entusiasta y lo amigo del ruido y del co- vive en Parks Street, núm. 32. Ella no WINDSOR A LAS una ven- lor que es este pueblo inglés. sabe castellano, pero ha mandado su saTRES DE LA TARDE tana del Todos los prejuicios que sobre él te- lutación á la embajada española, se la DE AYER. restaurant nemos los meridionales, se desvanecen han puesto en nuestra lengua y ella la ha Layton, en Windsor. Enfrente de mí veo cuando se le visita. No hay otra nación colocado en su balcón. Wíúte Heart Hotel, ó sea el Hotel del que se parezca más á la nuestra que InOs diré, aunque esto amengüe vuestro Blanco Corazón. Tengo á mi lado dos, glaterra. entusiasmo, que cuando vino á Windsor tres, cuatro, seis limpias y provectas daLos ingleses lo dicen y todos los espa- el rey de Italia, puso la misma inscripmas inglesas, una de elias, periodista se- ñales residentes en Londres lo confir- ción en italiano y cuando vino el rey de guramente, lleva en sus manos un carnet, man. Portugal la colocó en portugués. en el que va tomando notas presurosa y Pero de todos modos, yo creo, comPero es preciso proseguir esta crónica. callada. Yo dejo mi ventana y salgo á recorrer las patriotas míos, que debéis tener una expresión de gratitud para esta viejecita inVa á llegar el Rey en este instante. calles. Son las doce y treinta y cinco de la Millares. de banderolas penden de lar- glesa, vestida de negro, que desde su petarde. gos cables. Un chico se me acerca y me queña casa de Windsor pide á Dios que Hemos salido de Londres esta maña- ofrece el número de hoy de un periódi- bendiga á la noble España. na. En la estación de Paddington hemos co. Es de la localidad, consta de ocho AZORÍN tomado un tren enorme y nos ha llevado, grandes páginas y se titula The Windsor durante media hora, por campos de una Chronicle. En él veo una semblanza del maravillosa verdura, con sombríos bos- Rey de España que comienza diciendo: ques, bordeando pueblecillos con sus to- El Rey de España es un sportman como p UN ERA LES PARLAMENTArres agudas, ocultos entre la fronda. Rl OS. Celebrados los funerales reno hay igual en Europa. Es un maravilloYa estamos en Windsor. so y diestro jinete; un excelente auto- ligiosos de D. Francisco Silvela, empieDesde la estación se divisa allá arriba, movilista; un hábil tirador en rifle y re- za á preocupar los ánimos la próxima en lo alto, una gigantesca mole grisácea vólver; un soberbio esgrimidor y un ex- celebración de los funerales políticos: los con torreones macizos, con almenas, con cepcional boxeador, según el estilo in- que se le han de hacer en el Parlamento. altos y rasgados ventanales góticos, con glés, para la propia defensa. Seguramente éstos despertarán mayor techumbres negras, lina bandera inglesa Las fachadas de las casas están adorna- interés flamea al viento y destaca sobre el cielo das con colgaduras. En una de ellas veo Por una de esas sordas ironías de la plomizo. Este es el histórico castillo un letrero que me llena de profunda sa- suerte, será e ¡St. Romero Robledo el regio. tisfacción. Sobre un fondo rojo, unas le- primero obligado, por su cargo preemiEn Londres, al salir, había, como en tras amarillas dicen en castellano: ¡Dios nente en el Congreso, á pronunciar el días anteriores, una lluvia pertinaz y bendiga al Rey D. Alfonso y á la noble fúnebre elogio del gran orador, gran parfría; aquí en Windsor, una bruma densa, España! lamentario, llegado á las posiciones más impenetrable, vela las lejanías y cierra- -Suba usted á esta casa, le digo á mi altas de la política, y siempre con aquel las largas, las soberbias alamedas de gi- diligente intérprete, y vea usted si viven señor en escasa armonía. Pero circunsgantescos árboles que rodean el castillo ahí algunos españoles. Yo espero en la tancias tan conocidas, avalorarán los pensombrío. acera. Transcurre un breve momento, y samientos y las frases laudatorias del Yo trazo estas breves notas en mi ven- el intérprete se asoma al balcón y me hace presidente de la Cámara y aun todo lo tana. De pronto oigo un campaneo cla- señas para que entre. que él mismo quiera decir. moroso; las aceras están llenas de una El Gobierno, á su vez, por boca de su La casa es diminuta y limpísima. compacta muchedumbre: hay bandadas de Subo por una escalerilla alfombrada; jefe, expresará su sentimiento por la llorubias jóvenes con su dorado pelo suelto, arriba penetro en un gabinete minúsculo rada pérdida, y manifestará su concepto y tropeles de estudiantes de ocho y diez lleno de porcelanas, figuritas, cuadros, de la significación que tuvo el que fue años con sus sombreros de copa y sus chucherías; y una viejecita vestida de ne- aclamado caudillo de la hueste conservaabrigos y blancos cuellos redondos. gro, con una gran cruz de plata al cuello, dora después de la muerte de Cánovas. Y, Se produce una gritería formidable. se inclina ante mí y comienza á hablarme por último, como leader de la mayoría, se levantará D. Antonio Maura, para renTodas las caras se vuelven hacia la puer- en inglés. ta de la estanción y aparece montado á caYo no entiendo nada; la viejecita está dir al hombre que mejor encarnaba el ballo un picador con su sombrero blanco emocionada, temblorosa. alma de ésta, que bajo su dirección suprede copa y su levita roja clara. Detrás vie- ¿Qué dice? -le pregunto yo al in- ma había sido elegido, el debido luctuone la escolta con sus corazas relucientes y térprete. so homenaje. Esto es lo que se anuncia, luego asoma, marchando muy despacio, -Dice- -contesta él- -que si el Rey por más que es problemático el último un ancho lando en que van sentados el ha leído el letrero. número del programa. Rey de España y el de Inglaterra. Los Ahí está el grueso nudo del interés que Yo dudo un momento. dos llevan trajes de paisano con sombrero- -Dígale usted que sí- -contesto al la fúnebre ceremonia ofrece. Ahí se hahongo. brá de dibujar en líneas sobrias, pero de cabo resueltamente. Todas estas respetables damas que nos La anciana habla otra vez, titubeante orientación marcada, el pensamiento de rodean lanzan pequeños gritos y ríen de y nerviosa. unos y de otros sobre la misión que comalegría. -Pregunta- -me dice el intérprete- -pete al partido conservador en el presen- p La periodista toma sus notas febril- si le habrá gustado el letrero al Rey y te régimen, la estructura de su organizamente, y el Rey de España mira á las si estará contento. ción, la índole de su jefatura. Posible es EL REY EN WINDSOR D ECIMA CRÓNICA TE- Escribo esLEGRÁFICA TRANS- tas rápidas Crónica política