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Interesa á las personas que han aceptado nuestro ofrecimiento y reciben actualmente una suscripción gratis de A B C, saber que estas suscripciones serán servidas durante diez números, conforme á lo que teníamos esta. blecido cuando este diario se publicaba semanalmente. El día 10 del comente mes de Junio dejará, por tanto, de servirse el ejemplar á las personas que no hayan enviado con la oportunidad necesaria el Boletín que insertamos al pie de estas líneas, y se seguirá remitiendo el periódico gratuitamente durante el mes de Junio á todos aquellos que soliciten ser suscriptores. El precio de la suscripción en toda España es de 1,50 pesetas al mes (5 céntimos cada número Los suscriptores tendrán la ventaja de recibir sin aumento de precio todos los Extraordinarios que A B C publique, y que valdrán, cuando menos, 10 céntimos ejemplar para el público. BOLETÍN DE SUSCRIPCIÓN D. calle piso población... mesesj desde 1. a de Julio FIRMA núm. desea suscribirse por de 1905, al periódico ABC. NOTAS 1. a Kemítase este Boletín al Administrador de A B O, Serrano, 55, Madrid. 2. a A los suscriptores de Madrid se les pasará oportunameute recibo de la suscripción. Los de provincias enviarán con el Boletín el importe de su abono en libranzas de la Prensa, del Giro Mútnos sobres monederos ó sellos de franqueo. 3. Advertimos que no se admitirán POE MENOS DE TEES MESES Jas suscripciones de provincias. AGUA DE AZAHAR Haiea LA GIRALDA SEVILLA Se vende en tocias las Farmacias, Perfumerías y Droguerías. ¿Quiere Vd. verse libra de moscas, mosquitos, chinches, correderas, pulgas y polilla? Pida Vd. el insecticida LEYER. Es infalible. Da venta, en todas laa perfumerías y drogueríB. S P AUSENCIA, traspaso en buenas condiciones industria bien montada y acreditada, de artículos mucho consumo. Razón: Paims, 25, 2.o deha. De í 2 á, i. i ibitaciones independ. Ittz lele a Jaeometre ¿o,8,l.oi zq. INSTALACIONES DE LUZ Electra Económica. Ancha, 37 34 BIBLIOTECA DE A B C CORAZONES HERIDOS 35 gonzoso y cobarde; además, le prometí trabajar para pagar sus deudas, y aunque tuviese que sacrificarme cumpliré mi palabra; si muero en! a empresa, habré cumplido al menos con mi deber. En los Sabios del notario se dibujó una sonrisa escéptica -Es usted demasiado joven; si tuviese diez años más, no hablaría así. Cuando se tienen veinticinco años, es tan sencillo como sublime exclamar: Yo juro pagar quinientos mil francos de deudas pero la realidad está aquí, y ella se encargará de desvanecer sus ilusiones y sus esperanzas. Créame usted, renuncie á una quimera irrealizable. Gracias á la previsión de su madre, quedan todavía... Ricardo levantó vivamente la cabeza. -No. Una cantidad muy insignificante- -añadió el notario; -ia muerte la hizo traición cuando empezaba á reuniría. ¿Cómo? -preguntó Ricardo. -Su madre de usted, presintiendo lo que ha sucedido y queriendo asegurar el porvenir de sus hijos, descontaba todos los años de los gastos de la casa una suma de diez raí) francos. Estas economías, colocadas bajo su dirección, representan hoy unos cincuenta mil francos próximamente. Ya sé que es muy poco, pero sirven para asegurar el sustento hasta que lleguen tiempos mejores. ¡Pobre madre, qué buena era! -exclamó Ricardo con los ojos arrasados en lágrimas. En un instante sz olvidó del presente y creyó volver á contemplar otra vez aquel semblante dulce y melancólico, impregnado de una tristeza que entonces ¡e parecía inexplicable. Recordaba el cuidado que ponía en arraigar en sus hijos costumbres sencillas, la economía con que dirigía la casa en sus últimos tiempos, y, sobre todo, estas palabras cuando él aludía á la fortuna y á la posición de su padre: No cuentes más que contigo mismo, hijo mío, la vida tiene á veces sorpresas muy dolorosas. Todo se le presentaba ahora claro, y compi- ench a lo que desde hacía tiempo había debido presentir. Ante el recuerdo de su madre, sus facciones se habían dulcificado y su expresión de amargura había desaparecido. Mr. Pierson, que le observaba, se engañó respecto á la causa de aaue) cambio. -De manera que renuncia usted- -le dijo; -voy á preparar el acta. -No, señor- -respondió Ricardo con voz firme; -pero k s economías de mi madre constituirán el dote de mi hermana; yo no tengo derecho á tocar ese dinero. -Habrá una dificultad, y es que la mitad de esta suma le pertenece á usted; si acepta usted la sucesión servirá para atender á los acreedores de su padre, así como todo lo que pueda usted adquirir en lo presente y en lo futuro. ¡Basta ya, caballero i iriii- nniiiniii- -TMrTTMnrminiriiniiminiiraTiriraiminin- i ni ifiinniim