Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C JUEVES 8 DE JUNIO DE- 190 S. PAG. 4 se haya de actuar con más viveza en esa penetración pacífica, la cual, tratándose de razas tan belicosas y fieras, tendrá mucho de fantasmagórica ó habrá de exigir cantidad incalculable de habilidad, de recursos, de tiempo y de paciencia. La ventaja que poseemos es la de que, colocados como estamos, no hay grave riesgo para la nacionalidad. La conducta rectificadora del Gobierno de la República vecina orientará el juicio de todos hacia la solución del arduo problema. Los españoles seguiremos prestando al internacional negocio la atención que le consagramos ya. Las circunstancias extraordinarias en que las dificultades presentes se han producido, motivan ejercicios de gimnasia cerebral que, á poco que se prolonguen, darán excelentes resultados y contribuirán á levantarnos sobre nuestras interiores miserias. La empresa está en mantener el fuego sagrado con todos los medios intelectuales posibles. 1 El pesimismo no debe llevarnos, en el complejo y delicado asunto, más allá de los límites de una prudente y sana previsión. MANUEL TROYANO DIÁLOGOS DE ACTUALIDAD A propósito, amigo Pérez, ¿qué hay de alianzas? ¿De alianzas? -Sí, hombre, de nuestra alianza con Francia, con Inglaterra... Usted debe estar enterado de eso. Yo le digo á todo el mundo: si Pérez no lo sabe, no lo sabe nadie. Y es verdad que nadie más que usted debe de saberlo, porque el Gobierno se ha cuidado muy bien de que la Prensa, el Parlamento, la nación entera se queden in albis de tales asuntos. De modo que si no lo sabe Pérez... -Pues yo sé únicamente, querido García, que Pepe Llaneces es un pintor notabilísimo. -De acuerdo. -La posesión de un cuadro suyo satisface por completo los deseos del hombre más ambicioso. Ya ve usted Delcassé, un hombre de miras tan altas de codicias políticas tan vastas, que no se contentaba con menos que con la amistad estrechísima de Rusia, no ahora, sino cuando se suponía á esa nación Ja más poderosa y pujante de Europa. Que luego pensó tranquilamente en sorberse de un modo pacífico el imperio marroquí... Pues, nada, apenas le regalaron un cuadro de Llaneces, exclamó: ¡No quiero nada más! jYa todo me sobra, hasta la cartera de Estado! Y en el primer Consejo de ministros que se celebró después del obsequio, hizo lo que Lentejica: morirse de gusto. Un éxito tan feliz y tan rápido como el de Llaneces no lo ha conseguido ningún otro pintor europeo. Hay que felicitarle, García. -Felicitémosle, amigo Pérez, y hasta sería prudente encargarle otro cuadro para regalárselo á nuestro Villaverde. P ro volvamos al toque de las alianzas. ¿En qué situación nos quedamos después del fallecimiento ministerial del sagacísimo Lentejica francés? ¿Usted sabe, amigo García? Cierta tarde se reunieron tres amigos, inglés el uno, francés el otro y español el tercero, para merendarse una liebre sabrosamente guisada. ¿A usted le gusta la liebre? Dirigiéronse los tres amigos. á la hora convenida, al ventorro ó fondín de la Merendola, y la cocinera, toda desgreñada, les dijo: jAh, señores! -Eso lo dicen también los diputados. ¡Ah, señores, qué suceso tan terrible! Vean ustedes: el ajo, la cebolla, la botella de vino generoso y todos los condimentos de la liebre. Pues bien; ya estaba ésta á medio guisar, cuando se me salió de la cazuela y emprendiendo un trotecillo guasón se perdió en el monte próximo. ¡Ah, señores, ya no hay merienda; ya no hay liebre! Figúrese usted, amigo Pérez, la aflicción de los tres amigos. -Me lo figuro. ¿Pero que pasó después? -Que el inglés se fue por donde había venido, sorbiendo pirámides; que el francés se consoló contemplando su cuadro... ¡y que el español pagó la cuenta de la liebre que no había comido! -Caramba, siempre nos ha de suceder lo propio. Bueno ¿y de la niña qué? Amigo García. -Que según parece ya no es aquélla, sino otra, y aun se duda que sea ésta otra, aun cuando ya no sea aquélla. En fin, ¿usted ha ido alguna de estas noches al teatro de la Zarzuela. Pues Miss Jíelyet, que antes- tenía res actosj después se quedó en uno y, al fin, desapareció de los carteles. Es todo lo que le puedo decir de ian delicado asunto. Sepa usted, en cambio, amigo Pérez, que continúa hundiéndose lenta, pero seguramente, el tercer Depósito. -Siempre es un consuelo. En suma, mientras tengamos el primero y el segundo... ¡Ca! El primero es una ruina y el segundo casi, casi, de suerte que el día menos pensado nos quedamos sin agua, pero cantando con música de La gran vía que no se hace: ¡Soy el primer Depósito! iY yo el segundo! ¡Y yo el tercero! La Prensa inglesa y Ja boda del Rey TJodrá resultar ó no que el viaje del Rey á Londres traiga por consecuencia su boda con la princesa Victoria Patricia ó con otra princesa inglesa. E) tiempo lo aclarará todo. Entretanto, bueno es consignar que los periódicos ingleses dan como cierto ese matrimonio que todavía se niega oficialmente. Y la prueba está en el Daily Mirror, llegado ayer á Madrid, que escribe lo siguiente: Dícese, con grandes visos de verosimilitud, que la venida del Rey D Alfonso á Inglaterra no obedece exclusivamente al deseo de hacer una visita de mera cortesía. La admiración del joven Monarca por la princesa Victoria Patricia, hija segunda del duque de Connaught, presta un interés romántico á esta visita Antes de ahora no había visto nunca á esta princesa; pero hace varios meses y después de ver un retrato suyo, expresó un gran interés por conocer el original, y dícese que desde entonces ha llevado la fotografía de la princesa en el bolsillo del pecho. Es sabido que el Rey siente una gran estimación por el duque de Connaught, y es muy posible que el viaje del Soberano español tenga por principal objeto ligarse con vínculos más estrechos que los de la política á la nación británica La princesa le será presentada en la recepción de Guilldhall, y es probable que en la comida que ofrecerán los duques de Connaught á D Alfonso tenga éste ocasión de conversar á sus anchas con la alcurniada joven, cuyo retrato admira tanto. UNA IDEA DIARIA ONTRA LA HEMORRAGIA NASAL. Ni levantando los brazos ni con chorro de agua fría por la parte posterior del cuello y de la cabeza se corta la hemorragia nasal, ni para conseguirlo se debe taponar la nariz. Basta con ponerse una simple irrigación de agua, lo más caliente que se pueda soportar, y la hemorragia desaparece en el acto. CRÓNICA A LA PUERTA Si pasáis de mañana DEL BANCO p o r l a puerta que el Banco de España tiene en la calle de Alcalá, veréis indefectiblemente y siempre los mismos personajes, que con la fuerza de la costumbre ya adquirida, hacen todos los días las mismas cosas, se colocan en el mismo sitio y pronuncian las mismas palabras al aproximarse á recoger la perra chica ó la perra grande que les dan los habituales concurrentes al interior del edificio. Esos personajes son una muchacha pálida, delgada, vestida de luto perenne, que muestra una cosa que se parece á un brazo, envuelto en tiras de blanco lienzo, y esa cosa es lo que utiliza para excitar la compasión de los que van por dinero al administrador de España. Adelanta su brazo entrapajado, ayudándose del otro sano, pone semblante algo lastimero, recoge lo que le dan, y vuelve pausada al acecho de otro parroquiano. Otro personaje, un cojo: procedimiento semejante al seguido por la manca. Avanza á favor de las muletas el trozo de cuerpo sano, tiende la mano después de iniciar el movimiento de quitarse la gorra, tuerce la cabeza, toma la moneda y ¡Oh, queridísimo Pérez, cuan afortunados nacemos los que nacemos en España! Vamos á merendar una liebre, la liebre se escapa de la cazuela y pagamos todo el escote. Nos regocija la idea de ver una zarzuelita amena, y de tres actos, se queda en uno, y luego la retiran del todo. Construímos tres Depósitos, y los dos primeros se arruinan por el uso, y el tercero se desploma sin usarlo. ¡Qué desgracia tan terca, tan insistente, tan abrumadora! Pero, en fin, no olvidemos que somos españoles. ¿Vamos á tomar el sol, amigo Pérez? -Vamos á tomar el sol, amigo García. JOSÉ DE ROURE nimia 1 iranramnrTiBrnimnininiTnnnmrnniiiniiíiimn mnmmiirm un itffll