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A B C MIÉRCOLES 7 DE jlINrO DE i 9 o5. PAG. 9 España; los demás miembros de la misión francesa ocupaban la tercera. En contra de lo que se había anunciado, no hubo recepción después de la comida. Deseoso el Emperador de asistir á presenciar el desfile de los estudiantes, que han expresado su cariño á la familia imperial con aclamaciones, con músicas, con antorchas y con bengalas, no habló con ninguno de los enviados extranjeros. En cambio la Emperatriz, las Grandes duquesas Cecilia y Anastasia y el Kronprinz, se hicieron presentar á los enviados franceses, que fueron acogidos con amabilidad suma. El Kronprinz, especialmente, les expresó su agradecimiento en términos muy corteses, declarando que agradecía personalmente la decisión del Gobierno francés. Antes del festín, el Emperador hizo entregar al general Lacroix el cordón del Águila Roja, la placa de la misma orden al contralmirante De Marolles, las cruces de comendador y de oficial al comandante Chaboty al capitán De Valliers; Mr. Arago y Mr. Guillemain recibieron también el gran cordón de la Corona de Prusia y la cruz de segunda clase de la misma orden, respectivamente. OS ANILLOS Siguiendo una cosNUPCIALES tumbre tradicional en la familia imperial, los anillos nupciales para el Kronprinz y su prometida se han fabricado con oro silesiano que ha regalado el propio dueño de las minas. Este mismo señor regaló el oro que se empleó para los anillos délos Emperadores actuales y para los de los padres de Guillermo A B O D A Se ha celebrado con todo el ceremonial anunciado. Han presenciado el acto los emperadores, los príncipes de Alemania y de otras Cortes que han venido y los enviados especiales de todas las Cortes y de las Repúblicas europeas y americanas. El cardenal Kopp entregó á la novia los presentes del Papa. Consisten en una carta autógrafa y dos preciosos cuadros mosaicos. Los Emperadores y la Gran duquesa Anastasia se situaron detrás de los des posados. Los coros, dirigidos por el profesor Kruffer, entonaron el Canto Sacro, de Mendelshon. El Pastor pronunció un sermón sobre el tema elegido por el Emperador. Después de la ceremonia, se asomaron al balcón central del palacio los Emperadores, los recién casados, las princesas de Grecia, de Sajonia- Meiningen, de Schaumbourg, Leppe, los cuatro príncipes de Prusia y la princesa Victoria Luisa. Su presencia füé saludada por la muchedumbre con una tempestad de ¡hochl La nueva princesa, verdaderamente emocionada, saludaba, radiante de alegría, al pueblo, En estos momentos una retreta con antorchas recorre las calles de Berlín. El Emperador ha elevado á la dignidad de príncipe al canciller del Imperio conde de Bulow. Al gran mariscal de la corte le ha conferido la gran cruz del Águila Negra. ATENTADO CONTRA EL REY EN PARÍS Telegramas recibidos basta tas cinco de esta madrugada. París, 6. T 71 juez que instruye las diligencias por el atentado anarquista, continúa activamente la tramitación del proceso, Ayer estuvo en el Elíseo con objeto de examinar el lando que conducía al Rey y al Presidente. Luego tomó declaración al general Dubois, jefe del Cuarto militar de M r Loubet. M r Girard, jefe del laboratorio, procederá hoy á ensayar la fuerza explosiva de las substancias que tienen en su interior las bombas encontradas. Opina el juez que el autor del atentado, después de arrojar la bomba primera, tuvo tiempo de dejar caer en el suelo la segunda, que es la encontrada en las inmediaciones del lugar en que aquélla explotó. El comisario especial Orsini, ha descubierto en Cerbere los documentos relativos á la remisión de las bombas. Fueron éstas expedidas el 19 de Abril á Caussanel, rué Vauves, París. Efectuó el envío Rosendo Soler, agente de Barcelona, al representante Julia, de Cerbere, quien cumplió las formalidades todas que han de llenarse en la Aduana, expidiendo después el paquete postal á París. Así lo prueban los documentos. Aparece como expedidor del paquete Antonio Prast; pero se dice que este nombre es supuesto, sabiendo la policía el verdadero del criminal, que no tardará en ser detenido. Mora. capitán delegado Sr. Bañares, que quedasen allí guardias del Cuerpo de Seguridad, para impedir que el público se acercase. En la Casa de Socorro del distrito tuvo que ser auxiliado Manuel Ruipons, guarda de las obras del Depósito, que sufría un ataque nervioso por la impresión que le hizo el hundimiento. El ministro de Agricultura, que según nos dijo había nombrado á los Sres. Arenas y Arévalo para que examinaran las obras del Depósito, cuyo derrumbamiento fundadamente se temía, designó ayer al ingeniero subdirector del Ministerio, Sr. Serantes, para que oficialmente informara acerca del hundimiento EL REY EN LONDRES Telegramas recibidos basta las cinco de esta mañana. L EL TERCER DEPOSITO H U N D I M I E N T O Ayer tarde, á las cuatro y cuarto, se recibió aviso en el Gobierno civil de haberse producido un nuevo hundimiento en el tercer Depósito en construcción. Añadía el aviso que no habían ocurrido desgracias personales. Y, en efecto, fresco aún el recuerdo de la tremenda catástrofe de Abril, cuando el Juzgado especial continúa trabajando en la causa á que dio lugar aquel suceso, y cuando se discute acerca de la bondad y peligros del sistema empleado en la edificación del Depósito de agua, otro desplome se encarga de dar la razón á los contrarios al sistema. Gracias á la Prensa (algo bueno ha de tener) y á las autoridades que tomaron en serio las alarmas de aquélla, no han ocurrido desgracias. Al poco tiempo de ser avisados se presentaron el Juzgado de guardia, el juez especial encargado de la causa que se instruye y el ingeniero Sr. Santamaría. La parte hundida es la que forma el segundo compartimiento, es decir, el del centro, que estaba aún sin cubrir, formado por columnas ó pies derechos y travesanos para la techumbre. Las pilastras desplomadas que, como se puede apreciar en la fotografía, parece que las han cortado á raíz por su base, son unas 220, casi la mitad del citado compartimiento. Las que no han caído no tardarán en seguir el mismo camino; muchas están dobladas por el peso que sustentan y por el empuje del derrumbamiento. ¿Las causas del hundimiento? Hasta ahora permanecen ignoradas; seguramente son las mismas que originaron el desastre de Abril. Después de la inspección realizada por el Juzgado, al cual acompañaron el ingeniero señor Santamaría y el sobrestante Sr. Butrón, dispuso el juez Sr. Gullón, y así lo cumplió el EDWARDO HAHN Tpista mañana ha asistido el Rey á la histórica abadía de Westminster; aguardábanle el conde de Deubigh y el arzobispo Johnson en la puerta principal de la catedral, ofreciéndole este último el agua bendita y acompañándole hasta el altar mayor seguido del clero. El Rey. que iba de levita, tomó asiento en un sillón aislado, á la izquierda del presbiterio y enfrente del Capítulo. Las primeras filas de sillas de la nave central estaban ocupadas por los individuos de la embajada española, el marqués de Portago, conde del Puerto, duque de Sotomayor, baronesa de Satrústegui y otras distinguidas personalidades. A los acordes de la Marcha Real española, dio comienzo la Misa. Cantada y terminada ésta, organizóse la comitiva que se dirigió á la capilla dal Santo Sacramento, en cuyo lugar le fueron presentados al Monarca los obispos y el alto clero. El arzobispo pronunció una, elocuente salutación á D. Alfonso. A la salida fue calurosamente vitoreado por la multitud contestando el Rey con muestras de satisfacción. Sigue la lluvia desluciendo los festejos. Desde la catedral hizo el Rey una visita, que no figuraba en el programa, al abad de la catedral de Westminster en su domicilio y desde allí marchó á Clarence- Tíouse, residencia de los duques de Connaught, en cuya compañía almorzó. D Alfonso recibió en el palacio de Bukingham al Cuerpo diplomático, que le fue presentado por el secretario de Estado. En Chavence- House, residencia de los duques de Connaught, estuvo el Rey cerca de dos horas, sentándose á la mesa con aquéllos y con sus hijos. Huelga decir que los comentarios del día versan principalmente sobre esta visita. El Rey, acompañado del duque de Connaught, se presentó á las tres y cuarenta y cinco en la Jlgricultural Hall, en donde se celebraba el match entre militares y marinos. Fue objeto de un entusiasta recibimiento, esperándole á la puerta los generales Henniker y Oliphant y lord Cheylles. C N LA E M B A J A D A El Rey llegó á la embajada española á las cinco y media de la tarde, permaneciendo hasta cerca de las siete. A los acordes de la Marcha Real, ejecutada por el sexteto que estaba en el vestíbulo, subió la escalera, dando el brazo á la esposa del embajador. Al presentarse en los salones, estalló una salva de aplausos y un ¡viva el Reyl unánimemente respondido. Además de los individuos de la colonia esoañola ya citados con ocasión de la fiesta ae la