Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C MIÉRCOLES 7 DE JUNIO DE i 9 o5. PAG. 7 Pero con Nozaleda no vaya usted á Valencia; y con Maura, ni á Valencia ni á ninguna parte. Vayan ustedes preparándose, de todos modos. ¡Ha llegado el momento de liar la maleta! EMBIQUE LÓPEZ MARÍN CRÓNICA ILUSTRADA PARÍS DEL Después EL VIAJE ADE ESPAÑA la visita de REY á Versalles, asistió el Rey á la sesión del Aéreo- Club. El presidente de éste, monsieur Caillete, acompañado del marqués ta de Vincennes, en la que se han presentado aquéllas en gran parada. Mas de cien mil espectadores han acudido á presenciar este número del programa de las fiestas, que siempre ha sido predilecto de los parisienses. A la revista de Vincennes asistió D. Alfonso con el uniforme azul celeste de generl de caballería, con el casco engalanado de blancas plumas. La tribuna, espléndidamente decorada de terciopelo granate y oro, adornada con panoplias de armas, contenía numerosísima concurrencia de damas elegantes y personajes del mundo oficial. M M Fallieres, Doumer, Thomson, Chaumié, general Brugére, DujardinBeaumetz, los individuos del Currpo di- Rey de España durante su estancia en Londres. Está situado en el extremo Oeste del Parque de Saint- James y ocupa el lugar donde estuvo Buckingham Housse, construido en 1703 por Juan Sheffields, duque de Buckingham. En 1761 lo compró para habitarlo Jorge 111, y su sucesor Jorge IV lo reformó; pero no fue ocupado como residencia real hasta que en 1837 fue elegido por la reina Victoria. La fachada oriental del lado del Parque de Saint- James, fue construida en 1846. C L A N A R Q U I S T A La complici CARLOS MALATO dad en el atentado de París del anarquista Carlos Malato, parece demostrarse por el hecho de haber recibido y tenido en su casa las bombas. Se citan además sus artículos t, i. Í- t Jl- EL PALACIO BUCKINGHAM, RESIDENCIA EN LONDRES DEL REY DE ESPAÑA Fot Unutccour de Viana, que preside el Real Aéreo- Club de iíspaña, recibieron á S. M y á monsieur Loubet. El globoUTiirondelle estaba dispuesto para su ascención, y M r de la Vauix, después de ser presentado al Rey, ocupa la barquilla. Apenas L JíirondeUe comienza á elevarse majestuosamente del otro lado del Sena, comenzaron las ascensiones de otros siete globos que debían perseguir al primero. D. Alfonso conversó con el capitán de ingenieros M r Voyer y escuchó con gran interés los datos que sobre el funcionamiento de Calais- Meudon le expuso dicho oficial. Soltáronse luego palomas mensajeras, la primera de las cuales la echó á volar el joven Monarca. A las maniobras de Chalons, en las que el Rey vio las tropas francesas en simulacro de campaña, ha seguido la revis- plomático, senadores, diputados, etc. etc. El Rey llegó á caballo y fue objeto de una de las más grandes ovaciones al presentarse ante las tribunas. Revistó al paso las tropas de infantería y ai galope las de caballería y artillería. Ocupó luego la tribuna, delante de la cual se situó el general Dessidier, gobernador militar de París, con los agregados militares extranjeros, los Estados mayores del Gobierno y de la defensa, y los oficiales de! gabinete del ministro de la Guerra, y se efectuó el brillante desfile. Las ovaciones hechas al Rey y al Presidente de la República en este día fueron las más grandes que se les han tributado. L PALACIO REAL DE Este suntuoBUCK 1 NGHAM. so edificio donde habitualmente residía la reina Victoria de Inglaterra, es ¡destinado al E violentísimos en mucha? hojas libertarias y, en particular, ei TJAnarchie, Les temps nouveaux y h Espagne inquisiloriale. Malato es un literato, un erudito que habla muchos idiomas. Su aspecto es fino y pacífico y sus maneras muy corteses, y ni su figura ni su carácter parecen los de un anarquista furibundo y sanguinario. Estaba en el colegio todavía cuando su padre, acusado de haber tomado parte en los sucesos de la Corñmune de París, fue condenado á la deportación. Siguió á su padre, y con él volvió á Francia después de la amnistía. Muy pronto dio á conocer sus ideas revolucionarias; fue acusado en el Proceso de los Treinta abandonó París en 1893, al votarse las leyes contra los anarquistas, y se refugió en Londres. Ha escrito como redactor en L Tntransigeant, de Rochefort, y en L Aurore.