Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C MIÉRCOLES 7 DE JUNIO DE i 9 o5. PAG. 6 minutos cupones trepados simétricamenmente, su gomita negra, sus pintas recortadas y demás refinamientos de la encuademación, no hay quien pase aquí el verano. Y apenas el rubicundo Febo decide madrugar, con objeto de empezar á malestar cuanto antes, surge en el seno de la familia la idea de los viajes. -Mira, Federico- -exclama la esposa, -el calor se echa encima... Es preciso ir pensando en el kilométrico. ¿Tan pronto? ¿Porqué no? Las de Jolgóriez han tomado ya un doce mil pelao para todas. ¿Cuántas son? -Catorce o quince. ¿Tantas? -Ellas son tres, pero se han reunido para el grupo del retrato con las de Comínez y las de Putifar, que llevan la cocinera, el botones y un loro. -No sera un grupo, será el cuadro de las Animas. -SÍX lo que quieras, pero ya tienen su kile; rétri: o en casa. -Muy bi. n; pero date á razones. Si todo lo del viaje fuera el billete... Llevamos un año terrible. Dos enfermos, las quintas de Pablito, la operación de tu cuñada, cuatro inquilinos desahuciados, la mala cosecha de... -No empecemos con pretextos. Cualquier año hubieran estado en azon esas disculpas; pero hoy, con eso di IOJ billetes kilométricos, que por cuatro pesetas te llevan á la China... -Quita estaciones. -Adonde sea; es igual. No hay fundamento para. -Es que... -Nada; inútil. Pide otro de doce, lo menos, y avísanos para retratarnos. Vendrán con nosotros las de Torres, el novio de nuestra Paulita, la modista de abajo que vive sola, y D. Roquito. ¿Quién? -Ese curita que le lleva los libros, porque es de su pueblo. ¿Nada más? -So nos nueve. Hemos echado la cuenta, y con un doce mil hay para dar la vuelta á España y sobra. -Yo no viajo en caravana. -Lo que tú no quieres es darme gusto. S todos fueran así, ¡bonito negocio harían los ferrocarriles! -Mujer, lo que yo quiero es viajar con independencia. ¿Quién te va á estorbar? En cuanto lleguemos á San Sebastian ó adonde sea... cada cual por su lado, y si te he visto no me acuerdo. ¿Y lusgo? Las da Torres empezaran á decir que ya es hora de volver; el novio de la niña, que tiene que matricularse; la modista, quelallama su parroquia; D. Roquito, que no puede dejar la parroquia abandonada; y habrá que numerarse, como una compañía de soldados, y el N crte en lo mejor de la estación. ¿Qué más da cuatro días antes que después? -Ya que se hace el sacrificio... ¡Te pones insoportable! -Escucha, mujer. -Hemos concluido la discusión. Si tú no quieres hacerlo, me das dinero y yo iré con las chicas á retratarnos en cualquier kilométrico de las amigas. Todo, antes que pasar por la vergüenza de que nos vea aquí todo el mundo este verano, habiendo esos billetes... ¡Por vida del kilométrico! Y no hay remedio, lector. Tiene usted que ceder, retratarse en grupo, tomar un doce mil y salir de Madrid, ó de donde esté, sopeña de que el hogar- -siempre ameno y plácido- -se le convierta á usted en un infierno. En todo caso, apele usted al recurso de la fusión. La adquisición de los consabidos billetes es bastante elástica y permite infinitas cabalas y combinaciones. Todo estriba en ser algo del viajero que lo solicita. Por ejemplo, con Villave de, aunque ño ssa usted de la familia, puede usted ir en clase de profesor de francés, que buena falta le hace. Con Vadillo, para alegrarle el trayecto y despettaWe en las estacione de parada y fonda. Con el doctor Cortezo, de ciceionc. Y asi sucesivamti z. 0 i PMÍ 1 S. EL REY CON bU K A V U t M O D RIG CNOOSE AL AblífcO- CLUB I ot t h u v e m i l 1 i rnr mimninnnr w w