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AB C. MIÉRCOLES 7 DE JUNIO DE i 9 o5. PAG. 5 día, y va á París á ver á su compañera de infortunio. Vuelve a desertar, yendo á visitar á sus padres é intentar una solución favorable para la infeliz mujer por quien se sacrifica. En aquellos días, la abuela de Rocher es asesinada. La gendarmería sabe que Rocher visitó á la víctima, y suponiéndole autor le persigue, le prende y le entrega al Tribunal como presunto autor de asesinato. Sufre Rocher setenta días de prisión, pero la justicia reconoce su error, le proclama i ocente y le pone en libertad. Entonces el desventurado joven corre á París, donde su compañera se muere... Pero cuando llega á la capital es detenido de nuevo; esta vez por d sertor reincidente. Tienen la Gran cruz de Car 1o I I el principe de Gales y el duque de Wellington y de Ciudad Rodrigo. La de 3 sabel la Católica, M r Hugh Mackay Macpherson, Mr. Edward Daughter, M r Jhon Thomas Machod. La banda de María Luisa, la Reina Alejandra, la duquesa de Cumberland, la duquesa de Welhngton y de Ciudad Rodrigo, la princesa Beatriz, viuda de Battenberg, y Lady Adelina Douglas de Drummond Wolff. La princesa Victoria Eugenia, hija de la princesa Beatriz y sobrina de los reyes, que tiene dieciocho años, hará su presentación en el mundo asistiendo á ias ceremonias de corte que se darán en honor de Alfonso XI 11. UN CHAMBELÁN Ahí tienen un asunto los aficionados á escribir dramas comprimidos en un acto y varios cuadros, con música efectista, para Jos teatros del género chico. Emilio Rocher, marmolista, salió de Cousolre, donde nació y fue educado con una niña para él muy querida. Cuando fue hombre, marchó Rocher á París a trabajar y hacerse porvenir. La niña también se hizo mujer. Se casó con poca suerte, y cansada de sufrir los malos tratos de su esposo, abandonó Cousolre y se fue á París en busca de su amigo de la infancia. El marido abandonado fue á la gran capital tras de su mujer. La encontró con Rocher. Sobrevino lo que era de esperar: una demanda de divorcio, de la que la infeliz mujer saiió condenada. Una Í. -K i sí PARÍS. LA FIESTA DEL ALRcO- CLUB ¡ct í lu multa de cincuenta francos y el divorcio pronunciado á favor del marido, fue el término del proceso. Rocher siguió amparando á su antigua amiga, que juró no separarse jamás de el. Pero Rocher tenía que cumplir los deberes militares. Hijo de un subdito belga, no debía estar en filas más que un año. Pero su joven compañera estaba enferma del pecho. La esperaba una espantosa y segura miseria. Rocher, sin embargo, ingresó en el cuartel. Un mes después, viendo la penosa situación de aquella infeliz, desertó. Más tarde, fue preso y condenado á cuarenta y cinco días de prisión, además de tener que cumplir en Amiens el servicio que había abandonado. Consigue Rocher un permiso de un Comparece ante un Consejo de guerra, y es condenado á seis meses de prisión. Rocher protesta contra la sentencia. La pena que se le impone no es la justa. ¡Quisiera él que se le condenase á muerte, sin apelación, y para que el fallo se cumpliese en el acto! AEMECE N G L E S E S C O N O R D E N E S ESPAÑOLAS El rey Eduardo V i l de Inglaterra es uno de los caballeros más antiguos de la insigne orden del Toisón de Oro, pues la posee desde el 7 de Mayo de i852. Su hijo el príncipe de Gales, desde el 17 de Julio de 1893, y su hermano el duque de Connaught, desde el 15 de Mayo de 1902. Ha llegado el momento Tpl moderno billete kilométrico no ha venido á llenar un vacío como sue le decirse de tantas otras cosas que vienen á eso... sin que nadie las echara de menos. Todo lo contrario; ha venido á dejar vacías casi todas las casas. La diabólica invención de esos billetes es algo así como un veneno doméstico, y ha venido exclusivamente á sembrar la discordia en los hogares ¡ay! tranquilos un díaAntes de su aparición viajaba sólo cierta clase de gente. Ahora, desde que las Compañías ferroviarias pusieron en circulación esos coquetones carnets encarnados, con sus di-