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A B C. MARTES 6 DE JUNIO DE i 9 o5. PAG. 9 dera con tuiú, y con ese corpino sin mangas y casi sin tela, sobre el pecho y sobre la espalda, que usan las bailarinas. Los hermanos lsola aseguran que esta toilette no se usaba en los tiempos á que se refiere la obra, que es bíblica y reproduce escenas de la Era cristiana en sus comienzos. Ante todo, dice i, la propiedad histórica. jQué propiedad histórica ni qué niño muerto! replica la demandada. En todas las óperas, representen la época que representen, sale la primera bailarina vestida del mismo modo, aunque varíe de color. La estrella es siempre estrella; pero con faldas cortas y faldellín, no con dalmática y sable. El tribunal ha dictado una sentencia muy larga y muy razonada en sus considerandos. Como que en uno de ellos dice que existe, cuando menos, duda sobre la intención de las dos partes al contratar, y que esto basta para dar la razón á la señorita Sancy. Si esto no es galantería, que venga Dios y lo diga. Y en otro considerando afirma que decididamente el faldellín es el traje tradicional de la bailarina- estrella. Huelga decir que el fallo es favorable á la demandada, á la que declara con derecho para quedarse con los 3.200 francos del anticipo y para cobrar los intereses legales de esta cantidad. La sentencia ha gustado á los morenos, por tratarse de una mujer que, además, es bailarina, y sobre todo esto, porque es guapa. AEMECE En nombre del Gobierno tengo el honor de ofrecer á V. M mis más respetuosos homenajes. En el momento en que vais á abandonar nuestro territorio, tengo la elevada misión de deciros cuan calurosos son los votos que le acompañan hacia el país vecino y amigo á donde os trasladáis. Nosotros, señor, deseamos con toda el alma que llevéis un buen recuerdo de París y de Francia. A las siete y diez se embarcó S. M en la canoa del almirante, que le condujo á bordo del Victoria and El tiempo lluvioso, pero el mar tranquilo. -B. N P O R T S M O U T H En medio de una lluvia torrencial ha llegado á Portsmouth el yate Victoria and Albert, que conduce al Rey. S. M viste uniforme de general inglés, cruzando su pecho la banda de la Jarretiera. Las músicas tocan la Marcha Real española, y el príncipe de Gales, acompañado del conde de Deubigh, del duque de Dermond y de otros altos dignatarios, todos de gran uniforme, sube á bordo, siendo recibido en el puente por D. Alfonso. Mientras tanto, los cañones de la flota disparaban las salvas de rúbrica, reinando un entusiasmo indescriptible. El embajador, que no presenció el momento de la llegada á causa de las muchas ocupaciones relacionadas con el recibimiento, fue recibido pocos momentos después por S. M El príncipe permaneció en el yate Real hasta las dos y, después de numerosas presentaciones hechas por el alcalde de Portsmouth, que dio la bienvenida al Rey, siendo contestado por éste en inglés, D. Alfonso desembarcó á las dos y veinte minutos, pasando revista, acto seguido, á las fuerzas que acudieron al puerto para hacerle los honores A las dos y media salió el tren Real, siendo objeto el Monarca de una ovación delirante de la multitud que, á pesar de la lluvia, presenció la salida á pie firme. -C. esde Cherburgo, el Rey dirigió á Loubet el siguiente telegrama: En el momento de dejar el suelo francés, os renuevo la expresión de mi agradecimiento y simpatía por vuestras afectuosas atenciones. Doy gracias á París y á Francia entera por la inolvidable acogida que se me ha dispensado, cuya memoria guardará mi corazón como el más grato recuerdo de mí vida. -M r Loubet contestó- ai Rey así: Si Vuestra Majestad guarda, de la acogida que Francia le ha hecho, recuerdo cariñoso, Francia, durante mucho tiempo, guardará la impresión de la gran simpatía que la habéis inspirado. Vuestra encantadora sencillez os ha conquistado las aclamaciones populares. Una vez más, gracias por vuestra visita, que deja en todos los corazones franceses sentimientos afectuosos por España y por su Rey. TT uranre la recepción verificada en este puer to, el prefecto marítimo presentó al Rey á los oficiales generales de la guarnición. También fueron presentados el capitán de navio M r Morgan, agregado naval á la embajada de Inglaterra en París, y M r Montano, cónsul inglés en Cherburgo. general en el Havre, saludó al Rey en español, formulando yck s por la felicidad del Monarca y de la familia Real. El Rey no comió en tierra. Inmediatamente después de la recepción, que no duró más que un cuarto de hora, se embarcó en el Victoria and Telegrafían desde Londres que la lluvia incesante deteriora considerablemente el adorno de las calles del trayecto que debe recorrer el Rey á su llegada. D. Londres, 5. E DEL REY Telegramas recibidos hasta las cinco de esta madrugada. París, S. O A R A LOS POBRES. El Rey de Espa ña envió, antes de su partida, 25.OOO francos a prefecto del Sena, para que éste, en su nombre, se sirva repartirlos entre los pobres de París. Cherburgo, 5, á las ¡m. C A L I D A D E CHERBURGO. El tren k- Real entró en la estación del Noroeste de Cherburgo á las seis y cincuenta. E! fuerte del Roule hizo una salva de 101 cañonazos. Las tropas de la guarnición, escalonadas á lo largo de la vía férrea, hicieron Jos honores de ordenanza. La música tocó la Alarcha Rea! En todos los pasos á nivel la multitud lanzaba ¡vivas! y aclamaciones repetidas. El convoy regio entró á las siete y diez en el Arsenal, cuyas baterías dispararon 21 cañonazos. El Rey fue recibido á su descenso del vagón por el vicealmirante Besson, prefecto marítimo, y M r Arnaud, prefecto de Ja Manche; M r Mathieu Maine, de Cherburgo; los oficiales generales y todos los oficiales superiores de la guarnición que formaban en apretada fila al paso de D. Alfonso XIII. El augusto viajero se trasladó á la tienda levantada especialmente; las músicas coloniales interpretaron otra vez Ja Marcha Real española; las tropas hicieron los honores al Soberano en el momento de embarcar éste. Cuando S. M se dirigía á la tienda de carapaña, parecía fatigado. En breves frases respondió á los saludos y felicitaciones que le dirigió el prefecto marítimo. M r Arnaud, prefecto de la Manche, le saludó en estos términos: última hora se supo que el Rey D. Alfon so no llegará á esta capital por la estación de London- Chatham, como se había anunciado, sino por la de Brigthon. A la recepción se la ha dado carácter puramente oficial y privado. La lluvia que cae desde por la mañana ha deslucido los preparativos hechos. Estos eran escasos y puede decirse que nulos fuera de los oficiales. La carrera, desde la estación hasta Buckinglan Palace, estaba guardada por los hcrseguards. La llegada del Rey ha sido saludada con la Marcha Real. El Rey subió al coche con el rey Eduardo, el príncipe de Gales y el duque de Connaught. Seguían al coche Real cinco coches con el acompañamiento de Corte. Ambos soberanos y la comitiva iba precedidos por un escuadrón de guards y cerrada por otro. Los soberanos fueron aclamados en el trayecto. La impresión genera! es de que la mayor parte de los festejos tendrán un carácter privado, casi familiar. Hasta se dice que el viernes y con motivo de Ja visita á Windsor, se hará pública y oficial la noticia de un próximo matrimonio. Londres, 6, 3 m. Ü n los Centros aristocráticos circulan rumo res de que en el banquete que el miércoles próximo ofrecerá el rey Eduardo á Don Alfonso será anunciado el enlace con la princesa Patricia de Connaught. 1 1 Rey, después de descansar algún tiempo en Buckingham- Palace, visitó al príncipe de Gales; luego á los duques de Connaught. Por la noche asistió á Ja comida privada con Jos citados duques, en la cual estuvieron tam bien la princesa Luisa de Tife y Batemberg, Margarita y Patricia Connaught: Esta es considerada aquí por todos como futura Reina de España. Después de la comida, las personas que for- man la comitiva de D. Alfonso fueron presentadas al rey y á la reina de Inglaterra. Calzado. LA GUERRA RUSO- JAPONESA Londres, 5, 4 i. p i í E R Z A S J A P O N E S A S El ministro de fi Marina del Japón, barón Vamatato, envió preciosos ramos de flores para que sirvieran de adorno en las habitaciones de Rodjestvensky, Remitió también á éste una carta respetuosísima, en Ja cual le elogia por haber cumplido con sus deberes militares, combatiendo con valor heroico en defensa de la Patria. Carta semejante recibieron del ministro los oficiales heridos; en ella hacía votos por la próxima curación de sus dolencias. -Mora. San Petersburgo, 5, 6 t. C O N T R A LA PAZ. Es indudable que los í partidarios de la paz predominan entre las clases más elevadas de la sociedad rusa. Muy pocos de los hombres más salientes de la aristocracia hablan de paz. A su vez, el prefecto de la Mancha presentó á los altos funcionarios civiles de la ciudad. La Srta. Besson, hija del prefecto marítimo, ofreció un magnífico ramo de flores al Rey, que la dio las gracias sonriéndose. La Srta. Flamarí, hija del vicecónsul de España, le ofreció también un ramo de flores, y le dirigió un elocuente discurso de bienvenida. También entregó á S. M un álbum de tarjetas postales, con las armas de España en la cubierta. La señora de La Coste, esposa del cónsul