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A B C MARTES 6 DE JUNIO DE i 9 o5. PAG. 5 Ecos de Londres Londres, 3. 1 A C U E S T I Ó N D E MARRUECOS. Algo han dicho, y aun algos, los periódicos, de la conferencia del rey Eduardo con el jefe de su Gobierno y dos de sus ministros, al regreso del Monarca á Inglaterra, sin descansar éste de las fatigas de su viaje. Eliminando factores, como dicen los matemáticos, yo opino que sólo se ocuparon allí el Rey y sus consejeros de la cuestión de Marruecos. Aviva tal sospecha la circunstancia de que Eduardo Vil acababa de hablar largamente con M r Delcassé acerca de dicho asunto, y que nadie Faltase allí á los principios internacionales de neutralidad en tiempo de guerra. Olvidado ya si artículo discutidísimo del almirante Penrose publicado en la Deusche J evue. Ü L VIAJE D E L REY A L F O N S O Fi jados los detalles todos relativos á la recepción del Rey de España, sigue interesadísima la opinión en acoger á D. Alfonso con muestras de alegría y transportes de entusiasmo. España despierta aquí honda simpatía; su lengua, su literatura son estudiadas y conocidas por mucha gente, y la comunicación espiritual y el comercio de ideas con autores españoles antiguos y modernos, ha mantenido siempre vivo el amor de los ingleses por nuestra nación. tonos respecto á la urgencia de la ley, una vez sancionada, enmudecieron cual si obedeciesen á una consigna, y alguno apuntó la idea de que debió legislarse acerca de la mujer en cinta para proteger el ser futuro, cuando hay recién nacidos de los que nadie se acuerda. Es decir, que ni los intelectuales, ni el pueblo, ni los gobernantes, volvieron á ocuparse del particular, demostrando de un modo patente que en España no se ama á los niños; que en este país, mil veces desdichado, no nos preocupamos del porvenir de la raza. En vano talentos como Canalejas en hermoso discurso han hecho resaUar estos í f r rf L J i L l 1 1 I 1 su PARÍS. S. M. EL REY EN LOS JARDINES DEL CASTILLO DE VERSALLES Fot. Chusseau Flaviens no quería, sin duda, olvidar ni los detalles más Todo ello caldea el ambiente que ha de resnimios de esa conversación. pirar el Rey de España á su arribo á InglatePor otra parte, la amenaza por puños de rra. Encontrará un pueblo amigo y respetuoso. Alemania, que ha dejado caer sobre el tapete en que se jugaba la suerte de Marruecos todos los triunfos, y la inflexible decisión de Inglaterra de que las cosas sucedan tal como á ella le convengan y no á humo de pajas ha con- 1 WII PLEITO. Vuelvo á las columnas de A B C cariñosamente requerivenido con Francia y España, es lo único que puede, á mi ver, justificar el Consejillo efec- do por su director, y he de recordar, antuado en la estación Victoria. te todo, el buen éxito de la anterior camLa conversación del rey Eduardo durante paña. veinte minutos, tiempo inusitado, con el prínLa ley de protección á la infancia fue cipe Raldoni, embajador de Alemania, fue tam- proclamada en 12 de Agosto de 1904. bién menos comentada de lo que merece, y no Quisimos algunos amigos de los niños dejaría de tener puntos de íntimo contacto con que, coincidiendo con el Centenario de la la cuestión de Marruecos. aparición del Quijote, se convocara una j A NEUTRALIDAD. Acerca de las re clamaciones del Japón sobre la maleante ma- Asamblea donde estas cuestiones protecnera de ser practicada la neutralidad por Fran- toras fueran presentadas al público; y cia en el Extremo Oriente, bien claro dijeron mientras en el Extranjero la idea era aceptada con aplauso, aquí ni se dignaron conel Times y el Standard que en nada estorbaría la amistad de Francia con Inglaterra para que testarnos. Es más: los numerosos indiviésta hiciese saber á aquélla que no consentiría duos que habían declamado en todos los NIÑERÍAS vitales problemas; en vano doctores tan prestigiosos como González Alvarez y Fatás en recientes libros han expresado con la elocuencia de los hechos la importancia que entraña la higiene de los niños; en vano Ulecia se esfuerza en propagar la vital situación conocida por la gota de leche; la pasividad de las gentes es cada día mayor, y las casas- cunas que inició Alado son insuficientes, y las colonias escolares mezquinas á pesar del entusiasmo de los antiguos alumnos de la Institución libre de Enseñanza, y las Escuelasasilos, á despecho del decidido apoyo de egregias personalidades, arrastran vida lánguida, y nuestras costas están huérfanas de Sanatorios marítimos indispensables para la profilaxis de la tuberculosis, y esa tremenda peste de la cual con tanta elocuencia se ocuparon en el mitin del Teatro Real los más insignes oradores médicos y políticos, no tiene más valla-