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TRFS. NUMERO J 47. CRÓNICA UN; 1 VERSAL IL UST RADA. llado, montado en su caballo, el prefecto de policía. S- M el Rey llega á Londres. Un murmullo sordo se produce en la multitud. Acuden á Palacio para felicitar á la Reina Luego aparece el picador que abre la por haber salido el Rey ileso del atentado de París, comisiones de Ejército, de marcha vestido de blanco, rasurado. Después comienzan á pasar soldados Ja Marina, del Ayuntamiento y de otras de caballería envueltos en anchos mancorporaciones. tos rojos y detrás, caminando despacio, Termina en el Colegio de abogados de viene un coche tirado por seis soberMadrid la reñida elección de diputados. bios caballos. Ese coche es el que fue Se anuncia una nueva movilización de construido para la coronación del Rey tropas en Rusia, temiéndose que esta de- Eduardo. terminación provoque desórdenes popu- En él van el Rey de España, el de Inglaterra, el príncipe de Gales y ti dulares. que de Connhaught. Cinco coches más vienen en pos con los palaciegos españoles é ingleses. La muchedumbre da ¡vivas! correctos, discretos, y se agitan algunos pañuelos y 6. a C R Ó N I C A E S C R I T A sombreros. AYER POR LA TARDE EN Los coches lentamente, muy lentamenLONDRES Y TRANSMITIte se pierden á lo lejos entre la bruma gris, mientras la lluvia cae, y la mucheDA POR TELÉGRAFO A dumbre se dispersa en silencio automátiLAS NUEVE DE LA NOCHE co, enigmática. I Jo hemos podido ¡legar á Londres en Ya está el Rey de España en el palacio un día más londinense. sombrío de Buckingham. En este instante, cuatro y media de la Las calles del itinerario han vuelto á tarde de hoy lunes, va á penetrar Alfon- recobrar su aspecto ordinario. so XIII en la vasta ciudad. A esta h o r a en estos monumentaLondres es inmenso, infinito. les hoteles londinenses se toma el te, Las casas son negras, puntiagudas. charlando discretamente en ios vestíbulos Mulares y millares de chimeneas arro- y en los largos y silenciosos corredores jan un humazo negro sobre un cielo plo- co recias alrombras. mizo. Londres cree que el viaje de AlfonY hay en! as calles, en las tiendas, en so X 313 es un viaje matrimonial. los hogares, en los hoteles, en todas parLa Prensa de esta mañana saluda restes una nota característica, puramente petuosa al Alonarca español. Se elogia su sajona, que es la exactitud, la energía amor á los sports; se dice que la suerte silenciosa, Ja solidez, la impasibilidad. de España le interesa vivamente. Va á entrar en Londres el Rey de Es de esperar- -escribe e Daily ChroEspaña. nicle- -que cuando el Rey llegue á más Desde la Victoria- Síation hasta el madura edad y se encuentre con libertad Buckingham PaJace corre una dcbie fila en Sos negocios públicos, se esforzará en de banderas diminutas que ondean al mejorar las condiciones de penuria, en viento y destacan sus colores chillones las cuales multitud de subditos suyos se sobre el cielo plomizo. ven compelidos á vivir. Cae una lluvia menuda incesante. AZORÍN Dos líneas de soldados, con ssus enormes gorras de pelo, bordean las vías. Sobre las aceras se apretuja la multitud con sus paraguas abiertos. N o hay colgaduras en las casas particulares. i p L E M E N T A L El periodismo- moN o se oyen gritos ni se notan aprestos derno es, ante todo, oportunidad. de entusiasmo. Esta se determina por el estado de ániTodos se mueven rígidos, automáticos, mo del público. El escritor que trata de hablando con sus monosílabos nasales. infundir su cólera, sus aspiraciones, sus Nosotros vamos á presenciar el desfile deseos en el espíritu de lectores no predesde el mirador del soberbio Grosve parados por la realidad, lleva todas lis nor- hotel. probabilidades r e perder. Cuando no se Es ya ia hora exacta en que su irrup- toma esta circunstancia en cuenta Ja ción se anuncia. Prensa dispara sus baterías y no Jxace Ante nuestras miradas se abre la recta blanco. Procede entonces con el acierto de quien siembra cereales en Julio. No vía del Grosvenor- Gardens. obtendrá cosecha alguna, y á impotencia El centro de i a alie está desierto. Ya va marchando oor él, solitario, ca- manifiesta lo achacarán sus enemigos. Ií MADRID, 6 DE JUNIO DE 1 905. NUMERO SUELTO, 5 CENT S. 5 La política internacional es higiénica para cualquier pueblo, pero lo es mucho más para nosotros. Entre España y la civilización europea, la Naturaleza ha puesto una puerta, los Pirineos, que cierra casi herméticamente. Sin la ventilación necesaria, sin corrientes de aire exterior, ia atmósfera política se enrarece, se hace irrespirable. Esto contribuye poderosamente al desarrollo de la tuberculosis nacional en la vida pública. N o significa otra cosa el predominio de Jas miserias, que á veces absorben nuestro pensamiento y nos roban toda energía y todo vigor colectivos. Pero no se impresiona el alma popular con cuestiones exteriores cuando se quiere, sino cuando se puede. De otro modo, a l a gente se le antoja fantasía diplomática, entretenimiento de cerebros desocupados cuanto de asuntos internacionales se dice. N o hay costumbre de preocuparse con ellos, y aquí lo que no constituye hábito, apenas si tiene movimiento, á no ser que actúe desde fuera el propulsor. Por eso es hoy tan oportuna la cuestión de relaciones de nusstra nación con Francia é Inglaterra; por eso los negocios de M a ruecos solicitan, con mayor intensidad que nunca, nuestros cuidados; por eso también la mayoría de la Prensa, para tratarlos, ha elegido estos momentos. Por nuestra parte, no nos cansaremos de repetir lo dicho en las últimas lineas que a! tema hubimos de dedicar. En sazón ha caído el germen sobre terreno fecundo y preparado; pero debemos ensayar nuevos métodos de cultivo. Aquí no sirven los procedimientos que aplicamos á las cuestiones de política interior. No vemos en éstas más que aquello que de utilizable tÍ 2 nen para combatiré pira defender un Gobierno, y en los asuntos exteriores, ó el patriotismo inspira y dirige, ó lo que se ejecuta por cuantos se hallan dentro y fuera del Poder es grave falta y menguada necedad. Si en la política internacional hemos de ver, ante todo, el medio de ensalzar ó derribar á un ministro ó un Ministerio, valdrá más que no tengamos política internacional. Y, hasta ahora, no se ha demostrado que enfoquemos de otro modo la materia. Si subordinamos tan delicados asuntos á los éxitos periodísticos, será mejor que la Prensa los siga tratando como tesis de folletín. En ese género de política no poseemos tradiciones de la época constitucional; carecemos de costumbres. Así, guardamos á un secreto de Estado Ja misma consideración, el propio respeto que á un chisme de! Salón de conferencias. Tanta y más pasión que entre nosotros hay en la política y en la Prensa francesa. Vivito y coleando está el incipiente