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Benedictinos RÁPIDAS PROPAGANDAS Plaza del Ángel, 6. -EL CENTRO para encuaderna 1 la novela CORAZONES HERIDOS, publicada, por ABC. en marcha y construcción INTERCAMBIABLE ELEGANTE AGENCIA GFNERAL VALE NÚM. 4 ALB hTO MAUñER Caüa Savilla, 2, Madrid Pídanse catálogos. CORAZONES HERÍDOS I5 m Apenas entraba el tren en la estación, cuando ya Ricardo, de pie delante de la portezuela, esperaba impaciente el momento de parada para saltar a! andén Delaiíe de ia muchedumbre, sin ver nada y sin fijarse en nada, corrió á buscar e! coche, que seguramente habrían enviado para esperarle. En ¡a primera línea de carruajes divisó al cochero áz Mr. Brémont. ¿Y mi padre? -exclamó con el temor horrible de la respuesta, creyendo ¡ser ya en e! semblante del antiguo servidor Ja fatal noticia. -El señor está muy malo- -respondió el criado; -pero ha recobrado el conocimiento y han podido administran? los Sacramentos. Ricardo ¡legaba todavía á tiempo. Experimentaba ante aquella contesiación un consuelo relativo, una sensación que difícilmente puede explicarse y que consiste en esa esnecie de alegría inmotivada que se experimenta en los momentos de angustia, cuando se sabe que el mal es todavía menor de lo que se espera. Cuando llegó á la Avenida de Jena, el médico salía de la casa, y Ricardo le encontró en la escalera. Ei doctor le cogió las manos, y estrechándoselas cariñosamente, le dijo: -Valor, amigo mío; mucho valor. Temo que su padre de usted no pueda llegar á mañana. Vaya Usted de prisa, que le está esperando. Subiendo los escalones de tres en íres, Éicardo llegó aí vestíbulo de su morada. Todas las puertas hallábanse abiertas. Avanzó rápidamente andando de puntillas, porque el ruido de sus pasos parecía resonar de un modo siniestro en aquellas estancias desiertas. Cuando estuvo junte á la alcoba, se- áetuvo un instante en el dintel. María, hundida en un- siflón, sollozaba amarga- mente. Una religiosa de la Esperanza, con su velo negro y con su delantal blanco, halábase de pie al lado del enferma. En la habitación, alumbrada escasamente por algunas bujías, notábase esa semiobscuridad y ese lúgubre silencio precursor de la muerte. Al advertir la presencia de su hermano, María se levantó, y tendiendo sus brazos hacía éJ, exclamó: ¡Ricardo! Su acento revelaba tedo su dolor, y la impaciencia producida por la larga espera. Aguai- daba de su hermano ayuda y protección, y desde que se había iniciado la catástrofe, contaba los minutes que tardaba en tenerle á su Jado. S: n mirar siquiera á su hermana, Ricardo se dirigió hacia el lecho en que yacia su padre con la faz lívida y con los rasgos de su fisonomía altersdos. La cabeza, echada sobre la almohada, parecía tener ya una rigidez cadavérica. El jovzn, haciéndose cargo de que el final se hallaba próximo, tuvo un momento de espantoso dolor. Inclinándose cuidadosamente, besó ía frenpálida de su padre. A consecuencia de aquel contacto, Air. Brémont abrió los ojos y reconoció á su hijo. -P o r fin... -murmuró; -no quería morirme sin hablar contigo. La religiosa y María seguían con mirada ansiosa la impresión que el regreso producía en el rostro liúdo deJ enfermo. Este hizo una seña! dando á entender que quería permanecer á solas con su hijo. M r Brémont escuchó con ansiedad la puerta que se cerraba. Después cerró los ojos y se recogió en sí mismo durante algunos minutos. El monótono ííc- tac del reloj era lo único que turbaba el silencio de la habitación. Aqueí silencio espantaba á Ricardo, y se inquietaba de que se prolorrgase. Por fin, y con una voz sumamente apagada, ef enfermo preguntó srn abra Jos ojos- ¿Estás ahí, Ricardo? -Si, padre mío- -respondió el joven cogiéndole de Ja manó. Por un esfuerzo supremo de su voluntad, M r Brémont píosiguió con una voz algo más fuerte, -Escúchame, hijo mío. Mis instantes están contados, y tengo necesidad de tu psrcfóit para- ¡ttorir tranquilo. ¡Mi perdón, padre! -exclamó Ricardo, revendo que se trataba de un acceso áz. delirio. -Si yo no píiedo rtiás que bendecir á usted por todo cuanto ha hecho por mí nr n niinii 7 B r irnirniumni- -ranrimnrnm nmnimin i n i mimmninr mnm irirniniHiinrnii iirfflll Til